Mont-Saint-Michel, la abadía que ordenó construir un arcángel

Mont-Saint-Michel es uno de los lugares más emblemáticos de Francia, con 2,5 millones de visitantes anuales. No es extraño, ya que es un lugar realmente mágico que te deja sin aliento con solo mirarlo. Lo visitamos en pleno mes de agosto y te explicamos la experiencia.

Mont Saint Michel
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Durante nuestra Ruta en caravana por Francia, Luxemburgo, Países Bajos y Bélgica, a la vuelta pasamos por la costa atlántica francesa. Además de realizar una Ruta del Desembarco de Normandía, antes de abandonar la región visitamos Mont-Saint-Michel, una de las estampas más emblemáticas de Francia, y posiblemente de Europa.

Por descontado es uno de los lugares icónicos de la región, además de estar reconocido como patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco, por partida doble. Desde 1979 por su abadía y su bahía, donde se producen las mayores mareas de la Europa continental; y desde 1998 como parte de los Caminos de Compostela en Francia.

Antes de entrar en materia, comentaremos algunos aspectos útiles que siempre viene bien conocer. En todo caso, como siempre al final del post encontrarás un práctico mapa donde están indicados todos los puntos de interés comentados en este post.

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Llegar y aparcar en Mont-Saint-Michel

Ten en cuenta que durante el período estival y determinados fines de semana primaverales, la media ronda los 12.000 visitantes diarios, con picos de más de 16.000 visitantes diarios. Eso es mucho turista para una isla de 960 metros de circunferencia, muy urbanizada y con calles estrechas.

Grande Rue Mont-Saint-Michel
Grande Rue, a las 11,30 de la mañana de un estival día de agosto.
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Así que si aspiras a visitar Mont-Saint-Michel en relativa soledad, el verano no es la mejor época para conseguirlo. También es práctico saber que la densidad más alta de afluencia se produce entre las 11 y las 16h, aunque curiosamente se calcula que solo un tercio de los visitantes sube a la abadía. El tiempo promedio de la visita es de entre 2 y 3 horas.

En caravana o autocaravana

Si viajas en caravana, una buena opción es alojarse un par de noches en el camping Mont-Saint-Michel. Así tendrás oportunidad de acercarte a la isla al anochecer, cuando la afluencia de visitantes es muchísimo menor, y al día siguiente volver para visitar la famosa abadía, esta vez en compañía de miles de turistas.

El camping está ubicado en La Caserne, un complejo comercial con hoteles, restaurantes y tiendas, apenas a 2 km de la moderna y espectacular pasarela que lleva a la famosa isla y su emblemática abadía. Aunque lamentablemente, el acceso al camping nos resultó mucho más complicado de lo previsto.

Casi nos volvemos locos buscando el dichoso acceso, hasta el punto de parar la caravana en medio de una rotonda para ir a pie a preguntar a alguien que tenía pinta de conocer el lugar. La señalización brilla por su ausencia, y además hay que superar una barrera automática para entrar y salir de la zona, con códigos que no siempre funcionan, como pudimos comprobar.

camping du Mont-Saint-Michel
Camping Mont-Saint-Michel.
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Pero no te desanimes, ni mucho menos. En esta reseña del Camping Mont-Saint-Michel, entre disgustos y penalidades te explico cómo llegar al camping sin dar más vueltas que un pollo descabezado y evitando cometer los mismos errores que nosotros.

Si viajas en autocaravana, puedes aparcarla en el parking número 8 de Mont-Saint-Michel. En temporada alta cuesta 27 € a partir de las 6 horas de estacionamiento. Sin baños. Sin agua. Sin electricidad. Pero pagando como si tuviese de todo. Una ganga, vamos. En los aparcamientos se toma el autobús lanzadera gratuito, llamado «Passeur».

La Caserne Mont-Saint-Michel
Autobús lanzadera gratuito («Passeur») en La Caserne.
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Unos 2,5 km antes de llegar a los parkings, a las barreras codificadas y al complejo La Caserne, en el pequeño pueblo de Beauvoir se halla el camping aux Pommiers Tohapi. Y a unos 200 metros de dicho camping, la Aire de Camping Car Beauvoir – Mont Saint-Michel. En cualquiera de los dos casos, hay que llegar hasta los parkings de Mont-Saint-Michel para tomar los autobuses lanzadera.

En relación precio / calidad, tal vez la mejor opción es el camping. Los aparcamientos para autocaravanas solo salen a cuenta si vas a estar poco tiempo. Si tienes previsto pasar allí más de 6 horas, por un precio similar o un poco más que la zona de autocaravanas, contarás con todos los servicios, y además estarás en medio del meollo.

En coche

Si llegas en coche, puedes acceder a los grandes aparcamientos de pago de Mont-Saint-Michel y allí tomar el autobús lanzadera gratuito. El precio del parking es caro: 17 € hasta 3 horas, 21 € entre 3 y 6 horas y 25 € a partir de 6 horas hasta 24 horas. Aquí encontrarás las tarifas actualizadas. A ello hay que sumar, por descontado, el precio de la visita a la Abadía. Menos mal que el bus es gratuito.

Si te alojas en uno de los establecimientos de La Caserne (camping u hotel) puedes entrar hasta el complejo con tu coche / caravana y aparcar allí. Al realizar la reserva te facilitarán un código con el que teóricamente se abre la barrera. A nosotros no se nos abrió ni al entrar ni al salir, y tuvieron que venir a rescatarnos mientras se formaba una buena cola detrás…

Mont-Saint-Michel
Barreras de acceso y salida al Mont-Saint-Michel. No se ve, pero detrás teníamos una buena cola…
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Obviamente, si te alojas en La Caserne te librarás de pagar el parking, pero si entras al complejo con el coche, también tiene un coste. Al salir te cobrarán unos 10 €. El ticket es válido durante 24h. Es decir, que deberás pagar 10 € cada día que salgas del complejo.


ℹ Más info sobre llegar a Mont-Saint-Michel en coche, moto o autocaravana:
Turismo de Mont-Saint-Michel.


En tren

Otra alternativa, aunque algo más complicada, es llegar en tren. Solo recomendada en caso de no disponer de vehículo propio, ya que es posible que tengas que realizar transbordos, y la última parte del trayecto siempre será en autobús, dado que Mont-Saint-Michel no dispone de estación de ferrocarril.


ℹ Para más info sobre diferentes maneras de llegar:
Turismo de Mont-Saint-Michel
sncf-connect.com


La Caserne

El alojamiento en la isla es escaso, ya que es realmente pequeña —960 metros de circunferencia—, y por supuesto más caro. La Caserne es un complejo turístico que se nutre de los visitantes que recibe Mont-Saint-Michel. Ambos lugares están comunicados con autobuses lanzadera gratuitos que salen desde la zona de aparcamiento.

👉🏿 Aquí tienes una lista de hoteles en Mont-Saint-Michel.

Desde La Caserne y el camping hasta Mont-Saint-Michel hay unos 25 minutos de paseo. Otra alternativa es llegar en 10 minutos con el autobús lanzadera gratuito que funciona de forma continua desde las 7,30 de la mañana hasta las 12 de la noche. También se puede ir en bici y aparcarla en el parking para bicicletas de la montaña.

La verdad es que en La Caserne encontramos mucho ambiente —a finales de agosto—. Además de los viajeros y turistas alojados en sus hoteles y el camping, aquí se dan cita los visitantes que cada día acuden en tropel al lugar. Los autobuses lanzadera te dejan a unos 400 metros de Mont-Saint-Michel, en la espectacular pasarela que permite llegar a la isla con la marea alta.

Les Galeries Du Mont-Saint Michel, en el complejo turístico La Caserne.
Les Galeries Du Mont-Saint Michel, en el complejo turístico La Caserne. A la derecha, a 100 metros se encuentra el camping.

El complejo cuenta además con varios restaurantes y un supermercado (Les Galeries Du Mont-Saint Michel), donde básicamente venden regalos y souvenirs de todo tipo, pero también artículos de primera necesidad muy útiles para los campistas (alimentación, productos de limpieza, etc).

Breve historia del Mont-Saint-Michel

Cuenta la leyenda que Mont-Saint-Michel fue concebido en un sueño. Corría el año 708, cuando el obispo Aubert de Avranches soñó que el Arcángel Miguel le ordenaba construir un oratorio en la isla rocosa en la desembocadura del río Couesnon. El obispo ignoró dos veces la petición, hasta que la tercera vez el Arcángel le susurró: «constrúyelo y ellos vendrán».

Por aquel entonces, el peñasco era conocido como Monte Tumba (Mont Tombe). Existen diversas teorías sobre el topónimo, pero la más probable es que tenga su origen en el término celta «tumbos», que significa «montículo, elevación, montaña». Aubert construyó el oratorio, y efectivamente, los peregrinos empezaron a llegar desde todos los rincones de la cristiandad.

Mont-Saint-Michel
El Monte Saint-Michel a finales del siglo X, según los restos encontrados de edificios y los textos antiguos. Grabado de Paul Gout, arquitecto en jefe de los Monuments Historiques, 1910. Imagen: www.ot-montsaintmichel.com. Derechos reservados.

Tal como predijo el Arcángel Miguel al obispo Aubert («constrúyelo y ellos vendrán»), en la Edad Media el Mont Saint-Michel se consideraba el cuarto destino de peregrinación después de Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela.

Históricamente, la abadía tiene sus orígenes en aquella primera iglesia levantada por el obispo de Avranches en el siglo VIII. Los primeros habitantes de la aldea a sus pies fueron gentes que huían de las incursiones vikingas. Posteriormente creció con el establecimiento de talleres de artesanos que trabajaban en la construcción de la abadía y posadas y albergues para los peregrinos.

A partir de la construcción del oratorio, la denominación «Mont Tombe» decayó rápidamente. El sitio empezó a conocerse como «Mont Saint-Michel au peril de la mer», traducido «Mont Saint-Michel ante el peligro del mar», por los peligros que comportaba a los peregrinos atravesar la bahía debido a sus repentinas subidas y bajadas de marea.

Mont-Saint-Michel Edward William Cooke (1838)
Mont-Saint-Michel. Edward William Cooke (1838). Dominio Público, via Wikimedia Commons.

Debido a la vida «dispersa» de los canónigos responsables del oratorio, Ricardo I de Normandía decidió reemplazarlos por monjes benedictinos en el año 966, momento considerado como el de la fundación de la abadía de Mont-Saint-Michel. Durante ocho siglos, los benedictinos la fueron ampliando ininterrumpidamente.

A partir del siglo XIV, con el inicio de la Guerra de los Cien Años que enfrentó a Francia y a Inglaterra, se construyeron las fortificaciones que vemos hoy. El peñón, defendido por caballeros y soldados fieles al rey de Francia, se protegió con una muralla, torreones, puentes levadizos y fosos con el fin de resistir los asaltos ingleses, que nunca consiguieron tomar el lugar.

En 1731, el rey Luis XV convirtió parte de la abadía en prisión. Cuando los últimos benedictinos la abandonaron en 1791 en un estado ruinoso, su uso pasó a ser exclusivamente penitenciario. Aunque paradójicamente ello la salvó, dado que durante la Revolución Francesa muchas abadías fueron destruidas, abandonadas o vendidas a particulares. Finalmente, la prisión se cerró en 1863 bajo el mandato de Napoleón III.

Mont-Saint-Michel
Mont-Saint-Michel, 1856. Tomás Drake, Dominio Publico, via Wikimedia Commons.

En 1862 la abadía fue declarada monumento histórico, y tres años más tarde la visitó Viollet-le-Duc, que en 1853 había iniciado la restauración de ‘La Cité’ de Carcassonne, una ciudad de película única en Europa. Aunque finalmente la responsabilidad recayó en sus alumnos Paul Gout y Édouard Corroyer, cuya doncella fue la famosa Mère Poulard, de la que luego hablaremos.

Llegando a Mont-Saint-Michel

La vista del Mont-Saint-Michel a lo lejos es sobrecogedora y mágica. Parece como si flotara sobre el paisaje absolutamente llano que lo circunda. Como ya he comentado, una vez en el parking o en La Caserne, te puedes acercar fácilmente hasta allí tomando un autobús lanzadera que te dejará a unos 400 metros del Mont.

Mont-Saint-Michel
Acercándonos al Mont-Saint-Michel.

El motivo por el cual la última parada del bus está a 400 metros, no es otro que el facilitar la contemplación desde la distancia del islote y el pueblo amurallado, coronado por la espectacular abadía. De hecho, tanto es así que el bus, tras descargar a los pasajeros continua vacío hasta el final de la impresionante pasarela para dar la vuelta.

Una vez apeados en la moderna pasarela, todo el mundo sin excepción empieza su particular festival de fotografías, selfis y postureo. Sí, nosotros también. El lugar lo vale y hay que dejar constancia del momento, faltaría más. Tranquilamente, admirando el paisaje y tomando fotos, llegamos a los pies del Mont-Saint-Michel.

Mont-Saint-Michel
El Mont-Saint-Michel visto desde la pasarela de acceso.

Cabe decir que estuvimos un par de días en el camping y nos desplazamos otras tantas ocasiones al islote. La primera fuimos en el bus lanzadera, aunque la vuelta la realizamos andando a oscuras, debido a la desesperante cola que había para tomar el bus. La segunda, al día siguiente, en bicicleta, en un agradable recorrido de menos de 10 minutos.

El espectáculo de las mareas altas

Como nos enseñaron en la escuela, las mareas de los océanos están provocadas por la acción de la luna y el sol. En la bahía del Mont-Saint-Michel se producen las mareas más altas de la Europa continental, con hasta 15 metros de diferencia entre marea baja y alta. Durante la marea alta, el agua se retira 15 kilómetros mar adentro, subiendo muy rápidamente, como pudimos comprobar in situ.

Aunque la intensidad y fuerza de las mareas es variable a lo largo del año, estas se dan diariamente con mayor o menor magnitud. En síntesis, cuando la luna y el sol están alineados con la tierra se produce el fenómeno llamado de «aguas bravas» y las mareas son más fuertes. Contrariamente, si los astros forman un ángulo recto, la atracción es más débil y las mareas son más bajas (período de «aguas muertas»).

Mareas en Mont-Saint-Michel.

Puedes comprobar los horarios diarios de las mareas en este enlace, que suben y bajan dos veces al día. Fíjate bien en su coeficiente: a mayor coeficiente, mayor fuerza de la marea. Las mareas más intensas se dan entre 36 y 48 horas después de la luna llena y la luna nueva. Puedes consultar el calendario de lunas aquí.

Aunque para contemplar el Mont-Saint-Michel completamente rodeado de agua, hay que esperar a que el coeficiente de la marea supere 110. Solo en esos días concretos, el océano cubre totalmente el último tramo de la pasarela, aislando completamente el monte. Para disfrutar del espectáculo es recomendable estar allí 2 horas antes de la hora de plena mar.

Entrando al pueblo amurallado de Mont-Saint-Michel

Nuestra primera visita al pueblo la realizamos hacia las 21 h del mismo día que llegamos al camping, como primer contacto con el lugar. Es una de las ventajas de alojarse tan cerca. A esas horas ya no quedaba mucha gente y pudimos pasear tranquilamente por sus escasas calles. Al día siguiente por la mañana volvimos para visitar la abadía, aunque no con tanta tranquilidad.

Porte du Boulevard Mont-Saint-Michel
Porte du Boulevard.

Entramos al recinto amurallado por la Porte de l’Avancée, accediendo a un patio interior. Pasamos por una segunda puerta (Porte du Boulevard), donde se conservan unos cañones abandonados por los ingleses durante la Guerra de los Cien Años. A través de ella accedemos a la Grande Rue, antesala de la Porte du Roi.

La Porte du Roi fue construida hacia 1415-1420, con puente levadizo y foso, que se llenaba de agua los días de marea alta. Sobre la puerta se halla el Logis du Roi, un apartamento de dos plantas donde se alojaba el representante del poder real, encargado de la vigilancia y el acceso al recinto amurallado. Actualmente alberga el ayuntamiento.

La Mère Poulard y su famosa tortilla

Entre la Porte du Boulevard y la Porte du Roi se encuentra La Mère Poulard (La Madre Poulard), un famoso establecimiento con mucha historia. La Mère Poulard, cuyo nombre era Anne Boutiaut, llegó aquí en 1872 como asistenta de Édouard Corroyer, quien junto a Paul Gout se encargaba de la restauración de Mont-Saint-Michel.

Durante su estancia, Anne conoció a Victor Poulard, con quien se casó al año siguiente. El matrimonio se hizo cargo de un pequeño establecimiento que ofrecía comida a peregrinos, viajeros y trabajadores. Fue en esa modesta hostelería donde a Mère Poulard se le ocurrió la idea de cocinar una tortilla para ofrecérsela a los hambrientos clientes mientras esperaban el plato principal.

Contra todo pronóstico, la tortilla Mère Poulard se volvió famosa rápidamente, superando a los platos más reputados de la carta. En 1888, los Poulard demolieron un viejo edificio y construyeron uno nuevo, el actual Auberge de La Mère Poulard.

Mont-Saint-Michel
Al fondo la Porte du Roi, a la izquierda el albergue La Mère Poulard.

Anne Boutiaut tenía una peculiar manera de regentar su negocio. Aceptaba obras de arte como pago y daba crédito a los pobres. Se dice que con algunos clientes perdía dinero, y ella lo sabía. Pero su bondad consiguió aumentar la reputación del negocio, y con ello llegaron nuevos clientes. Aunque por otro lado, se mostraba inflexible con las normas del hotel.

Según estas, las comidas se debían servir en el interior del comedor, y el café en pequeñas mesas al aire libre. Se cuenta que durante una visita, el rey belga Leopoldo II quiso comer al aire libre, y ella le dijo que eso era imposible y le hizo pasar al interior como todo el mundo. Mère Poulard se quedó para siempre en Mont-Saint-Michel, donde murió y fue enterrada en 1931.

La Grande Rue

Atravesando el puente levadizo y la Puerta del Rey (Porte du Roi), accedemos definitivamente a las entrañas del pequeño pueblo medieval. La Grande Rue es la calle principal, que asciende hasta la abadía. Si has estado en ‘La Cité’ de Carcassonne, una ciudad de película única en Europa, la Grande Rue te recordará a la rue Cros Mayrevieille que une la Porte Narbonnaise con la Place du Chateau.

Grande Rue Mont-Saint-Michel
Grande Rue, pasadas las 21h.

Ambas son parecidas por su trazado ascendente y angosto, su arquitectura típica de casas con entramados de madera y llenas de tiendas, restaurantes y comercios de todo tipo. Tuvimos la oportunidad de pasar por la calle al anochecer, casi en solitario. A la mañana siguiente, el decorado cambió por completo: más que una calle parecía un río de gente.

A medio camino subiendo hacia la abadía se encuentra la iglesia de Saint-Pierre. Según la tradición, ocupa el lugar de un antiguo santuario fundado en el siglo VIII por Aubert, el obispo de Avranches. La iglesia actual data de los siglos XV y XVI, y en su pequeño cementerio descansan Mère Poulard y su esposo.

Mont-Saint-Michel
Interior de la iglesia de Saint-Pierre.

Encontramos un par de museos a los que no entramos. Al principio de la Grand Rue tras atravesar la Porte du Roi, el Archéoscope, que cuenta la historia del Mont-Saint-Michel. Y al lado de la iglesia de Saint-Pierre se encuentra el Logis Tiphaine, una residencia histórica donde vivieron el caballero Bertrand Du Guesclin y su esposa Tiphaine de Raguenel en el siglo XIV.

Tras visitar la iglesia de Saint-Pierre, llegamos al final de la Grande Rue, desde donde parte una escalinata que asciende hacia la abadía junto a los Jardins de la Croix de Jérusalem, un conjunto de pequeñas terrazas ajardinadas salvando el desnivel. Antes del último tramo de escaleras, por la calle La Truie Qui File se llega al Museo Histórico.

Abadía de Mont-Saint-Michel

Llegamos al punto culminante y objetivo principal de la visita al Mont-Saint-Michel. El conjunto abacial se divide en dos partes, la iglesia abacial y La Merveille, un reto arquitectónico constituido por un conjunto de grandes edificaciones construidas entre 1212 y 1228 en tres niveles, aprovechando el desnivel de la ladera de todas las maneras imaginables.

Mont-Saint-Michel
La espectacular abadía, en lo alto del Mont-Saint-Michel (foto de cabecera).

Todo el recinto de la abadía es interesantísimo. El recorrido a veces resulta algo laberíntico, pero la visita nos pareció realmente espectacular. No es intención de este post comentar uno por uno todos los espacios y salones de la abadía, pero sí al menos mencionar algunos de los más importantes.

La primera gran sala que encontramos es la Capellanía, que antiguamente recibía a los peregrinos y a los pobres, dándoles cobijo y alimento. Mide 35 metros de longitud, y actualmente su función es similar, ya que alberga la recepción de visitantes y la taquilla. Aunque a diferencia de en la edad Media, no te van a dar nada si no pagas :-). La entrada cuesta 11 € / adulto, menores de 26 años gratis.

Por supuesto el lugar más icónico es la gran iglesia abacial, en el punto más alto del Mont-Saint-Michel. Algo imprescindible es tomarse un tiempo para disfrutar de las impresionantes vistas sobre la bahía desde la terraza de la iglesia.

Mont-Saint-Michel
Las vistas desde la abadía son impresionantes. En la imagen, la pasarela de acceso al Mont-Saint-Michel.

El Claustro, en lo alto de la “Merveille”, era el lugar de oración, meditación, paseos y conversaciones de los monjes. Originalmente estaba destinado a ser la entrada a la Sala Capitular, cuya construcción nunca se realizó. El Refectorio, al mismo nivel del claustro y la iglesia, era donde los monjes comían en silencio mientras escuchaban pasajes de la biblia.

Mont-Saint-Michel
Claustro de la abadía.

La Habitación de Huéspedes, debajo del refectorio y junto a la cocina, es una bella sala con grandes chimeneas donde se recibía a los invitados distinguidos. Un lugar curioso es la Cripta de los Grandes Pilares, con diez gruesos pilares de 5 metros de circunferencia. Su función no es religiosa, si no puramente funcional, ya que se construyó para sostener el coro de la iglesia.

A su lado se halla la Cripta de San Martín, la sala más antigua de la abadía que se puede visitar. A continuación visitamos una de las salas más curiosas de la abadía, el Osario de los Monjes. La curiosidad radica en una gran rueda de madera, instalada hacia 1820 cuando esto era una prisión. Se trata de un montacargas que funcionaba con uno o dos prisioneros caminando en su interior, como las típicas ruedas de los hámsters.

Mont-Saint-Michel
La gran rueda de madera se utilizó como montacargas durante la época en que la abadía era una prisión.

Aunque nosotros no nos fijamos, he leído que en esta misma sala, al lado de la rueda hay un tétrico agujero que le da nombre a la estancia. En él se arrojaba a los monjes cuando fallecían, dado que no había espacio para un cementerio. Simplemente se les tiraba al agujero y se echaba cal sobre el cuerpo para que la carne y los tejidos se secaran rápidamente. Realmente enternecedor.

Una de las salas más bonitas es el Scriptorium o Salón de los Caballeros. En este lugar es donde los monjes copiaban e iluminaban manuscritos, a imagen y semejanza de los monjes de la excelente película «El nombre de la rosa», pero sin macabros asesinatos. El más famoso de ellos es el Cartulario de Mont-Saint-Michel (s.XII), conservado en la Biblioteca Patrimonial de Avranches.

Mont-Saint-Michel
Scriptorium o Salón de los Caballeros.

Otra de las curiosidades de la abadía es que bajo la iglesia abacial actual se conserva la antigua Notre-Dame-Sous-Terre, una pequeña capilla de 11 x 13 metros construida en el siglo X por los primeros monjes benedictinos, sustituyendo al primitivo oratorio del siglo VIII que se había quedado pequeño para acoger a los peregrinos.

Sus bóvedas y pilares se aprovecharon para sostener la iglesia que la sucedió un siglo después, y a continuación se rellenó con todo tipo de escombros. Notre-Dame-Sous-Terre estuvo escondida y olvidada durante siglos «bajo tierra», hasta que en 1898 Paul Gout la descubrió durante unas excavaciones en la iglesia actual.

Más curiosidades del Mont-Saint-Michel

Antes de acabar, daremos un repaso a algunas curiosidades sobre el Monte. Tal vez la más llamativa es que existe una réplica en el lado inglés del Canal de la Mancha, concretamente en la costa suroeste de Cornualles. Se trata de St Michael’s Mount of Penzance, creada por Guillermo el Conquistador, duque de Normandía.

Guillermo creó la réplica en agradecimiento al monasterio normando por el apoyo a su reivindicación del trono de Inglaterra en 1067. St Michael’s Mount of Penzance también se encuentra en una bahía donde las mareas marcan el acceso al lugar, aunque es mucho más pequeña que la original.

Mont-Saint-Michel
St Michael’s Mount of Penzance, en la costa suroeste de Cornualles, Inglaterra. Imagen de Tim Hill | Pixabay.

Se dice que la heroína francesa Juana de Arco se inspiró en Mont-Saint-Michel en su lucha contra los ingleses durante la Guerra de los Cien Años. En efecto, Inglaterra atacó repetidamente el Monte de San Miguel, asediándolo en varias ocasiones sin éxito. Las dos bombardas de hierro que se conservan junto a la Porte du Boulevard son de esa época.

El castillo de la famosa película de dibujos animados Rapunzel, inspirada en el cuento de hadas de los hermanos Grimm, así como Minas Tirith, la capital de Gondor en la Tierra Media de ‘El Señor de los Anillos’, están inspirados en Mont-Saint-Michel.

Mont-Saint-Michel llegó a acoger entre 300 y 400 habitantes en la edad media. En 2020 tenía 27 habitantes, monjes incluidos. Una cincuentena de comercios, la mitad propiedad de una decena de familias, se reparten los beneficios que aportan los millones de turistas que vistan la isla cada año.

Mont-Saint-Michel
Grande Rue de Mont-Saint-Michel, a las 21,30h de una noche de agosto.

Hasta aquí este post dedicado a Mont-Saint-Michel, un lugar que llevábamos apuntado en la agenda desde hacía bastante tiempo. Confirmamos que es un lugar mágico, con mucha historia y de obligatoria visita si viajas a esta parte de Francia. Au revoire Mont-Saint-Michel!!!!

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Todas las imágenes son propias, excepto cuando se indica otro autor / procedencia en el pie de foto.


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