Occitania: Cataros, castillos y pueblos con mucho encanto

Por muchos motivos, Occitania (Occitanie en francés) es una tierra agradable y en la que casi siempre se realizan paradas más o menos largas durante los viajes europeos por carretera. Es región de paso obligado cuando viajamos por Europa con la caravana, así que llega un momento en que se convierte en un lugar familiar. A nivel personal, esta gran región de Francia supuso el primer road trip por el extranjero que realizamos mi hijo y yo «codo con codo».

Fue una ruta por Occitania, por carretera, durante la cual durante 11 días recorrimos 1.600 kilómetros, uno detrás de otro sin dejarnos ninguno. Establecimos tres bases en Occitania: Narbonne, Carcassonne, Toulouse. En el viaje de vuelta, antes de regresar a casa realizamos una última parada en Andorra la Vella. Partiendo desde esas ciudades, visitamos lo que nos pareció más interesante de los alrededores de cada una, intentando satisfacer los gustos de cada uno.

Canal de la Robine Narbona
Paso de una barca por una de las esclusas en el canal de la Robine, en el centro de Narbona.

Los preparativos

A finales de mayo, cuando aun faltaban 3 meses, ya habíamos reservado el primer alojamiento Airbnb en Narbona. A lo largo de junio hicimos lo propio con el resto de alojamientos y entradas a lugares que íbamos a visitar en Occitania. Esta práctica se convertirá en costumbre en viajes futuros, ya que resulta placentero prepararlos con bastante antelación. En cierta manera, el viaje se inicia en ese momento.

La idea original de esta escapada era muy simple: visitar la reserva africana de Sigean, cerca de Narbona. Luego, página en blanco. A partir de ahí, fuimos buscando información sobre que podíamos ver y hacer en Occitania: rutas, alojamientos, etc, y el viaje fue fluyendo y creciendo sobre el papel. En realidad fue fácil, porque en pocos kilómetros cuadrados hay muchísimo que ver y hacer. En este caso, como casi siempre, el tiempo era un factor importante, y la única dificultad radicó en qué escoger y qué descartar.

Que este primer viaje a Francia se limitara a la región de Occitania fue por pura casualidad. Cuando ya estaban listos todos los preparativos del viaje, nos dimos cuenta de que todos los lugares que íbamos a visitar estaban en Occitania. Lógicamente, no la visitamos entera, básicamente el viaje transcurrió por el centro y sureste. En viajes posteriores conocimos otros departamentos, pueblos y ciudades. Así que en este post encontrarás una buena selección de cosas que ver en Occitania.

La región de Occitania

Occitania
Mapa de Occitania, una de las trece regiones que conforman la República Francesa. Imagen: turismo-occitania.es

La región de Occitania es la segunda más extensa de Francia, con 72.724 km2. Para hacernos una idea, un poco menos que Castilla – La Mancha (79.409 km2). Aunque con muchos más habitantes (cerca de seis millones), si lo comparamos a los poco más de dos millones de la región española.

Se creó en 2016 por la fusión de las antiguas regiones de Languedoc-Rosellón y Mediodía-Pirineos. Está formada por los departamentos de Alto Garona, Altos Pirineos, Ariège, Aude, Aveyron, Gard, Gers, Hérault, Lot, Lozère, Pirineos Orientales, Tarn y Tarn y Garona.

bandera occitania
Bandera de Occitania.

La ciudad más grande de Occitania es su capital Toulouse, con casi medio millón de habitantes. La histórica capital del Languedoc es la cuarta más poblada de Francia, por detrás de París, Marsella y Lyon. Le sigue Montpellier, con más de un cuarto de millón de habitantes. Con más de cien mil habitantes, Nimes y Perpiñán. Además, Occitania cuenta con nueve ciudades con entre 40 y 80 mil habitantes.

1a etapa: Narbona (Narbonne)

Narbona (Narbonne), donde estuvimos tres días, fue la primera «base de operaciones» de la ruta por Occitania. Una de las ciudades tal vez más desconocidas que ver en Occitania. Pero antes de llegar a Narbona, nos desviamos de la ruta y salimos de la autopista para realizar un par de visitas rápidas. La primera de ellas cerca de Perpiñán (Perpignan), donde visitamos Castelnou, un bonito pueblo medieval en Occitania, calificado como uno de Les Plus Beaux Villages de France (Los pueblos más bellos de Francia). Y eso es mucho decir.

Castelnou
El portal norte, o de Millars, nos recibe al llegar a Castelnou.

Castelnou es un bello pueblecito de apenas 400 habitantes, en la comarca histórica del Rosellón, apenas a 41 kilómetros de La Jonquera. Tras pasar bajo el Portal de Millars, el visitante se adentra en sus antiguas y tranquilas calles empedradas —e inclinadas—. Castelnou sigue conservando su aire medieval, con sus murallas, sus ocho torres y sus cuatro pertas ubicadas en los cuatro puntos cardinales.

Tras la visita a Castelnou, regresamos a la autopista A9 / E15. Algo más adelante, unos 50 km antes de llegar a Narbona, paramos en Salses-Le-Chateau, donde visitamos la Fortaleza de Salses, una obra maestra de la arquitectura militar, y antigua frontera entre Francia y España.

Se contruyó en 1497, con el objetivo de controlar el paso entre Francia y el Reino de Aragón. Cuando las obras finalizaron en 1505, se convirtió en una de las fortalezas más modernas de su época, en cuanto a avances en construcciones militares.

Narbona, la tranquila y bella ciudad archiepiscopal es una ciudad muy agradable, de un tamaño ideal para poder llegar a todas partes a pie paseando por sus bonitas calles y paseos. No tener ninguna idea ni opinión preconcebida de la ciudad creo que nos ayudó bastante. Es una ciudad tranquila, de poco más de 50.000 habitantes. Su mayor atractivo, que no es poco, se encuentra en el núcleo histórico y en el canal de la Robine, que atraviesa la ciudad.

Nos alojamos en un apartamento en el centro histórico, muy cerca del Pont des Marchands, y del canal de la Robine. A decir verdad, una ubicación perfecta. Durante nuestra estancia, por las noches hubo mucho ambiente por los alrededores del canal de la Robine. Conciertos, puestos de comida callejera y bebida, música… Fue todo un placer disfrutar de las fantásticas noches estivales y mediterráneas de Narbona.

Catedral de San Justo y San Pastor de Narbona.
Catedral de San Justo y San Pastor de Narbona.

Una vez instalados en Narbona, desde allí hay muchas opciones para ver y visitar, dado que la ciudad está muy bien comunicada con otras ciudades, pueblos y lugares cercanos que valen mucho la pena. A 20 minutos se encuentra a la Reserva africana de Sigean: La sabana en Occitania, un parque de 300 hectáreas de animales en semi libertad. Un lugar ideal para visitar con niños.

Reserva africana de Sigean
Un avestruz cruza la carretera en la Reserva africana de Sigean.

La histórica y bonita Béziers se encuentra a poco más de 30 minutos. La ciudad es tristemente famosa por la gran matanza de cátaros acaecida en el año 1209, durante la cruzada albigense. Allí fue donde el jefe cruzado Arnaud Amaury pronunció una de las citas más lúgubres de la historia, que sirvió de título para el post Béziers: «Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos».

pont vieux beziers
Imagen del Pont Vieux de Béziers cruzando el río Orb, con la catedral al fondo. Una foto icónica…

También está cerca de Narbona, a menos de 20 minutos, el turístico pueblo costero de Gruissan, en pleno Parque Natural Regional de la Narbonnaise. Ubicado entre el mar, sus famosos estanques y las salinas, esta bonita localidad tiene forma circular, alrededor de la torre medieval de Barberousse (Barbarroja). La torre se construyó entre los siglos X y XII para defenderse de los sarracenos.

Tras visitar todo lo que nos hayamos propuesto, un lugar ideal para finalizar la jornada es cenar en Les Grands Buffets, un paraíso gastronómico en Narbona. En el enlace descubrirás porqué este bufé es famoso en Francia y fuera de ella. Tanto que incluso apareció en un episodio del popular concurso Masterchef de TVE.

Les Grands Buffets Narbona
Entrada a Les Grands Buffets de Narbona.

2a etapa: Carcasona (Carcassonne)

Aunque Carcasona se encuentra cerca de Narbona, y se puede ir de una ciudad a la otra rápida y fácilmente por autopista, decidimos establecer allí la segunda etapa del viaje. Durante el trayecto entre Narbonne y Carcassonne, se pueden realizar un par de visitas rápidas muy recomendables. La primera, la Abadía de Fontfroide, la precursora del monasterio de Poblet, fundada en el siglo XI. Vale la pena acercarse hasta allí, y pasearse tranquilamente por cientos de años de historia durante unas horas.

abadía de Fontfroide
Claustro de la abadía de Fontfroide

La segunda en el pueblo de Lagrasse, una joya medieval a medio camino entre Narbona y Carcasona, también incluído en la prestigiosa lista de Les Plus Beaux Villages de France. A partir de este primer viaje, siempre que pasamos por Francia intentamos acercarnos hasta algún pueblo calificado con esa distinción, ya que es una garantía de que el lugar será bonito y valdrá la pena.

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Lagrasse: Le Pont Vieux sobre el río Orbieu. Al fondo se ve la abadía de Sante Marie d’Orbieu.

Por supuestísimo, una de las ciudades ineludibles que ver en Occitania es ‘La Cité’ de Carcassonne, una ciudad de película única en Europa. Lamentablemente, el lugar donde teníamos reservado el alojamiento para los dos próximos días no era tan de película. Estaba en una avenida cerca de la cité, con las aceras algo descuidadas y llenas de coches aparcados sobre ellas.

Se trataba de un apartamento diminuto en un viejo edificio. Ya lo sabíamos, pero lo que nos importaba es que era económico, estaba limpio, con aparcamiento propio y a pocos minutos andando de La Cité. Tampoco íbamos a pasar mucho tiempo en él, así que nos conformamos con algo sencillo.

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La Cité y el Pont Vieux (Puente Viejo) de Carcasonne.

Nuestra visita coincidió con el fin de semana, por desgracia. La Cité estaba atestada de gente, con dificultad para desplazarse por algunas de sus calles más céntricas. Las terrazas de los bares y restaurantes llenas. El castillo, abarrotado de gente visitándolo. Encima, un cajero se quedó con mi tarjeta N26, recién estrenada en este viaje.

Aún así, visitar la cité de Carcassonne siempre es un placer, y la belleza del lugar impresiona por muchas veces que lo hayamos visto. El segundo y último día de nuestra estancia en Carcassonne, visitamos el Museo de Dinosaurios de Espéraza, un viaje por el tiempo, a 44 km.

3a etapa: Toulouse (Tolosa), capital de Occitania

Toulouse, capital de Occitania y la Cité de l’Espace, base de la tercera etapa de este road trip, es una gran y bonita urbe. El centro de la ciudad es amplio, limpio y en general muy bien cuidado, con muchas calles peatonales llenas de vida, tiendas, bares y restaurantes.

Grandes plazas y avenidas, y la impresionante plaza del Capitolio. De camino a Toulouse visitamos la localidad de Castelnaudary, la capital mundial del cassoulet. Cuenta con un importante puerto fluvial y con el lago El Grand Bassin du Canal du Midi.

castelnaudary
El portal norte, o de Millars, nos recibe al llegar a Castelnou.

Durante nuestra estancia de tres días en Toulouse utilizamos el transporte público. Concretamente el bus, que funciona puntualmente y nos dejaba muy cerca de nuestro alojamiento de Airbnb y del centro de la ciudad. Nos sacamos un abono de 10 viajes. En este transporte nos trasladamos hasta la Cité de l’espace (Ciudad del espacio), donde entre muchas otras curiosidades pudimos ver un modelo a escala real del cohete Ariane 5 (55 metros de altura) y la estación espacial Mir.

Solamente cogimos el coche para visitar Albi, la bella cuna de la herejía albigense, a unos 75 km de Toulouse. Clasificada Patrimonio mundial de la Unesco, Albi es una de las ciudades más bonitas de Occitania. Es un todo un placer pasearse por sus calles peatonales y tomarse una buena cerveza o un helado en una terraza en alguna de sus bonitas plazas.

Albi
Pont Vieux y al fondo, la catedral

Entre Toulouse y Andorra la Vella

Último día en Occitania, y última mañana que nos despertamos en Toulose. Nos quedaba un buen rato hasta Andorra y además durante el trayecto teníamos previstas varias paradas. La primera en Muret, a 22 km de Tolosa. Aquí tuvo lugar la batalla decisiva de la cruzada albigense, el 12 de septiembre de 1213.

A 28 km de Muret encontramos el pueblo medieval de Rieux-Volvestre, la Francia auténtica alejada de las rutas turísticas. Visitarlo no nos llevó demasiado tiempo, ya que es un pueblo pequeño, y vale la pena. A unos cinco km del pueblo estaba el principal motivo de nuestra visita: El ‘Village Gaulois’ una típica aldea gala en pleno siglo XXI. Se trata de una reproducción de un poblado galo con sus casas típicas, talleres de artesanía con los artesanos trabajando como antaño, etc.

Rieux-Volvestre.
Rieux-Volvestre.
Village Gaulois Rieux-Volvestre
Village Gaulois.

Comimos unos bocatas en una área de picnic situada en el parquing Village Gaulois, y a continuación seguimos nuestro camino. La última parada antes de Andorra fue Foix, donde visitamos El inexpugnable castillo de los condes de Foix, encaramado en la cima de una colina. Después de visitar el castillo y el casco antiguo, retomamos definitivamente nuestra ruta hacia Andorra. Aún nos quedaban 100 km llenos de curvas.

Castillo de Foix
Castillo de Foix

Andorra la Vella, la capital de los Pirineos y por supuesto capital de su pequeño país, es una ciudad que visito desde que era pequeño. Mi abuelo vivió en Andorra, y de vez en cuando iba con la família a verle, a bordo del Seat 600 de mi padre. A decir verdad, y a pesar de haber estado en Andorra la Vieja quizás más de una quincena de veces, era una gran desconocida. Pero eso es otra historia.

En Andorra la Vella finalizó nuestra ruta y nuestro primer viaje al extranjero. Un road trip en toda regla, algo más largo que el que habíamos realizado en año anterior (v. Territorio Dinópolis: Mil kilómetros de dinosaurios en Teruel).

A partir de este punto del post, las ciudades y lugares occitanos que aparecen pertenecen a otros viajes posteriores.


Montpellier

Montpellier, la ciudad natal del rey Jaime I el Conquistador fue la primera etapa de la primera gran ruta europea que realizamos con nuestra caravana (v. Viaje en caravana por Europa durante 33 días y 32 noches (1a parte). Como era una etapa de paso, estuvimos el tiempo justo para realizar un par de visitas y descansar antes de reanudar el viaje.

Montpellier Place de la Comédie
Place de la Comédie, Montpellier. En esta foto solo se aprecia una parte de la plaza. Al fondo, la Ópera Comédie y delante la fuente de las Tres Gracias.

Estuvimos en la gran Place de la Comédie con su famosa Fontaine des Trois Grâces, en el Arco del Triunfo y en la Catedral de San Pedro. Descubrimos lugares y rincones emblemáticos como la Facultad de Medicina o las iglesias de Saint-Roch y la de Sainte Anne, y descubrimos sus hermosos tranvías y la mejor panadería de Francia. Y por supuesto, nos perdimos libremente por las calles del casco antiguo hasta que nos cansamos y regresamos a nuestro alojamiento. Para una mañana, no estuvo mal.

Sabiendo de antemano que dispondríamos de poco tiempo, semanas antes contratamos un Free tour en español por Montpellier de Civitatis. Fue un gran acierto, y una gran (y económica) opción para aprovechar al máximo el tiempo cuando este es escaso.

👉 En la etiqueta Occitania encontrarás más lugares que hemos visitado en esta bella región francesa.

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