Descubriendo la magia de Marrakech: una experiencia Inolvidable en la ciudad roja

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Marrakech

Si estás buscando un destino que te transporte a un mundo exótico lleno de color, encanto y tradiciones, Marrakech es el lugar ideal. Conocida como la ciudad roja debido al color de sus edificios, Marrakech nos sorprendió en cada rincón. Su medina está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y es la responsable de que millones de viajeros y turistas la visiten cada año.

Todo empezó al encontrar una oferta irresistible en el buscador de vuelos Skyscanner. Compramos los billetes y casi un año más tarde, aprovechando el puente de la Constitución de diciembre, volamos desde el aeropuerto de Barcelona hasta Marrakech. Un viaje largamente deseado, aplazado una y otra vez por diferentes motivos, por fin se hacía realidad.

Además de visitar Marrakech, donde estuvimos dos días enteros y una tarde, también realizamos otro de nuestros sueños viajeros, que te contamos en el post Ruta del desierto por libre: de Marrakech a Merzouga. Pero vayamos por partes. Estamos en Marrakech y vamos a exprimir cada minuto descubriendo la ciudad y visitando algunos de sus monumentos más importantes.

marrakech marruecos

👉🏽 Si no lo has hecho ya, te recomendamos que primero leas nuestro post Marrakech y la ruta del desierto por libre: Qué saber antes de ir

👉🏿 Al final del post encontrarás un enlace para seguir leyendo el siguiente artículo de la serie.

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La rica historia y cultura de Marrakech

Marrakech es una ciudad con una rica historia y cultura que se remonta a muchos siglos atrás. Durante tu visita, podrás sumergirte en la fascinante historia de la ciudad y descubrir su herencia cultural única. Junto a Mequinez, Fez y Rabat, es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos.

Marrakech se ha visto influenciada por diversas civilizaciones desde su fundación en 1062 por los almorávides. Bereberes, árabes y los colonizadores franceses han pasado por aquí, y la mezcla de culturas se refleja en la arquitectura, la gastronomía y las tradiciones de la ciudad. Actualmente Marrakech cuenta con más de 1,5 millones de habitantes.

Qué ver en Marrakech

Ciertamente, Marrakech cuenta con algunos monumentos que no deberías dejar de visitar durante tu estancia en la ciudad. Entre ellos se encuentran el Jardín de Majorelle, el Palacio de Bahía, las Tumbas Saaidíes, la Madrasa de Ben Youssef o la Mezquita de Koutoubia, cada uno con su propia belleza y encanto.

No los deberías dejar de visitar… si dispones de tiempo. Si no dispones de él porque estás de paso y solo dispones de un día, nuestro consejo es claro: olvídate de todos ellos y dedícate a perderte por el zoco y explorar la plaza Jemaa el-Fna de día y de noche. Estos lugares son el alma de Marrakech y la razón por la cual millones de viajeros y turistas se enamoran de esta ciudad.

Marrakech
Si dispones de poco tiempo, hay dos lugares que son imprescindibles: el zoco y la plaza Jemaa el-Fna.

Desde nuestro modesto punto de vista, sobretodo si es tu primera visita a Marrakech, más allá del zoco y la plaza Jemaa el-Fna todo lo demás es accesorio. Si dispones de más de 1 día, entonces sí, a partir del segundo dedica algo de tiempo a visitar algunos de esos exóticos lugares llenos de belleza y encanto.

Medina de Marrakech

Una medina es, ni más ni menos, lo que aquí llamamos el centro histórico de una localidad. El diccionario de la Real Academia Española lo define perfectamente: medina = barrio antiguo de una ciudad árabe.

La medina de Marrakech es el lugar donde se fundó la ciudad en el siglo XI, y actualmente sigue rodeada por una muralla de 19 kilómetros construida en en siglo XII, aunque modificada y ampliada varias veces a lo largo de la historia hasta su estado actual. La medina tiene una extensión de 600 hectáreas y es la más poblada del norte de África con sus más de 400.000 habitantes.

Puerta de Bab Agnaou marrakech
Puerta de Bab Agnaou (s.XII), una de las 19 puertas de la muralla que rodea la medina de Marrakech. Foto: Marco Federmann | Pixabay.

En 1985, la Unesco declaró la medina de Marrakech Patrimonio de la Humanidad. Básicamente, casi todo lo más interesante que vimos de la ciudad se encuentra aquí: la plaza Jemaa e-Fna, el zoco, el antiguo barrio judío, la madrasa de Ben Youssef, la mezquita de la Koutoubia, el Museo de Marrakech, el Palacio Real, las Tumbas Saadíes o el Palacio de Bahía.

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Plaza Jemaa el-Fna, todo un mundo

Tan pronto como puedas, sal por la puerta de tu alojamiento y ve directamente a la plaza Jemaa el-Fna. Es un espectáculo en vivo y en directo. Dicen que no solo es una de las plazas más animadas de Marruecos, si no de África entera. Ahí es nada. Vas a querer pasar por aquí muchas veces cada día porque es un lugar absolutamente emocionante, donde la magia cobra vida.

Plaza Jemaa el-Fna Marrakech
Plaza Jemaa el-Fna, en Marrakech.

Encantadores de serpientes, vendedores de souvenirs, bailarines, grupos de música tradicional, dentistas al aire libre, acróbatas y malabaristas, aguadores, puestos de zumos de frutas, cafés, terrazas, restaurantes, turistas tomando fotos y selfies, mil colores y sonidos, y cientos o miles de personas paseando, comprando o vendiendo a viva voz… Todo al mismo tiempo.

No tuvimos ningún problema con los famosos encantadores de serpientes. No nos gustan las serpientes y no nos acercamos a ellos, aunque no tenemos nada en contra de su actividad. La suya es una cultura muy diferente, y consideramos que es muy atrevido juzgarlos desde nuestro muy subjetivo punto de vista occidental.

Plaza Jemaa el-Fna Marrakech
Parte de la plaza Jemaa el-Fna en Marrakech, vista desde la terraza del Café de France. Al fondo, el minarete de la Mezquita Koutoubia.

Lógicamente si te acercas mucho intentarán que te hagas una foto con las serpientes para ganar algo de dinero. Si no te interesa, simplemente no te acerques demasiado y si lo haces por error dí «no gracias» y sigue adelante. Si te pillan tomándoles fotos es más que probable que te pidan dinero, así que ya sabes.

Por la noche, la plaza se transforma en un lugar mágico, iluminado por las luces de docenas de puestos de comida y espectáculos callejeros. Es imposible pasar por allí sin que a cada paso te encuentres a un «gancho» que intentará que te que quedes a cenar en su chiringuito. La gran mayoría de ellos chapurrean e incluso hablan bien español… y varios idiomas más.

Marrakech Jemaa el-Fna
Parte de la plaza Jemaa el-Fna Marrakech al anochecer, con sus decenas de puestos de comida callejera. La foto está tomada desde la terraza del Café Glacier, posiblemente el mejor lugar para tomar fotos panorámicas de la plaza.

Vimos como se dirigían a unos japoneses en japonés. Te tentarán con frases como «más barato que en el Mercadona» «tenemos gambas de Palamós» e incluso te cantarán alguna canción tradicional de tu tierra si descubren de dónde eres. A nosotros nos cantaron una en catalán. Su objetivo es caerte tan bien que te quedes a comer algo en su puesto. Son buenos en su trabajo.

Acostumbran a ser muy insistentes y te siguen unos metros, hasta que otro «gancho» les sustituye para que te quedes en el suyo. Todos los ganchos que vimos fueron simpáticos y siempre sonrientes, aunque ninguno consiguió su objetivo. Simplemente hay que decirles «laa, laa, shukran» (no, no, gracias) con una sonrisa o al menos con amabilidad.

plaza Jemaa el-Fna Marrakech
Parte de la plaza Jemaa el-Fna, de noche.

Si no quieres que te mareen, simplemente pasa por un lugar más alejado de los puestos de comida y listos. También hay que ser cuidadoso con tomar fotos a las personas como si fueran objetos o souvenirs. Es solo cuestión de sentido común. Imagínate que un turista te estuviera tomando fotos como un poseso cuando vas tranquilamente por la calle. ¿Te gustaría?

La verdad es que pronunciando unos sencillos y educados «laa, laa, shukran» no vas a tener ningún problema en ningún sitio. Sencillamente dedícate a ver, escuchar y dejar volar tus sentidos por este lugar mágico sin parangón.

Mezquita Koutoubia

A escasos metros de la plaza se halla el icono y punto de referencia de Marrakech —se ve desde una distancia de 29 kilómetros—. El minarete de la mezquita Koutobia (o Kutubía) se alza vigilando y llamando a la oración a los habitantes de la medina desde el siglo XII. Es la mezquita más grande e importante de Marrakech, y con sus 77 metros (incluyendo la aguja), también su edificio más alto.

mezquita Kutubía marrakech
La mezquita Kutubía, desde la avenida Jamaa El Fna.

Su nombre significa «mezquita de los libreros», dado que antiguamente a sus pies existió un zoco de vendedores de libros con más de cien puestos. Como curiosidad, la mezquita de Koutobia sirvió como modelo para la construcción de la Giralda de Sevilla. La entrada a la mezquita está prohibida a los no musulmanes, así que si no eres musulmán solo podrás verla por fuera.

En la parte alta de la torre se pueden observar una banda de azulejos verdes, los únicos restos de su rica ornamentación original a base de pinturas y mosaicos. Aunque no podemos acceder a su interior, damos una vuelta a su alrededor para verla desde todos los ángulos.

mezquita Kutubía
La mezquita Kutubía, desde los jardines de su fachada sur.

La mezquita tiene un aforo de hasta 20 mil personas. Como todas la mezquitas, cinco veces al día los altavoces del minarete inundan la ciudad con sus llamadas a la oración. Muchas personas van a rezar, pero muchas otras no lo hacen y la vida y la actividad en las calles sigue como si no pasara nada.

El Zoco, el otro «imperdible» de Marrakech

Marrakech es una ciudad que tiene mucho que ofrecer, pero si tuviésemos que quedarnos con solo dos lugares, lo tendríamos clarísimo: la plaza Jemaa el-Fna y el zoco. De hecho, a pesar de los monumentos y lugares de interés que tiene la ciudad, es evidente que estos dos sitios son el alma de la ciudad y los que realmente atraen a los viajeros y turistas de todo el mundo.

Zoco de Marrakech
Por el zoco de Marrakech te vas a encontrar tanto personas como motos, bicicletas, carretas, burros y tuc tucs. Hay que ir con ojo sobretodo con las motos.

El Zoco de Marrakech se extiende al norte y al este de la plaza Jemaa el-Fna. En realidad el zoco son muchos zocos, cada uno de ellos especializado en un tipo de productos. Cada uno tiene un nombre (zoco Smata o de las Babuchas, zoco Chouari dedicado a la madera y cestería, zoco Zrabia, dedicado a las alfombras, etc etc etc).

Como no vamos buscando ningún producto en concreto, no nos fijamos demasiado en la ubicación exacta de los diferentes zocos. Simplemente pasamos de uno al otro dejándonos llevar por sus laberínticas callejuelas y plazoletas, atestadas de tiendas, olores, colores, gente y puestos y puestecillos callejeros. Una experiencia para los sentidos.

Zoco de Marrakech
Zoco de Marrakech.

No te preocupes demasiado si crees que estás perdido. Sigue andando y saldrás del laberinto. O bien pregunta, pero con ojo. No dejes que nadie te acompañe, ya que es posible que luego te quiera cobrar algo por haberte guiado. En el improbable caso de que tras caminar y caminar no des con una salida, pregunta a algún comerciante.

Por cierto, Google Maps funciona bien en el zoco. Al ser callejuelas muy estrechas y retorcidas, puede tener errores de precisión y hay que tener un poco más de paciencia de lo habitual. Pero vale perfectamente para salir del paso y que te guíe a la plaza Jemaa el-Fna. Aunque sinceramente, nuestro consejo es que te pierdas y lo disfrutes.

Si te preguntas si los vendedores del zoco son pesados, la respuesta es rotunda: No. Al menos en nuestro caso, nadie nos importunó ni nos persiguió para que le compráramos algo. Como mucho, te invitarán a entrar en su tienda cuando pases al lado, pero nada más. Si no te interesa, di «no gracias» y sigue tu camino. Y ya está.

Zoco de Marrakech
Zoco de Marrakech.

Si tienes intención de comprar algo, tendrás que regatear. Es más fácil de lo que parece. Ellos te pedirán un precio desorbitado. Fíjate mentalmente un precio máximo que estés dispuesto a pagar y empieza a pujar desde más abajo. No te pases del precio que te has marcado. Si no llegáis a un acuerdo, simplemente dí gracias (shukran) amablemente y sigue tu camino.

👉🏿 Según la «norma» habitual, en el regateo hay que pagar entre un tercio y como máximo la mitad del precio inicial.

Los comerciantes del zoco y de esta parte del mundo en general están más que acostumbrados al regateo. Desde luego, mucho más que nosotros, y ellos lo saben. Pero no te preocupes, nunca se van a enfadar si no hay acuerdo y no quieres pagar lo que te piden.

Madraza de Ben Youssef

En el límite norte del zoco se encuentra la madraza (o medersa) de Ben Youssef, al lado de la mezquita homónima. Una madraza no es otra cosa que una escuela musulmana de estudios superiores especializada en estudios religiosos. Fue la más importante y grande de Marruecos, aunque actualmente es un museo.

Madraza de Ben Youssef
Madraza de Ben Youssef.

Fundada en el siglo XIV, está considerada uno de los más bellos ejemplos del arte árabe – andalusí del país. Lo más destacado de la medersa es su hermoso patio interior con suelo de mármol blanco y su alberca central, su decoración con azulejos de colores y motivos vegetales y las austeras y pequeñas —más bien diminutas— celdas donde se alojaban los estudiantes.

La entrada a la Madrasa de Ben Youssef nos costó 50 dirhams / adulto y 10 dirhams / menores hasta 12 años.

Tumbas Saaidíes

Las Tumbas Saaidíes, del siglo XVI, albergan los restos del sultán Ahmad al-Mansur y su familia, así como más de 100 tumbas donde están enterrados los cuerpos de algunos sirvientes y guerreros de la dinastía saadí. Están ubicadas en un jardín cerrado colindante a la pared sur de la mezquita Moulay El Yazid, cerca de las murallas y la puerta de Bab Agnaou.

Tumbas Saaidíes, sala de las doce columnas.
Tumbas Saaidíes, sala de las doce columnas.

Existen dos mausoleos. El principal, con los restos del sultán y su família, a su vez consta de tres salas, siendo la más conocida la de las doce columnas, en la que están enterrados sus hijos. En el segundo mausoleo, construido por el mismo sultán, se encuentra la tumba de su madre.

Como curiosidad, cuando los saaidíes perdieron el trono en 1668, el sultán alauita que los sustituyó mandó destruir todo vestigio de la anterior dinastía. En ese momento las tumbas quedaron escondidas durante siglos tras la muralla, y no fueron redescubiertas hasta 1917, cuando los franceses fotografiaron la ciudad desde el aire.

La entrada a las Tumbas Saaidíes nos costaron 70 dirhams / adulto y 30 dirhams / menores hasta 12 años.

Palacio de Bahía

Al sur de la medina, en el antiguo barrio judío de Marrakech, se alza el Palacio de Bahía. Se construyó a finales del siglo XIX con el objetivo de ser «el palacio más impresionante de todos los tiempos». Destacan sus 8.000 m2 de jardines y sus patios bellamente decorados, entre ellos el gran Patio de Honor, de 50×30 m, cubierto de mármol, mosaicos y una galería de 52 columnas.

Palacio de Bahía Marrakech
Palacio de Bahía. Las fotos que tomamos estaban demasiado repletas de gente. Así que las sustituimos por esta bonita de imagen de: Metropolitaneando | Pixabay.

Su promotor, Abdelaziz Si Moussa, gran visir del sultán Hassan I de Marruecos, construyó 160 habitaciones en el palacio, entre ellas las de sus cuatro esposas y las destinadas a sus 24 concubinas y sus hijos. Existen diversas teorías sobre el nombre del palacio, la más conocida es la que afirma que viene dado por el nombre de la mujer preferida del visir.

Una particularidad de este palacio es que todas sus habitaciones se encuentran vacías. Cuando murió el visir, el palacio fue desvalijado. Tan solo se conservaron sus techos, con una impresionante decoración. El Palacio de Bahía albergó las oficinas del mariscal Lyautey en tiempos del Protectorado francés en Marruecos.

La entrada al Palacio de Bahía nos costó 70 dirhams / adulto y 30 dirhams / menores hasta 12 años.

Barrio Judío (Mellah) de Marrakech

El barrio judío o mellah de Marrakech se encuentra al sureste de la medina, al lado del Palacio de Bahía, que acabamos de visitar. Creado en 1558 por la dinastía saaidí, en sus mejores tiempos en el barrio vivieron hasta 30.000 judíos según algunas fuentes. A partir de la creación de Israel en 1948, la gran mayoría emigraron al nuevo estado.

Llegó a tener 30 sinagogas, de las cuales solo se conservan las de Negidim y Lazama, esta última, según hemos leído, construida por judíos españoles tras su expulsión de España. Se cuenta que en los zocos de la mellah se encuentran las mejores gangas de la ciudad, debido a la ausencia de turistas… Aunque cuando lo visitamos nosotros había muchos.

Barrio judío (mellah) de Marrakech
Barrio judío (mellah) de Marrakech, bastante concurrido.

Además de los zocos, otro lugar curioso de la mellah es el cementerio judío, el más grande de Marruecos. Se encuentra apenas a 200 metros al sur del Palacio de Bahía. Actualmente la mellah es uno de los barrios más pobres de la ciudad, y el único que nos aconsejaron no visitar por la noche. Aunque de día es un lugar que vale mucho la pena, lleno de vida, colores y aromas.

Jardín Majorelle

El Jardín Majorelle fue el lugar que más nos impresionó de la ciudad, a parte de los zocos y la omnipresente e imprescindible plaza plaza Jemaa el-Fna. Nos desplazamos hasta aquí en un tuc tuc desde nuestro riad en la medina, y parte del recorrido fue espectacular, circulando por las estrechas y repletas callejuelas del zoco.

Se trata de un jardín botánico extremadamente cuidado y limpio, un oasis de tranquilidad en medio del bullicio de la ciudad. Diseñado por el artista francés Jacques Majorelle en la década de 1920, el jardín cuenta con una exuberante vegetación, estanques de nenúfares y la famosa villa pintada de un vibrante azul, color que se conoce como azul majorelle.

Jardín Majorelle
El Jardín Majorelle y su famoso «azul majorelle».

Tras la muerte de Majorelle en 1962, el jardín quedó abandonado hasta que en 1980 lo compran el diseñador de moda Yves Saint-Laurent y su pareja sentimental Pierre Bergé. Estos restauraron y ampliaron el jardín botánico, y crearon el Museo de arte islámico en el antiguo taller de Jacques Majorelle.

La entrada es bastante cara, en comparación con el precio que pagamos en las Tumbas saaidíes o el Palacio de Bahía: 150 dirhams / adulto (menores de 10 años gratis). Si optas por la entrada combinada Jardín Majorelle + Museo de arte islámico + Museo Yves Saint Laurent, el precio es el doble. Personalmente, por lo único que volveríamos a pagar es por ver el jardín.

Jardin Majorelle
Edificio principal del Jardín Majorelle.

ℹ Jardín Majorelle.
Dirección: Rue Yves St Laurent, Marrakech 40090
Web: jardinmajorelle.com


Museo Yves Saint Laurent

Aunque está en la misma calle que el Jardín Majorelle, hay que salir del jardín y andar unos metros hasta el Museo Yves Saint Laurent. Ubicado en un bonito edificio moderno, sus 4.000m2 albergan exposiciones sobre la obra de Yves Saint Laurent y Jacques Majorelle, además de exposiciones temporales.

Museo Yves Saint Laurent Marrakech
Museo Yves Saint Laurent Marrakech.

Fue la visita más rápida de todas las que realizamos no solo en Marrakech, si no en todo el viaje. La temática del museo no nos apasiona; lo visitamos porque está a un paso del Jardín Majorelle y por aquello de «ya que estamos aquí…». Entramos, pasamos por todas sus salas sin detenernos a mirar nada en concreto y volvimos a salir. Por supuesto, para gustos, colores.

Riads tradicionales marroquíes, alojamientos únicos en Marrakech

Durante tu visita a Marrakech, no puedes perder la oportunidad de alojarte en un riad marroquí tradicional. Estos alojamientos únicos son una parte integral de la experiencia de Marrakech y te transportarán a la auténtica vida marroquí. Los riads son casas tradicionales con un patio interior central, rodeado de habitaciones y salas de estar.

Riad Color Safrà
Riad Color Safrà, en la Medina de Marraquech.

Ya puestos, especialmente si es la primera vez que visitas la ciudad, te recomendamos que te alojes en un riad en la medina, el barrio antiguo de Marrakech, cerca de los zocos y la mítica plaza Jemaa el-Fna. Sin duda, son los lugares más auténticos y tradicionales de Marrakech, y los responsables de que millones de turistas visiten la ciudad cada año.

Algunos riads también ofrecen servicios como hammams y comidas caseras, lo que te permitirá disfrutar de una experiencia completa. No los juzgues por su aspecto exterior: a menudo una simple y sencilla puerta separa la bulliciosa calle de un pequeño oasis interior bellamente amueblado y decorado con plantas y fuentes. Es como entrar en otro mundo atravesando una puerta.

Riad Color Safrà
A menudo la sencilla puerta de un riad esconde un pequeño oasis interior. Esta es la de nuestro riad en la medina de Marrakech.

Te vamos a recomendar uno, el riad Color Safrà, en el que estuvimos nosotros. Está ubicado en la Medina, a 150 metros de Derb Dabachi, una calle del zoco que a ciertas horas es una locura, y que a 400 metros desemboca en la plaza Jemaa el-Fna.

Además de su excelente ubicación, sus propietarias son catalanas, conocen muy bien la ciudad y te ayudarán en cualquier cosa que necesites o duda que tengas. Como siempre, escogimos este riad tras un detenido análisis de las reseñas de TripAdvisor y Google, excelentes en ambos sitios. Si lo prefieres, encontrarás más alojamientos en la medina de Marrakech aquí.

Riad Color Safrà
Terraza del Riad Color Safrà, en la medina de Marrakech.

Las delicias gastronómicas de Marrakech: cocina marroquí y especialidades locales

La cocina marroquí es famosa en todo el mundo por su mezcla de sabores exóticos, especias aromáticas y platos tradicionales llenos de sabor. Durante tu visita a Marrakech, no puedes dejar de probar algunas de las delicias culinarias que la ciudad tiene para ofrecer. No es nuestra intención redactar un compendio de cocina marroquí, así que solo te comentamos los que probamos.

Algo que vas a encontrar por todas partes es Té con Menta. Nos lo ofrecieron nada más llegar al riad, y estaba buenísimo. Vimos té con menta en los bares, en los puestos del zoco, en las jaimas del desierto y hasta nos invitaron a uno en una tienda del paso de Tizi n’Tichka. Sin duda, fue la bebida estrella de nuestro periplo marroquí. Tiene un «secreto»: cuanto más azúcar, más delicioso.

té con menta
Nuestro segundo té con menta en Marruecos nos lo tomamos en la terraza del Café de France, en la plaza Jemaa el-Fna.

Otra especialidad marroquí que encontramos por todas partes es el Tajín. Este plato tradicional debe su nombre al recipiente en el que se cocina, de barro y con la típica tapadera en forma de teta. Combina carne, pollo o pescado con una mezcla de especias, verduras y frutas secas. En todos los alojamientos donde cenamos nos dieron tajín.

La Tangia es un guiso de carne de cordero muy típica de Marrakech. Se elabora con trozos de cordero, ajo, limón y especias en un recipiente llamado Tangia, que como el Tajín, da nombre al plato. El guiso se cocina durante horas entre las cenizas de un horno enterrado. El resultado es una carne sabrosísima que se deshace en la boca. Delicioso.

El conocido y popular Cuscús de sémola de trigo también lo probamos, concretamente mi hijo se pidió uno en un restaurante cercano a la plaza Jemaa el-Fna. Para mi gusto estaba delicioso, pero para el suyo había poco cuscús y demasiado pollo, verduras y legumbres.

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Cuscús en la Cantine des Gazelles, uno de los restaurantes BBB que llevábamos agendados.

Uno de los platos que más nos gustó es la sorprendente Pastela o Pastilla. Es como una especie de pasta de hojaldre rellena —la que probamos estaba rellena de carne de pollo—, aderezada con dátiles, frutos secos y canela. Una combinación de dulce y salado que nos encantó.

También probamos algunos dulces marroquís que compramos en un puestecillo del zoco. Están hechos a base de miel, dátiles, almendras y otros frutos secos. Para nuestro gusto, demasiado dulces, empalagosos y pringosos. Aunque no descartamos que nos equivocásemos de lugar al comprarlos.

dulces marroquís
Selección de dulces que compramos en un puesto del zoco.

Otros platos típicos que vimos pero no probamos son la sopa Harira a base de verduras, tomate, garbanzos y carne; la Kefta (albóndigas con especias y salsa de tomate), el Mechoui (a base de cordero asado entero) o el tradicional y conocido Hummus (pasta de garbanzos, aceite de oliva, limón y otros ingredientes).

Donde comer en Marrakech

Llevábamos algunos restaurantes BBB (Bueno, Bonito, Barato) apuntados en la agenda. Los escogimos tras consultar experiencias, opiniones y reseñas de otros viajeros y turistas. De la larga lista, finalmente probamos algunos, y otros los descubrimos por casualidad. Realmente todas las experiencias fueron positivas, y por supuesto en todos ellos pagamos lo que ponía en la carta.

L’mida (Nkel, 78 bis D.El Maâden), un tranquilo restaurante en una callejuela de la medina. Nos costó un poco encontrarlo. De precio algo más elevado que los típicos «BBB» por los que nos movemos habitualmente. Comer dos personas nos costó 399 dirhams (36,68€). Buena comida, servicio muy profesional, y una terraza con vistas espléndidas a los tejados de la medina.

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Terraza del restaurante L’mida, en la medina de Marrakech.

Snack La Place (Place Jamaa el-Fna, Souk J’did). Buscando un puesto de comida callejera para cenar en la famosa plaza, como los «ganchos» no paraban de marearnos para que cenáramos en el suyo, al final nos decidimos por este. No es un típico puesto callejero, ya que está en un local, en la misma plaza. Un sencillo snack bar sin pretensiones, buen precio y servicio rápido y eficiente.

La Cantine des Gazelles (rue Kennaria, a 200 metros de la plaza Jemaa el-Fna). Un clásico recomendado por bloggers y guías turísticas, siempre lleno de turistas y foráneos. Está bien de precio y la comida está buena y abundante. Tienen carta en español y es muy característico por su decoración de color rosa. Nos costó unos 100 dirhams /persona (9,14€).

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Terraza de «La Cantine des Gazelles» (la de las sillas de color rosa), uno de los restaurantes económicos más recomendados de Marrakech.

Kentucky Fried Chicken – KFC (Av. Mohammed V). Entre la plaza Jemaa el-Fna y la mezquita Koutoubia, muy cerca de ambas, hay un KFC. Fuimos allí porque a mi hijo le encantan los KFC. Comida de KFC aproximadamente al mismo precio que en España.

L’Mdina (42 Rue des Banques). Todavía más cerca de la plaza Jemaa el-Fna, apenas a 20 metros del Café de France. Era domingo y cenamos con actuación en directo de música tradicional, sin esperarlo (empezó cuando ya cenábamos). También nos costó unos 100 dirhams / persona. Nos gustó mucho y si volvemos a Marrakech repetiremos.

Restaurante L'Mdina Marrakech
Restaurante L’Mdina.

Y si te interesa experimentar Marruecos a través de sus exóticos sabores, puedes apuntarte a este Tour gastronómico por Marrakech con guía en español. Incluye 6 paradas para degustar platos típicos, comida o cena en un restaurante de la ciudad y bebidas (sin alcohol).

Obviamente hay muchísimos más restaurantes y bares donde comer o cenar. Por los alrededores de la plaza Jemaa el-Fna encontrarás centenares de ellos. En los zocos hay diminutos puestecillos de comida callejera. Son muy muy económicos, pero no los probamos. Muchas veces las condiciones higiénicas que observamos no eran las más «recomendables».

Excursiones de un día desde Marrakech

Marrakech es un punto de partida ideal para explorar los impresionantes paisajes de Marruecos. Si dispones de coche de alquiler puedes realizar las excursiones por libre. Puedes contratar un coche de alquiler en Marrakech desde de poco más de 30€/día. También tienes la opción de contratar online algunas excursiones. Estas son algunas de ellas:

Si eres aficionado al cine, te va a encantar esta excursión a Ouarzazate y el ksar de Ait Ben Haddou, lugares donde se han rodado películas y series de la talla de Gladiator, Lawrence de Arabia, Babel o Juego de Tronos, entre otras muchas. Hasta tenemos un post dedicado al ksar más famoso de Marruecos: Ait Ben Haddou, un ksar de película Patrimonio de la Humanidad.

Ait Ben Addou
Ait Ben Haddou.

A menos de una hora, puedes pasar una inolvidable noche en el desierto de Agafay. En unas tres horas se llega a Tanaghmeilt, un pueblecito que seguramente que no te suene de nada, pero es donde se encuentran las cataratas más altas del norte de África, las Cascadas de Ouzoud.

Una actividad muy popular desde Marrakech es una excursión a Essaouira, a unas tres horas de la Ciudad Roja. Más o menos a la misma distancia pero hacia el sur, tienes la opción de esta Excursión al Valle de Imlil y al Plateau de Kik.

👉 ¿Quieres más actividades en Marrakech? Aquí encontrarás muchas más

Epílogo: Consejos para una visita memorable a Marrakech

Aquí tienes algunos consejos útiles para que tu visita a Marrakech sea lo más memorable posible:

1- Lee nuestro post Marrakech y la ruta del desierto por libre: Qué saber antes de ir.
2- Explora la ciudad a pie para descubrir rincones ocultos y sumergirte en la auténtica vida de Marrakech. Piérdete por los zocos.
3- Regatea los precios en los zocos, es una parte de la cultura local.
4- Ten paciencia con los vendedores callejeros, sobre todo en los puestos de comida de la plaza Jemaa el-Fna a partir del atardecer. Basta con decir «no, gracias». Lo harás muchas veces 😂.
5- No aceptes «guías» que te quieran enseñar o guiar por el zoco o cualquier otro lugar. Di «no, gracias» con amabilidad pero con firmeza y sigue tu camino.
6- Bebe siempre agua embotellada y evita los alimentos crudos o sin cocinar para evitar problemas estomacales.
7- Marrakech es tanto o más segura que cualquier ciudad europea. Pero igual que aquí, mantén tus pertenencias vigiladas y seguras en todo momento.

Más sitios que ver en Marrakech si tienes tiempo

Nos quedaron algunos sitios que ver en Marrakech. Nos lo tomamos con calma. Tuvimos dos días enteros y una tarde para conocer la ciudad. Y aunque vimos algunos monumentos y lugares muy bonitos, aun riesgo de repetirme no me cansaré de decir que lo mejor de la ciudad sin ninguna duda es el zoco y la plaza Jemaa el-Fna.

Aun así, cuando volvamos a Marrakech, nos gustaría visitar los restos del Palacio El Badi (s.XVI), cuyos planos dicen que se inspiraron en la Alhambra de Granada, o los Jardines de Menara. Y el resto del tiempo, volvernos a perder por las callejuelas de la medina y contemplar el espectáculo diario que ofrece una de las plaza más animadas y exóticas del mundo.

👉 En la etiqueta Road Trips encontrarás otras interesantes rutas por carretera.


Todas las imágenes son propias, excepto cuando se indica otro autor / procedencia en el pie de foto.


ℹ Información útil

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Sigue leyendo el tercer post de la serie:

marruecos merzouga

👉🏽 Tras visitar Marrakech durante dos días, el tercero iniciamos una espectacular ruta de 5 días al desierto de Merzouga. Te lo contamos en el tercer post de la serie: Ruta del desierto por libre: de Marrakech a Merzouga

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