Ruta del desierto por libre: de Merzouga a Marrakech por el Valle del Draa

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marruecos ait ben haduu

La ruta entre Marrakech y Merzouga, pasando una noche en las dunas de Erg Chebbi bajo las estrellas ha sido realmente inolvidable. Pero lo que nos queda por delante no le va a la zaga. Nos faltan algunos de los atractivos principales de la ruta al desierto, en este caso en sentido inverso, de Merzouga a Marrakech.

Para realizar la primera parte de la Ruta del desierto por libre: de Marrakech a Merzouga invertimos dos días y una noche, pernoctando en la Garganta del Dades. Ahora, la vuelta hacia Marrakech será algo más larga, y también más entretenida.

La realizaremos en tres días y dos noches, pernoctando en Agdz y el ksar de Aït Ben Haddou, recorriendo paisajes increíbles y descubriendo lugares impresionantes, de esos que se recuerdan toda la vida. Vamos allá.

👉🏿 Al final del post encontrarás un enlace para seguir leyendo el siguiente artículo de la serie.

De Merzouga a Marrakech. Ruta del desierto por libre (3a etapa): desierto de Merzouga > Agdz

Recogemos nuestros bártulos y el mismo 4×4 que nos trajo al campamento nos devuelve a la kasbah Le Berger, donde aparcamos nuestro coche ayer por la tarde. Son más de las 9:30 de la mañana cuando salimos de Merzouga. Hoy pasaremos la noche en Agdz, donde llegaremos tras recorrer el oasis más grande de Marruecos, en el Valle del Draa.

Nos esperan unos 372 km, teóricamente algo más de 5 horas de viaje sin contar paradas. Pero obviamente hay que realizar algunas paradas para visitar sitios de interés, por lo que en la práctica llegamos a nuestro alojamiento en Agdz a las 7 de la tarde, ya de noche. En total, unas 9 horas y media de ruta.

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Rissani, primera parada

Salimos de Merzouga por la N-13, la misma carretera por la que llegamos ayer. Al cabo de 43 km / 45 minutos estamos en Rissani, que junto a Erfoud es la localidad más importante de la región de Tafilalet, que alberga un mega oasis con una superficie de casi 77.000 km2.

De Merzouga a Marrakech Rissani
De Merzouga a Marrakech: Rissani.

Rissani cuenta con unos 20.000 habitantes, y a pesar de no ser una ciudad turística, es muy conocida en el país por ser la cuna de la dinastía alauita, actualmente reinante en Marruecos. De hecho, el monumento más importante de Rissani es el mausoleo de Moulay Ali Cherif, fundador de la dinastía.

Llegamos hasta la puerta del mausoleo, pero ni siquiera bajamos del coche. Nada más llegar vemos un señor con pinta de querer cobrarnos por aparcar y unos niños que vienen hacia nosotros, casi con toda seguridad a pedirnos dirhams.

Antes de que lleguen, nos vamos. Sabemos que no tenemos razón, pero estamos un poco hastiados de que nos quieran cobrar por todo. Falta de costumbre, sin duda. Pintan una líneas con yeso en medio de la calle, se traen una silla plegable de casa y ya tienen montado su negocio de parking para sacar dinero a los turistas.

Rissani Marruecos
De camino al Mausoleo.

En fin, es un «mosqueo» pasajero, porque al fin y al cabo, están en su casa y tienen sus costumbres, que por supuesto hay que respetar. Y lógicamente, siempre puedes negarte a pagar y/o decirles que no eres turista, que vives por allí cerca. Si lo dices convencido y con buen acento francés casi seguro que cuela. Y si lo dices en árabe o amazigh no te digo.

La ciudad también cuenta con un importante y antiquísimo zoco, especialmente animado los martes, jueves y domingos. Otro lugar importante de Rissani son los restos de la antigua ciudad medieval bereber de Sijilmassa. Fue una importante escala de las rutas de caravanas que conectaban el Mediterráneo con el centro de África, atravesando el Sáhara.

Rissani Sijilmassa
Restos de la antigua ciudad medieval bereber de Sijilmassa.

👉🏿 Como curiosidad, en los alrededores de Sijilmassa en 1996 se descubrieron fósiles de un nuevo género de dinosaurio. Lo bautizaron con el nombre de Sigilmassasaurus, un terópodo gigante de unos 12 metros de longitud.

De Rissani a Zagora por los paisajes lunares de la N-12

En Rissani dejamos la N-13, que se aleja hacia Erfoud al norte, y nos desviamos hacia el oeste por la N-12 en dirección a Zagora. Realizamos todo el trayecto de una tirada (unos 250 kms / 3 horas y media), pasando por Alnif y Tazzarine, y tan solo deteniéndonos un par de veces para estirar las piernas y fotografiar los espectaculares paisajes que nos ofrece la ruta.

road trip marruecos
Nuestro coche de alquiler (Nissan Micra) en algún lugar de la N-12 entre Merzouga y Zagora.

La carretera N-12 es una alternativa más «aventurera» para regresar a Marrakech desde el desierto de Merzouga, en lugar de volver otra vez por Erfoud, Tinghir y Skoura. Discurre por el sur del Jebel Saghro, un macizo montañoso al este del Anti-Atlas y al sur del Alto Atlas; la zona más seca de todo el sistema montañoso del Atlas.

La carretera tiene poco tráfico y escasos turistas, largas rectas kilométricas y espacios infinitos de áridos paisajes lunares como los que salen en las películas del espacio y extraterrestres. Estos paisajes se denominan hammada, en contraposición a los Erg, las típicas montañas de arena como las famosas dunas de Erg Chebbi en Merzouga o Erg Chigaga en M’hamid.

N-12 entre Rissani y Zagora Marruecos
Paisajes lunares en la N-12, entre Rissani y Zagora.

Muchos de los vehículos que circulan a lo largo de la ruta entre Merzouga y Zagora son 4×4, dado que cerca de aquí pasa una conocida pista del antiguo Rally Dakar que une ambas ciudades. También algun que otro mini bus turístico, pero realmente el tráfico no es abundante ni mucho menos.

Zagora, la Puerta del desierto

Llegamos a Zagora poco antes de las 15 h. Lo primero que hacemos es buscar un lugar para comer algo. Llevamos apuntado un restaurante con muy buenas críticas en Google y Trip Advisor, que cumple con las «3B» (Bueno, Bonito, Barato). Se llama Dromadaire, y está en la avenida principal de Zagora.

Pedimos una ensalada marroquí para compartir, un taco de carne y un bocadillo (sandwich) de lo mismo, y una botella de agua grande. Todo está muy rico, y nos cuesta 115 dirhams (menos de 10,5 €). Mientras comemos, entra un señor elegantemente vestido con la típica túnica azul y turbante bereber. Habla español, y conversamos brevemente antes de irnos.

En Zagora no hay mucho que ver, dado que es una ciudad fundada en la época colonial francesa (años 30 del s.XX) como centro administrativo de la región. Así que nos limitamos a dar un paseo por la larga y ancha avenida hasta que encontramos un cajero automático, sacamos unos cuantos dirhams y damos por concluida nuestra visita a la ciudad.

Zagora
Bulevar Mohamed V (N-9), la avenida principal de Zagora.

Zagora es conocida por ser la puerta del desierto, aquí más árido y rocoso que en Merzouga, pero igualmente hechizante. Y como hemos comentado un poco más arriba, también muy popular entre los aficionados a las rutas con vehículos 4×4, dado que desde aquí parte la pista del antiguo Rally París – Dakar hasta Merzouga. De hecho vimos algunos todoterreno con matrícula española.

Ksar Tissergate

A 10 km de Zagora en dirección a Agdz – Ouarzazate por la N-9, hay un lugar muy interesante que merece una visita, el Ksar Tissergate. Construido en el siglo XVI, cuenta con una treintena de torres defensivas y siete puertas, aunque hasta principios de la década de 1970 solo había una, que se cerraba durante la noche.

Cuando lo visitamos está en plenas obras de mantenimiento. Todavía alberga familias que viven como antaño, en el interior del laberinto de estrechas callejuelas de tierra, cubiertas y oscuras. Da cierto reparo meterse en ellas, dado que apenas hay luz incluso en pleno día. Es realmente un viaje en el tiempo.

Ksar Tissergate
Ksar Tissergate.

La poca luz y la estructura de los edificios y las callejuelas no es para nada casual. En todos los ksar es similar, reduciendo la luz solar a la mínima expresión para evitar en lo posible las altas temperaturas del verano y favoreciendo la ventilación térmica natural.

Paseando y descubriendo rincones oscuros del ksar e imaginando como sería vivir allí cuando estaba lleno de gente, damos por casualidad con el Museo de Artes y Tradiciones del Valle del Draa, en una antigua casa iluminada con una pobre luz artificial. La puerta está cerrada. De repente, de entre la oscuridad aparece un señor que ni siquiera habíamos visto.

Ksar Tissergate
Una callejuela del ksar Tissergate. Esta está bastante iluminada, en las más oscuras apenas hay luz.

Suponemos que es el vigilante o encargado del museo. Se ofrece a abrirnos el museo, pero rechazamos la invitación amablemente. Son ya las 17:30h y todavía nos queda más de 1 hora de ruta. Preferiríamos no llegar de noche a nuestro destino final de esta etapa, Agdz, objetivo que no conseguiremos.

El museo es un recorrido por el modo de vida tradicional de las poblaciones amazigh y tuareg del Valle del Draa. En sus diversas salas se exponen objetos de la vida cotidiana como joyas, herramientas agrícolas o trajes tradicionales.

De Zagora a Agdz por el Valle del Draa

El ksar Tissergate se encuentra al lado de la N-9, así que al acabar la visita solo tenemos que seguir por la misma carretera, en dirección a Agdz. Estamos en el famoso Valle del Draa (Wadi Draa), que vamos a recorrer en sentido inverso, desde Zagora hacia Agdz. El valle mide unos 100 km de longitud, y una anchura variable, que en algunos puntos alcanza los 5 km.

Valle del Draa Tinzouline
Atravesando Tinzouline por la N-9, en el Valle del Draa.

La carretera N-9 entre Uarzazate y Zagora está considerada por muchos como la carretera más bonita de Marruecos. Ciertamente, podemos confirmar que el recorrido es muy bello, ya que el Valle del Draa cuenta con más de un millón y medio de palmeras, siendo el segundo palmeral de África tras el del Nilo.

Una belleza quizás algo antagónica a los paisajes áridos y lunares de la N-12 entre Rissani y Zagora, que recorrimos hace apenas unas horas y que igualmente nos encantaron. El Valle del Draa también es la puerta al desierto de M’hamid, a unos 100 km de Zagora por la misma N-9, pero hacia el sur en lugar de hacia el norte, donde vamos nosotros.

Valle del Draa
Palmeral del Valle del Draa.

Lamentablemente llevamos algo de prisa, y no podemos detenernos todo lo que nos gustaría para contemplar el gran palmeral. El sol empieza a esconderse tras las montañas, y las poblaciones por las que pasamos están iluminadas con el alumbrado público. Llegamos a Agdz poco antes de las 19 horas, ya de noche:

Riad Tabhirte, en Agdz

Para pasar la noche en Agdz escogemos el Riad Tabhirte, como siempre tras un detenido análisis de opiniones y reseñas de otros usuarios que han pasado por aquí antes que nosotros. Nos cuesta un pelín encontrarlo, aunque merecidamente: nos saltamos olímpicamente un cartel que indica claramente «Riad Tabhirte» porque preferimos hacer caso a Google Maps. Sin comentarios.

Tras comprobar que es mejor dar la vuelta y seguir la dirección que indicaba el cartel que hemos pasado de largo con premeditación y alevosía —Google Maps nos conduce a un callejón por donde no cabe el coche ni de coña—, enseguida llegamos al riad. Está un poco apartado del centro, en una bonita calle sin asfaltar.

Riad Tabhirte, Agdz
Entrada al Riad Tabhirte. Hay otra entrada para peatones en otra de las fachadas del riad. La foto está tomada al día siguiente de nuestra llegada, dado que cuando llegamos era de noche.

Se trata de un riad grande, con un precioso jardín botánico con carteles indicando las diversas especies de plantas, adornado con fuentes, bancos para descansar y relajarse, y un pequeño huerto entre palmeras. El alojamiento más original de cuantos estuvimos.

Nuestra habitación es amplia y espaciosa, con el suelo completamente cubierto de alfombras. Cuenta con dos amplias camas, aseo y ducha con abundante agua caliente, y aire acondicionado con bomba de calor. Aunque estamos en Marruecos, es diciembre y tanto por la mañana como por la noche refresca bastante.

riad tabhirte Agdz
Parte de nuestra amplia habitación en el Riad Tabhirte. Frente a esta cama hay otra de las mismas dimensiones.

La puerta de la habitación da al jardín, y no es precisamente un portento de ajuste milimétrico: por la parte inferior de la puerta casi pasa mi mano, y de la misma manera podría pasar cualquier bicho. Ello no representa ningún inconveniente para que durmamos toda la noche como dos lirones. Es el único aspecto «mejorable».

Todo lo demás está más que bien por los 29,22€ que cuesta una noche, con un generoso desayuno incluído. Cabe destacar que cenamos en el riad (100 dirhams por persona), puesto que llegamos tarde y no teníamos ganas de salir a buscar un restaurante por la ciudad. El menú fue calabacines gratinados con queso parmesano, tajín de pollo con verduras y mandarinas. Rico.

Mapa 3a etapa: Merzouga > Agdz

De Merzouga a Marrakech. Ruta del desierto por libre (4a etapa): Agdz > Aït Ben Haddou

Tenemos por delante el recorrido más corto de toda la ruta. Solo 100 km separan Agdz de Aït Ben Haddou, más o menos una hora y media sin paradas. Pero vamos a realizar un par de paradas imprecindibles. La primera en el ksar de Tamnougalt. La intención era visitarlo ayer, pero como llegamos tarde a Agdz, aplazamos la visita para hoy. La segunda parada será en Uarzazate.

Ksar de Tamnougalt

Tras desayunar, dejamos el Riad Tabhirte y salimos raudos hacia el ksar de Tamnougalt. Está a unos 7 km de Agdz, siguiendo un camino asfaltado. Aunque parece complicado, Google Maps nos lleva allí sin ningún problema. San Google MapsEl camino en sí mismo ya es bonito, discurriendo entre frondosos palmerales, casas de adobe y refrescantes huertos.

El ksar (ciudad amurallada) de Tamnougalt data del siglo XVI. En sus orígenes tuvo una importante función defensiva y comercial, al estar situada en el camino de la mítica ruta de caravanas que unía Marrakech con Tombuctú.

Ksar de Tamnougalt
Ksar de Tamnougalt.

Se dice que los habitantes de Agdz son mayoritariamente de raza negra debido a que son descendientes de los esclavos que llegaban desde el África subsahariana en aquellas largas expediciones de caravanas. Pasear por las calles desiertas del ksar es un viaje al pasado. Muchos de los edificios están completamente destruidos, aunque en otros todavía vive gente.

Mientras recorremos las silenciosas y polvorientas calles de tierra del ksar entre antiguos edificios de barro y kasbahs derruidas, resulta impresionante imaginar lo que debió ser esta ciudad en otros tiempos, cuando atravesaban sus puertas las caravanas de dromedarios y las calles estaban llenas de vida.

Ksar de Tamnougalt
Ksar de Tamnougalt.

Cabe destacar que cuando llegamos al ksar, hacia las 9:30h, todavía no hay nadie por la calle y los escasos negocios en la plaza donde aparcamos, en el interior del ksar, todavía están cerrados. Cuando al cabo de una hora nos vamos, observamos que en la plaza se está montando la terraza de un café y empieza ha haber algo de movimiento. Pero debemos seguir.

De compras en Agdz

Una vez visitado el ksar de Tamnougalt, hacia las 10:30h volvemos a Agdz, paso obligado para retomar la N-9 hacia Uarzazate. Pero antes de continuar la ruta, aparcamos en una de las calles principales de la ciudad para realizar algunas compras. Hoy no iremos de restaurante, queremos montar uno de nuestros gloriosos picnics en algún sitio a lo largo del camino.

Así que tras aparcar, damos una vuelta por los alrededores para ver qué tipo de comercios hay y respirar un poco el animado ambiente del centro de Agdz. Mucha gente por la calle, muchas pequeñas tiendas y comercios de todo tipo.

Agdz
Foto de Agdz la noche que llegamos. Lamentable e incomprensiblemente, no tomamos fotos de la ciudad de día.

Entramos en un pequeño supermercado. Compramos dos latas de atún en conserva, cuatro puñados de nueces a granel sin cáscara, dos típicos panes redondos marroquís (khobz) que no tienen pinta de ser del día, patatas Pringles y unas galletas de chocolate tipo Príncipe. También un pequeño cuchillo de cocina. Todo nos cuesta unos 100 dirhams (menos de 10 €).

Ni el chico que atiende la caja ni su madre hablan ningún otro idioma que el suyo, que no sé si és árabe o amazigh. De todas formas, no nos cuesta demasiado entendernos, incluso cuando le pido mediante gestos que el cuchillo que necesitamos mejor si es con sierra, para cortar el pan más fácilmente.

A Uarzazate por el paso de Tizi-n-Tinififft

Con las provisiones a bordo de nuestro Nissan Micra de alquiler, que por cierto funciona de maravilla, salimos hacia Uarzazate. La N-9 enseguida empieza a ascender hacia Tizi-n-Tinififft, un paso de montaña a una altura de 1.693 m. El puerto tiene una longitud de casi 25 km, entre Agdz y Aït Saoun.

Tizi-n-Tinififft
Paso de Tizi-n-Tinififft. El paisaje de color ocre es impresionante, apenas sin vegetación de ningún tipo.

El paso de Tizi-n-Tinififft también se conoce como paso de Aït Saoun, el pueblo donde acaba el descenso al otro lado de la montaña —o empieza el ascenso, si vienes desde Uarzazate—. El paso y la carretera, igual que el de Tizi n’Tichka que atraviesa el Atlas entre Marrakech y Uarzazate, fueron construidos por los franceses durante la época colonial.

Uarzazate: Ksar Taourirt

Antes de las 13 h estamos ante el ksar Taourirt, donde también se encuentra la kasbah homónima, catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tenemos mucha suerte y estacionamos muy fácilmente justo delante de la entrada principal, en la Avenida Mohamed V, nombre que recibe la carretera N-9 a su paso por el interior de la ciudad.

Ksar Taourirt Ouarzazate
Ksar Taourirt, en la ciudad de Uarzazate (fachada posterior).

Nada más bajarnos del coche, vemos que la puerta de la kasbah está cerrada. Un vendedor de un puesto callejero nos informa que está cerrada por obras. El sitio resultó dañado por el terremoto de septiembre de 2023, como pudimos comprobar en algunos edificios del interior de la ciudad amurallada o ksar.

Rodeamos la muralla paseando hasta el extremo opuesto del ksar, alejado del bullicio. Saludamos con un ensayado «Salam Aleikum» a unas señoras sentadas al sol, que nos responden «Aleikum Salam» con una gran sonrisa. Tal vez nos ven un poco perdidos, y nos indican una puerta que ya habíamos visto para acceder al ksar, pero no estábamos seguros de poder entrar por ella.

Ksar Taourirt
Edificio destruido por el terremoto de septiembre de 2023, en el ksar Taourirt.

Al contrario de algunos de los ksar que hemos visitado estos días, este está lleno de vida, tal y como debió ser antiguamente en todos. Está bien conservado, callejuelas con gente paseando, señoras comprando, tiendas, cafés, restaurantes y algunos turistas. Vale mucho la pena, no te lo pierdas.

Ksar Taourirt
Ksar Taourirt.

Uarzazate: Estudios Atlas

Uarzazate se conoce como el “Hollywood del Desierto”, «Hollywood de África» o «Uarzazatewood», y buena parte de culpa la tiene otro de los lugares imprescindibles que ver en la ciudad, los Estudios de Cine Atlas. Inaugurados en 1983, estos estudios son de los más grandes del mundo, y dan trabajo directa e indirectamente a unas 90.000 personas de Uarzazate. Ahí es nada.

Llegamos a un gran descampado medio vacío y aparcamos. En taquilla (110 dirhams, menores de de 5 años gratis) nos informan que no es posible realizar la visita por libre, tiene que ser guiada. Además solo es posible en inglés, aunque habíamos leído que también las hay en francés y español. Pues bueno, por el motivo que sea y que no investigamos, hoy solo son en inglés.

Estudios de Cine Atlas en Uarzazate
Estudios de Cine Atlas, en Uarzazate.

Hay algunos decorados que se elaboraron para películas concretas y que todavía se reutilizan, mientras que otros son de duración efímera. Resulta curioso ver las impresionantes estructuras que parecen de verdad, pero por detrás se aguantan con maderas y cañas. Si te gusta el cine no te lo puedes perder.

Aquí se han rodado escenas de grandes películas de la historia del cine como «La Joya del Nilo» (1985), «La Momia» (1999), «Gladiator» (2000), «Black Hawk Derribado» (2001), «Juego de Espías» (2001), «Asterix y Obelix: Misión Cleopatra» (2002), «El Reino de los Cielos» (2005), «Babel» (2006), «El Príncipe de Persia» (2010) o «Prometheus» (2010), por citar solo algunas de las que hemos visto.


ℹ Atlas Studios.
Dirección: Km 5, BP 28 Route de Marrakech, Ouarzazate.
Web: ouarzazatestudios.com


Ksar de Aït Ben Haddou, Patrimonio de la Humanidad

Salimos de Uarzazate por la N-9, y la seguimos durante 20 minutos hasta Tabourahte. Nos desviamos por la P-1506 hasta el ksar de Aït Ben Haddou, a solo 9 km. Tal vez sea el ksar más famoso del país, y está considerado uno de los lugares más hermosos de Marruecos. Tanto, que la Unesco declaró el lugar Patrimonio de la Humanidad en 1987.

Ait Ben Haddou
Ait Ben Haddou.

Se accede por un moderno puente peatonal sobre el río Ounila, aunque debido a su escaso caudal el río también se puede cruzar andando por algunos pasos habilitados con piedras. Quedan muy pocos vecinos viviendo en el ksar, la gran mayoría se trasladaron al pueblo nuevo, construido al otro lado del río, junto a la carretera.

El ksar de Aït Ben Haddou también es conocido por haber sido escenario de muchas películas. «Lawrence de Arabia» (1962) fue donde los productores de cine se dieron cuenta del potencial de la zona, en la cual después se rodarían otras películas importantes. Finalmente todo ello desembocó en la construcción de los Estudios Atlas en Uarzazate.

Ait Ben Haddou
Ait Ben Haddou.

Otras películas que se han rodado aquí: «La joya del Nilo» (1985), «007: Alta tensión» (1987), «La última tentación de Cristo» (1988), «La momia» (1999), «Gladiator» (2000), «Alejandro Magno» (2004), «El reino de los cielos» (2005), «Babel» (2006), «Principe de Persia» (2010), «Juego de tronos» (2011), «La reina del desierto» (2015) o «Gladiator 2» (2023).

Durante el día y hasta el anochecer, las callejuelas del ksar están llenas de vida, básicamente turistas y vendedores callejeros. Por la noche, en sus calles oscuras (no hay electricidad) no queda nada ni nadie. Después de cenar salimos de nuestro alojamiento, la bonita Kasbah El Hajja, en la parte alta de Aït Ben Haddou, para tomar algo.

Ait Ben Haddou
Ait Ben Haddou.

Por unas calles completamente oscuras —es necesario un frontal o una linterna— descendemos hasta el río, cruzamos el puente y nos tomamos un té con menta en un pequeño bar al lado de la carretera, en el pueblo nuevo. Somos los únicos clientes. Sentados en la terraza del bar, a lo lejos, la oscuridad del ksar solo se ve interrumpida por la tenue luz de unas pocas ventanas aquí y allá.

Ait Ben Addou
Ait Ben Addou (foto de cabecera).

Mapa 4a etapa: Agdz > Aït Ben Addou

 

De Merzouga a Marrakech. Ruta del desierto por libre (5a etapa): Aït Ben Haddou > Marrakech

La última etapa de nuestra ruta de vuelta del desierto de Merzouga a Marrakech es el tramo entre el ksar de Aït Ben Addou y Marrakech. Pasamos por el Valle del Ounila y la Kasbah Telouet, antes de tomar de nuevo la N-9 y ascender hasta el conocido paso de Tizi n’Tichka, por el que atravesamos el Atlas el primer día de la ruta, en el viaje de ida a Merzouga.

Son unos 210 km, algo más de 3 horas y media sin contar paradas. Si contamos las paradas —dos breves para tomar fotos en el Valle de Ounila y otra más larga en la Kasbah Telouet— sumamos una hora al itinerario. A la hora de comer estamos en Marrakech.

Valle de Ounila

Seguimos hacia el norte por la P-1506, que tomamos ayer en Tabourahte para llegar a Aït Ben Addou. La carretera se interna en una zona desconocida para nosotros, el Valle de Ounila. Se trata de un estrecho valle con una longitud de 40 km, cuya carretera se asfaltó hace pocos años; hasta entonces solo era accesible con vehículos 4×4.

Tamddakhte Valle de Ounila
Tamddakhte, en el Valle de Ounila.

Comprobamos que actualmente está en buenas condiciones, y se puede circular por ella con cualquier turismo. Pero hemos leído que, como carretera de alta montaña que es, puntualmente puede ser peligrosa en épocas de fuertes lluvias o nevadas, al producirse desprendimientos que la dejan impracticable. Afortunadamente hoy luce un sol radiante.

La carretera es estrecha, discurriendo por las desnudas laderas de la vertiente sur del Gran Atlas. Sus áridos tonos ocre resaltan todavía más el frondoso vergel verde del fondo del valle. Realmente el paisaje y sus contrastes cromáticos son espectaculares.

Carretera P-1506, en el Valle de Ounila.
Carretera P-1506, en el Valle de Ounila.

El camino hacia Telouet, donde se halla la famosa kasbah que vamos a visitar, está salpicado de pequeños pueblos y diminutas aldeas pobladas por descendientes de antiguas tribus bereberes. No podemos evitar detenernos para fotografiar los impresionantes paisajes, aunque hay que reconocer que las fotografías no están a la altura de la belleza real del lugar.

Kasbah de Telouet

Una hora y veinte minutos después de haber salido de Aït Ben Addou llegamos a Telouet, donde se encuentra la kasbah de Telouet. Al llegar, un señor nos cobra 20 dirhams (menos de 20 cts de euro) por aparcar en un parking con las plazas pintadas con yeso en el polvoriento suelo. Aparcar aquí es opcional, dado que unos metros antes hay espacio para aparcar totalmente gratis.

Kasbah de Telouet
Kasbah de Telouet.

La kasbah de Telouet fue la residencia del pachá de Marrakech Thami El Glaoui, conocido como «el señor de Telouet». Fue lugar de paso obligado de las caravanas que iban de Marrakech a Uarzazate, antes de la construcción de la actual N-9 por el famoso puerto de Tizi n-Tichka. De hecho, todo el Valle de Ounila estaba jalonado de kasbahs que vivían del paso de las caravanas de comerciantes.

Desde 1960 no vive nadie en la kasbah, y actualmente su mayor parte está en ruinas. Cuando Marruecos logró su independencia de facto en 1955, el pachá Thami El Glaoui cayó en desgracia, a causa de su amistad y colaboración con los franceses. Posteriormente, «el último señor del Atlas» fue indultado por el sultán y después rey de Marruecos Mohammed V.

Kasbah de Telouet
Kasbah de Telouet.

Aunque una parte de la kasbah ha sido restaurada y muestra con todo detalle algunas de las lujosas dependencias en las que vivía el pachá y su família. Un porcentaje del precio de la entrada se destina a la reconstrucción del monumento, que lamentablemente encontramos cerrado al público, a causa del terremoto que afectó el sur del país en septiembre de 2023. ,

Aun así, dar una vuelta por la antigua kasbah nos da una ligera idea de como debía ser en su época de esplendor. Como tantas otras kasbahs y ksars que hemos visto a lo largo de este road trip, la kasbah de Telouet necesitaría una urgente restauración, antes de que sus paredes de barro y paja se acaben diluyendo y desapareciendo como azúcar en el agua.

Cerrando el círculo: llegamos a Marrakech

Desde Telouet, seguimos por la misma carretera P-1506 durante unos 18 km hasta que esta desemboca en la N-9, a poca distancia de su punto más alto, el paso de Tizi N’Tichka. Desde allí hay unos 100 km hasta Marrakech, que realizamos de una tirada. Hacia las 14:30h estamos en la estación de trenes para devolver nuestro vehículo de alquiler.

Luego, nos dirigimos hacia nuestro alojamiento, el Riad Color Safrà, y después de comer algo y echar una buena siesta, salimos a pasear por Marrakech por última vez. Mañana por la mañana volamos a casa. Hace 6 días que llegamos a Marrakech para iniciar esta aventura. Han pasado volando, como todas las cosas buenas.

Mapa 5a etapa: Aït Ben Addou > Marrakech

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ℹ Información útil

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PRÓXIMAMENTE (14/4/2024):

Ait Ben Haddou

👉 Sigue nuestro periplo en el quinto post de la serie, dedicado a un lugar que seguro que has visto más de una vez sin saberlo: Ait Ben Haddou, un ksar de película Patrimonio de la Humanidad

➕ Marruecos


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4 comentarios en «Ruta del desierto por libre: de Merzouga a Marrakech por el Valle del Draa»

  1. Impresionante y que detallado, nos ha encantado!! 😉 y el detalle de Google nos ha traído algún recuerdo. Nuestras felicitaciones!! Saludos 🙋‍♂️🙋‍♀️

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