Ait Ben Haddou, un ksar de película Patrimonio de la Humanidad

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Ait Ben Haddou

Cenamos y tomamos un té con menta en un bar junto a la carretera, en el pueblo nuevo de Ait Ben Haddou. Somos los únicos clientes. Coincidiendo con la Isha’a, la última llamada a la oración del día, regresamos a nuestro alojamiento en la parte alta del ksar. Dejamos atrás las últimas farolas y bajamos a hacia el río Ounila. Lo cruzamos a oscuras por el moderno puente peatonal y empezamos a subir por la calle principal de la ciudad vieja.

Las calles del antiguo ksar de Ait Ben Haddou son solo para nosotros. Vacías, silenciosas y oscuras como una noche sin luna. Hace ya mucho rato que los últimos vendedores callejeros han recogido sus tenderetes y se han marchado a sus casas.

Algunas de ellas están muy cerca de aquí. En los años 60 del siglo pasado se construyó un nuevo pueblo al otro lado del río con todas las comodidades de las que carece el ksar, entre ellas la electricidad. Y allí se marcharon la gran mayoría de los vecinos que quedaban en el recinto amurallado.

A lo largo del recorrido —de unos 10 minutos— no nos cruzamos ni con un alma. La única luz que ilumina el camino es un frontal que siempre llevamos encima «por si acaso». El único sonido que rompe el silencio son nuestros pasos. Si lo que pretendíamos era disfrutar de Ait Ben Haddou sin turistas… sin duda lo conseguimos.

Ksar de Ait Ben Haddou
Calle del ksar de Ait Ben Haddou al anochecer. Esta foto es un montaje, en realidad estaba mucho más oscuro.

Sin turistas, ciertamente. Y también sin vendedores ni tenderetes, sin un triste bar para tomar un té con menta, sin un vecino a quien saludar, sin luz, sin color… solo el negro. Las mismas calles que hace unas horas rebosaban vida, llenas de turistas y comerciantes vendiendo teteras, artesanía y todo tipo de cosas, ahora están desiertas, muertas. Es una sensación extraña.

👉🏿 Al final del post encontrarás un enlace para seguir leyendo el siguiente artículo de la serie.

Breves pero curiosas historias y leyendas del ksar de Ait Ben Haddou

Una de las leyendas más antiguas y exóticas asegura que la ciudad fue fundada por Aïssatou, hija de un rey cristiano llamado Ouâd que reinó en «tiempos muy lejanos». La tradición oral relata que existe un pozo muy antiguo entre las dos primeras murallas llamado Anou n’Tarmouyte (la mujer cristiana) y una torre que se conoce como L’Borj n’Tarmouyte, que significa «la Torre Cristiana».

Ksar de Aït Ben Haddou
El “Pozo Cristiano” y la “Torre Cristiana”, en el Ksar de Aït Ben Haddou. Foto e historia en: sudestmaroc.com.

Según otra versión legendaria, quien fundó Ait Ben Haddou fue un tal Ben Haddou, jefe de la tribu Ait Zineb, perteneciente a la confederación de tribus bereberes Ait Ouaouzguit. Según esta historia o leyenda, el jefe Ben Haddou se estableció aquí en el año 757, y se dice que su tumba está enterrada bajo la ciudad. Ciertamente, Aït significa «tribu» en idioma amazigh.

Una tercera hipótesis afirma que Ben Haddou tal vez no era el jefe de ninguna tribu, y que la ciudad debe su nombre a Amghar Benhaddou, el primer gobernador del lugar que vivió aquí en el siglo XI, en la época de los almorávides. Dos historias distintas esta últimas, separadas por varios siglos, aunque curiosamente con el mismo protagonista.

En realidad no se conoce la fecha de fundación de Ait Ben Haddou. Lo que es seguro es que ninguno de los edificios actuales tiene una antigüedad superior al siglo XVII. Aunque están construidos siguiendo los mismos materiales y técnicas ancestrales, a base de madera y adobe —barro a veces mezclado con paja, moldeado en forma de ladrillo y secado al sol—.

ladrillos de adobe
Ladrillos de adobe en el interior de una kasbah en proceso de restauración en Ait Ben Haddou.

Ait Ben Haddou fue un lugar de gran importancia estratégica, debido a su ubicación en el Valle de Ounila. Las antiguas caravanas de dromedarios atravesaban el Atlas transportando oro, plata, sal y todo tipo de riquezas entre Sudán y Marrakech, pasando por Ait Ben Haddou y la kasbah de Telouet, situada unos kilómetros antes del paso de Tizi n’Tichka.

Se cuenta que en su época de esplendor aquí vivían miles de personas. Pero con el tiempo, las caravanas de dromedarios desaparecieron paulatinamente, y los habitantes del pueblo emigraron para ganarse la vida. Hoy apenas viven unos pocos vecinos en el interior del ksar. A pesar de ello, el lugar está muy bien conservado y cada día lo visitan cientos de turistas.

Ait Ben Addou
Ait Ben Addou.

En 2011 por fin se construyó el puente peatonal sobre el río Ounila, uniendo el antiguo ksar con el pueblo moderno, donde actualmente viven la mayoría de los habitantes de Ait Ben Haddou. Muchos de ellos viven del turismo. El río también se puede cruzar por algunos pasos en su cauce, dado que habitualmente el caudal es escaso.

Ait Ben Haddou
Puente peatonal que une el pueblo nuevo con el antiguo ksar de Ait Ben Haddou.

Como llegar a Ait Ben Haddou

Ait Ben Haddou se encuentra a 182 km (unas 3h 18 m) al sureste de Marrakech. Hay que atravesar el Atlas por el famoso paso de Tizi n’Tichka (2.260 metros sobre el nivel del mar), la carretera a más altitud del norte de África. El camino más fácil es seguir la N-9 en dirección Uarzazate hasta Tabourahte, donde se toma la carretera P-1506, que en 10 minutos lleva a Ait Ben Haddou.

ruta del desierto por libre
Desvío hacia Ait Ben Haddou en Tabourahte.

Otra opción desde Marrakech es pasar por la kasbah de Telouet, que fue la residencia del pachá de Marrakech Thami El Glaoui, y por el bello Valle de Ounila. Para ello hay que tomar la misma carretera P-1506, pero por su acceso norte, apenas 4,5 km después del paso de Tizi n’Tichka. El recorrido es más corto (175 km), aunque lleva algo más de tiempo (3 h 30 m sin contar paradas).

Carretera P-1506, en el Valle de Ounila.
Carretera P-1506, en el Valle de Ounila.

En nuestro caso visitamos Ait Ben Haddou, el Valle de Ounila y la kasbah de Telouet durante la vuelta de la Ruta del desierto por libre: de Merzouga a Marrakech por el Valle del Draa. Sea a la ida o a la vuelta, nuestra recomendación es que pases por la kasbah de Telouet y el Valle de Ounila, ya que los contrastes entre montañas desnudas y frondosos valles son espectaculares.

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Aparcar y alojarse en Ait Ben Haddou

Si llegas a Ait Ben Haddou en tu vehículo, sea propio o de alquiler, encontrarás numerosos lugares para aparcar cerca de la carretera y del puente peatonal que lleva al ksar. No se puede acceder al centro histórico en coche por un motivo muy simple: no caben en las estrechas y empinadas callejuelas del ksar.

Si te alojas en cualquier alojamiento turístico de Ait Ben Haddou, ellos mismos te indicarán el mejor lugar donde aparcar, teniendo en cuenta la proximidad al alojamiento. Te alojes o no en la localidad, te darás cuenta de que como en todos los lugares turísticos de Marruecos, enseguida aparecerá alguien que te querrá cobrar por aparcar.

Ait Ben Haddou
Pueblo nuevo de Ait Ben Haddou (carretera P-1506).

Como íbamos un poco perdidos, hicimos caso a un gorrilla que nos indicó un «parking» pintado con líneas de yeso echado encima del polvoriento suelo de tierra. Antes de llegar, preguntamos en el alojamiento (por internet) cuánto deberíamos pagar por un aparcamiento de esta guisa, y nos dijeron que lo habitual es darle al gorrilla unos 2 dirhams (menos de 20 cts de euro).

Llegado el caso, por ese precio no cabe duda ni planteamiento ético alguno: se le pagan 2 dirhams (o la voluntad) al gorrilla y listos. Al fin y al cabo, es muy posible que se gane la vida así. El mismo gorrilla se encargó de facilitarnos un transporte para llevar nuestro equipaje hasta el alojamiento, en la parte alta del ksar: un burro.

En realidad accedimos porque pensamos que el transporte del equipaje estaba incluído en el precio del alojamiento. No sé porque creímos tal estupidez, pero el caso es que casi sin darnos cuenta nos vimos siguiendo a un burro cargado con nuestro equipaje en las alforjas por las callejuelas del ksar, algo incómodos ante la mirada curiosa de los turistas.

Ait Ben Haddou
Nuestro equipaje, cargado en las alforjas de un burro en las calles del ksar de Ait Ben Haddou.

Cuando llegamos a nuestro destino, nos dimos cuenta del error. El señor que guiaba al burro nos ayudó a entrar el equipaje al alojamiento, donde por supuesto no mostraron el menor interés por pagar sus servicios. Así que —previa consulta al propietario del alojamiento— nos metimos la mano en el bolsillo y le dimos al señor 30 dirhams (unos 2,75€).

Ante la pregunta de si vale la pena alojarse en el interior del ksar, para gustos colores. Alojarse en el interior del ksar es muy romántico, pero también más caro. Como decíamos antes, al atardecer y por la noche ciertamente estarás prácticamente solo y podrás disfrutar del ksar sin turistas. Y sin vecinos, sin luz en las calles, sin comercios y sin bares. Sin nada.

Ait Ben Haddou
El ksar de Ait Ben Haddou a partir del anochecer está desierto.

Aunque debemos reconocer que nuestro alojamiento, Kasbah El Hajja, es precioso. Situado en la parte alta del ksar, su ubicación es perfecta, en la calle principal de la ciudad amurallada. Su interior está bellamente decorado, las habitaciones son amplias y limpias, las camas muy cómodas, y dispone de una terraza comunitaria con bonitas vistas al ksar y al valle.

Ait Ben Haddou
Nuestra habitación en Kasbah El Hajja, bellamente decorada y con una cama tamaño XXXL.

Que ver y hacer en Ait Ben Haddou

Antes de empezar, tenemos que aclarar que no hay que pagar nada para entrar y visitar el ksar (ciudad amurallada), aunque hemos leído casos de visitantes que han tenido que pagar. Nosotros entramos por al acceso atravesando el puente peatonal y nadie nos pidió nada. También pasamos por las otras dos puertas y no encontramos a nadie cobrando la entrada.

Básicamente, lo mejor que hacer en el ksar de Ait Ben Haddou es recorrer sus callejuelas y percibir la historia que emana de todos sus rincones. Subir hasta lo alto de la ciudadela, en la cima de la montaña, y contemplar el ksar visto desde arriba, el valle y el paisaje circundante. Y también contemplarlo desde el río, donde se consiguen las mejores fotos del ksar.

Ait Ben Haddou
Ait Ben Haddou.
Ait Ben Haddou
Ksar de Ait Ben Haddou, en la que se aprecia una de las entradas al ksar. Imagen tomada desde el río. (Foto de cabecera).

La edificación en ruinas que hay en el punto más alto de Ait Ben Haddou es el granero. Se dice que data de mucho antes de la construcción del ksar. Es un granero colectivo fortificado, donde se almacenaban los alimentos en el lugar más inaccesible en caso de asaltos. Resultó gravemente dañado en el terremoto de septiembre de 2023, que afectó el sur de Marruecos.

En el interior del ksar visitamos una kasbah, previo pago. Nos costó 20 dirhams (menos de 2 euros), que se invierten en la conservación de la kasbah, según nos informó el señor que nos cobró y nos acompañó a visitar parte del edificio.

kasbah Ait Ben Haddou
Interior de la kasbah que visitamos en Ait Ben Haddou.

En el interior de la kasbah visitamos diversas dependencias, entre ellas una cuadra con cuatro o cinco caballos. Tras una pequeña visita guiada, luego nos movimos por la kasbah libremente. Subimos y bajamos escaleras, tomamos fotos desde lo alto del edificio y observamos como efectivamente, muchas habitaciones están en proceso de reforma.

Ait Ben Haddou
Vistas desde la kasbah.

En la calle principal se halla la Mezquita, en un modesto edificio al que se accede a la puerta de entrada subiendo unas escaleras. A primera vista parece un edificio normal y corriente. Pasamos varias veces por delante sin darnos cuenta de que era una mezquita. No entramos. Por norma general, en Marruecos solo pueden entrar a las mezquitas los musulmanes.

Otro lugar interesante está en la carretera P-1506, a unos 200 metros saliendo de la localidad (en dirección a Tabourahte). Su interés radica en que aquí encontrarás un mirador con unas vistas magníficas del ksar y del valle. Hay una amplia explanada para aparcar sin ningún problema.

Ait Ben Haddou
Vistas de Ait Ben Haddou desde el mirador de la carretera P-1506: ubicación Google Maps.

Ait Ben Haddou y el cine

Si te gusta el cine como a nosotros, seguro que has visto Ait Ben Haddou sin saberlo. De hecho, uno de los motivos por los que el pueblo amurallado se encuentra en tan buenas condiciones de conservación es por su prestigio como localización para el rodaje de películas.

El orígen de la popularidad de Ait Ben Haddou en el ámbito cinematográfico se debe a la mítica y oscarizada película «Lawrence de Arabia» (1962). Además de convertir a Peter O’Toole en un icono del cine, durante el rodaje del film los productores se dieron cuenta del potencial de la zona, donde a partir de entonces se han rodado escenas de grandes películas y series.

Ait Ben Haddou
Juego de Tronos, 3a Temporada (2013): Daenerys Targaryen en la ciudad de Yunkai. Aunque con muchos efectos especiales de postproducción, esto es Ait Ben Haddou.

Algunas películas que se han rodado en Ait Ben Haddou son: «La joya del Nilo» (1985), «007: Alta tensión» (1987), «La última tentación de Cristo» (1988), «La momia» (1999), «Gladiator» (2000), «Alejandro Magno» (2004), «El reino de los cielos» (2005), «Babel» (2006), «Principe de Persia» (2010), «Juego de tronos» (2011), «La reina del desierto» (2015) o «Gladiator 2» (2023).

La popularidad de Ait Ben Haddou como plató de cine, a la postre desembocó en la construcción, en 1983, de los estudios de cine Atlas en Uarzazate, uno de los estudios de cine más grandes del mundo. La primera película que se rodó en en los estudios de cine Atlas fue «La joya del Nilo» (1985), que compartió escenario con Ait Ben Haddou, donde también se rodaron escenas.

Ait Ben Haddou
Esta puerta monumental de Ait Ben Haddou no es original: fue construida para que Michael Douglas se estrellara con la avioneta en «La Joya del Nilo»… y aquí se quedó.

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Todas las imágenes son propias, excepto cuando se indica otro autor / procedencia en el pie de foto.


ℹ Información útil

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