Tarragona: Tarraco Scipionum opus (I)

Tarragona conserva un patrimonio que le valió ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Casi nada. Sumemos ahora sus playas de arena dorada, su histórica Part Alta, el barrio pescador del Serrallo… Resultado: la ciudad perfecta.

Tarragona
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En Tarragona pasé algunos de los mejores años de mi juventud, cuando el futuro aún quedaba demasiado lejos como para pensar demasiado en él. El día a día consistía en ir al trabajo por la mañana, y por la tarde quedar con los amigos en alguno de nuestros pubs habituales de la calle Gasòmetre, de los cuales ya no queda ninguno para alegría de sus vecinos.

Por motivos laborales, llegué a conocer muy bien Tarragona, hasta el punto de ubicar cualquier calle de la ciudad sin necesidad de un mapa. Paralelamente, llegué a conocer muy bien Tarragona, hasta el punto de ubicar cualquier pub y lugar de fiesta de la ciudad sin necesidad de un mapa. Corramos un tupido velo…

Tarragona
Celebración de la noche de Sant Joan en Tarragona.

Obviamente en aquella época las ruinas romanas ya estaban aquí, aunque entonces no les prestamos demasiada atención. Eran tiempos de «Carpe Diem», como siglos atrás predicó el muy romano Horacio. Y de «La cultura me persigue, pero yo soy más rápido», que un genio anónimo dejó escrito para la posteridad en la pared de un retrete.

Afortunadamente, parte del gran patrimonio de Tarragona ya lo conocía desde la tierna infancia gracias a excursiones escolares. Otra parte la fui descubriendo años más tarde, por motivos laborales. Y pasada la edad del pavo tardía, con los años y sin prisas acabé visitando casi todo lo que me faltaba junto a mi hijo.

Tarragona
Catedral y vista parcial del casco antiguo de Tarragona, más conocido como Part Alta (Parte Alta).

Tarragona, con unos 132 mil habitantes, es una ciudad de proporciones muy humanas que tiene casi de todo. Patrimonio cultural e histórico a raudales, mar azul con playas de fina arena dorada, y un interesantísimo centro urbano con básicamente tres zonas diferenciadas: Part Alta (casco antiguo), zona centro y barrio marinero del Serrallo.

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En este artículo te voy a contar que ver en Tarragona, en una ruta a pie por sus principales puntos de interés y algunos rincones menos conocidos. El recorrido es válido para cualquiera que quiera realizarlo, solo requiere ganas de pasear. Huelga decir que cada cual puede planificar la ruta a su gusto. En cualquier caso, el mapa del final del post te resultará muy útil.


ℹ También puede interesarte realizar un Free Tour por Tarragona, una visita guiada por la Tarragona romana, o un Tour de los misterios y leyendas de Tarragona. En todos los casos a cargo de guías titulados y profesionales, expertos en la historia de la ciudad.


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Mínima historia de Tarragona

Dijo Plinio el Viejo, allá por el siglo I, que «Tarraco es obra de los Escipiones» («Tarraco Scipionum opus»). Se refería a la fundación de Tarragona en el año 218 a.C, cuando Publio Cornelio Escipión, alias Escipión el Africano, desembarcó en el lugar para hacer la guerra a los cartagineses.

Lo cierto es que cuando llegó Escipión el Africano, por aquí ya había gente, aunque también es verdad que el lugar donde vivían todavía no se llamaba Tarraco. Eran los Cosetanos o Cesetanos, una tribu íbera que tras la llegada de los romanos fue prácticamente borrada del mapa.

Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco, el breve nombre que los romanos dieron a la ciudad, fue la capital de la provincia de Hispania Citerior Tarraconensis, que llegó a abarcar unas dos terceras partes de la península ibérica. El mismísimo emperador César Augusto residió en Tarragona durante un tiempo.

Tarragona
Augusto contemplando el Mediterráneo desde Tarragona.

En el año 2000 la ciudad fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Nada más y nada menos. Pero además de eso, Tarragona es la Catedral, la Plaça de la Font, el barrio marinero del Serrallo, la Rambla Nova, el Balcón del Mediterráneo… Etc.

Aparcar y moverse por Tarragona

Tarragona no es una ciudad fácil para aparcar en la calle. La buena noticia es que los aparcamientos de pago son muy asequibles. Por lo que respecta a los municipales, su precio máximo es de 4,50 € / día. Los de gestión privada, gracias a un convenio con el ayuntamiento, tienen un precio máximo de 6 € / día.


IMPORTANTE:
En los aparcamientos de gestión privada, para disfrutar del precio especial de 6 € / día hay que realizar la reserva online y pagar por adelantado. Aun así, vale mucho la pena. En los municipales no hace falta reservar.


Para iniciar la visita por la ciudad te aconsejo dejar el coche en los parkings de Plaça Corsini o Saavedra (municipales), o Rambla Nova, Balcón del Mediterráneo o Plaça de la Font (privados). Todos ellos están cerca de los principales puntos de interés del centro y la Part Alta. Encontrarás información adicional en los enlaces correspondientes.

Para desplazarse por Tarragona, lo mejor es hacerlo a pie. Las distancias entre los puntos de interés son asequibles para realizarlas andando, aunque hay que tener en cuenta que Tarragona, aunque es una ciudad costera, no es una ciudad llana. Pero sin duda, pasear por sus calles es una forma óptima de conocer cualquier ciudad.

Rambla Nova, arteria vital de Tarragona

Un buen lugar para empezar la visita es la Rambla Nova, en el centro. Tiene una longitud de 1 km desde la plaza Imperial Tarraco hasta el Balcón del Mediterráneo. Alberga tiendas de grandes marcas de moda, cadenas de comida rápida, comercios, bancos, heladerías, restaurantes y cafés con sus respectivas terrazas.

Rambla Nova Tarragona
Rambla Nova de Tarragona. Al fondo de todo se adivina el monumento a Roger de Llúria.

La Rambla Nova es pasear con la familia al atardecer después del trabajo, tomar un vermut con los amigos un soleado domingo al mediodía, decenas de paradas de libros y rosas el dia de Sant Jordi, comprar flores o el periódico en el kiosco, niños corriendo al acabar la escuela, enamorados compartiendo un helado… lugar de encuentro y despedida.

Sentarse tranquilamente en un banco al lado del Avi Virgili, y ver la vida pasar. Contemplar las personas que vienen y van, como un caleidoscopio de colores diverso y cambiante. Disfrutar del impresionante Monument als Castellers, o estremecerse ante la estatua de Els Despullats, en homenaje a los tarragonins que murieron defendiendo la ciudad en 1811.


ℹ En el tramo de la Rambla Nova entre la estatua de Els Despullats y la Font del Centenari, los viernes de 8 a 14h se celebra un mercadillo de antigüedades y todo tipo de objetos curiosos.


Y al final de la Rambla, la guinda del pastel. La imponente escultura de Roger de Llúria, almirante de la flota de la Corona de Aragón; y por supuesto el mítico Balcó del Mediterrani, a 40 metros de altitud sobre el Mare Nostrum. Las vistas desde aquí son magníficas: el anfiteatro romano, el puerto, la playa del Miracle, la estación de trenes, el Paseo marítimo Rafael de Casanova…

Balcón del Mediterráneo, Tarragona.
Balcón del Mediterráneo, Tarragona (foto de cabecera).

ℹ En Tarragona es toda una tradición llegar al final de la Rambla para «tocar ferro», o sea tocar la baranda de hierro del Balcón, ya que se dice que da buena suerte. Así que ya sabes, no se te ocurra irte de la Rambla sin «tocar ferro».


Anfiteatro Romano e Iglesia de Santa Maria del Miracle

Desde el Balcón del Mediterráneo, seguimos por el soleado y tranquilo Passeig de les Palmeres. El bonito paseo arbolado es un lugar perfecto para sentarse a la sombra en alguno de sus bancos, donde continuar disfrutando del precioso panorama del Mediterráneo hasta donde los azules del cielo y el mar se funden en la línea del horizonte.

A un lado del paseo, pegadas a la baranda del largo mirador, surgen unas escaleras que descienden hacia la playa del Miracle y a uno de los iconos de la Tarraco Romana, el Anfiteatro de Tarragona. Construido a finales del siglo II y con una capacidad para 14.000 espectadores, fue el lugar de celebración de todo tipo de espectáculos, casi todos motivo de cárcel hoy en día.

Recientemente tuvimos oportunidad de conocer Lugdunum, nombre que los romanos dieron a Lyon, cuyo anfiteatro tenía capacidad para 10.000 espectadores. Léelo en
Lyon, entre las 3 grandes de Francia.

anfiteatro de Tarragona
Anfiteatro de Tarragona.

Entre ellos las luchas con animales, o las llamadas Damnatio ad bestias, consistentes en arrojar a los condenados a los leones. O tigres, osos, leopardos, panteras negras o toros. Era una especie de aperitivo, como los teloneros antes del plato fuerte que era, como no, los famosos combates de gladiadores.

Otro «bonito» espectáculo de la época de esplendor del Anfiteatro de Tarraco fue la ejecución pública de cristianos. Aquí acabaron sus días el obispo Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio. Detenidos por las autoridades romanas, fueron quemados vivos en la arena del anfiteatro en el año 259, tras negarse a reconocer a los dioses romanos.

Mira esta breve pero espectacular recreación de realidad aumentada del Anfiteatro de Tarraco en su época de esplendor, de Tarragona Turisme:

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En el medio del anfiteatro se observan los muros de la Església de Santa Maria del Miracle (s.XII), construida sobre los restos de una antigua basílica visigoda del siglo VI. A lo largo de su historia fue convento y prisión, función que mantuvo hasta 1908. Se derrumbó en 1915, estando pendiente de ser declarada Monumento Nacional.

Església de Santa Maria del Miracle (s.XII)
Iglesia de Santa Maria del Miracle (s.XII), en medio de la arena del anfiteatro romano.

ℹ La entrada individual al Anfiteatro vale 3,30€. Es mucho más económico adquirir la entrada conjunta por 11,05€, que incluye los monumentos gestionados por el Museo de Historia de Tarragona: Maqueta Tarraco, Casa Museo Castellarnau, Paseo Arqueológico, Pretorio y circo romano, Anfiteatro romano, Foro Local romano y Casa Canals . Se pueden adquirir en las taquillas de cada monumento mediante tarjeta de crédito o débito. Los menores de 16 años no pagan. Más info: Museo de Historia de Tarragona.


Circo Romano, Pretorio y Museo Arqueológico

Salimos del anfiteatro por el lado opuesto, atravesando el Parc del Miracle, desde donde vamos ascendiendo hasta la rotonda de la Plaza de la Unesco, al final del Passeig de les Palmeres. Ante nosotros se alza la Torre de las Monjas (Torre de les Monges), vestigio de la muralla medieval del siglo XIV.

Por la Torre de les Monges se accede a otro de los imprescindibles de Tarragona, el Circo Romano. Es el lugar donde se llevaban a cabo las carreras de cuádrigas, inmortalizadas en grandes películas de la historia del cine como Ben-Hur. Sus dimensiones originales eran de unos 325 metros de largo y hasta 115 de ancho, y tenía una capacidad para unos 25-30.000 espectadores.

Torre de las Monjas (Torre de les Monges).
Torre de las Monjas (Torre de les Monges), acceso a los restos del Circo Romano de Tarragona. A la derecha de la imagen, el Pretorio.

Mira esta breve pero espectacular recreación de realidad aumentada del Circo romano de Tarraco, de Tarragona Turisme

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Aunque la mayor parte de su estructura se encuentra bajo edificios relativamente modernos, es uno de los circos romanos mejor conservados de Europa. Está conectado con la torre del Pretorio, que comunicaba la ciudad baja con el más elevado Foro Provincial, centro político y administrativo de la Hispania Citerior Tarraconensis.

Tras el recorrido por el Circo y la torre del Pretorio, desde el cual se disfruta de unas vistas excepcionales del mar por un lado y el casco antiguo por el otro, la visita finaliza en la Plaça del Rei, ya en la Part Alta. En la misma plaza se halla el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona (MNAT), el más antiguo de Cataluña en su especialidad.


ℹ Museu Nacional Arquelògic de Tarragona (MNAT).
Pl. del Rei, 5, 43003 Tarragona
Más info: mnat.cat/es/


Pretorio Tarragona
El Pretorio, desde una de las bóvedas del Circo.

También en la Plaça del Rei se encuentran la Iglesia de Nazaret, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII aunque no queda nada de aquella época; y la Iglesia de la Trinidad (s.XVII) construida en el lugar que ocupaba una antigua iglesia también del siglo XIII.

En esta plaza se celebra un curioso evento social que siempre me ha llamado la atención. Se trata del divertido «Cafè, copa i puro per un duro». Durante la fiesta grande de la ciudad, Santa Tecla, por ese precio te puedes tomar exactamente eso: un café, una copa —de Chartreuse, por supuesto— y un puro. Eso sí, tienes que pagar con un duro de los de antes… y prepararte para hacer cola.

Portal de San Antonio, calle d’en Granada y Plaça dels Àngels

Salimos de la Plaça del Rei y por el carrer de La Portella accedemos al Paseo de San Antonio (Passeig de Sant Antoni), que recorre la parte externa de la muralla romana de 2 mil años de antigüedad. Aquí encontramos otro precioso mirador con vistas a la Punta y la Playa del Miracle. Enseguida llegamos al Portal de Sant Antoni, justo antes del Palacio de la Diputación, antiguo convento del siglo XIV.

El Portal de Sant Antoni es la entrada al centro histórico por este sector de la ciudad. Al atravesar el portal accedemos a la Plaza de Sant Antoni, en pleno casco antiguo de Tarragona. En un rincón de la plaza se halla la Font de l’arquebisbe Armanyà, construida en 1798 para distribuir el agua que llegaba desde Puigpelat, a 28 km de distancia.

Portal de Sant Antoni Tarragona
Portal de Sant Antoni.

Tomamos la calle d’en Granada, que discurre paralela al Passeig de Sant Antoni por la parte interna de las murallas. Es una de las calles que más me gustan de la Part Alta. Tranquila y con antiguas casas señoriales, algunas de las cuales se asientan en la muralla romana, donde en su día los vecinos abrieron ventanas y balcones para ver el mar.

Una de las más destacadas es la Casa Canals, en el número 11. Es una de las pocas casas señoriales de Tarragona que se han conservado íntegramente, y además se puede visitar. La calle d’en Granada acaba en la confluencia con la calle de l’Arc de Sant Bernat, donde se estrecha. Apenas a 150 metros, entrando por un callejón a la derecha, llegamos a la Plaça dels Àngels.

Antiguamente llamada Plaza de la Judería, la Plaça dels Àngels conserva el único monumento judío del antiguo call (judería) de Tarragona. Se trata de los restos del edificio Ca la Garsa, cuyos orígenes se remontan al siglo XII. Se construyó aprovechando sillares de la muralla romana, y se cree que pudo albergar la sinagoga.

Ca la Garsa Tarragona
Restos del edificio Ca la Garsa.

Salimos de la plaza por donde hemos entrado y seguimos unos metros calle abajo, hasta llegar de nuevo a la Plaça del Rei. Esta vez tomamos la calle de Santa Anna, donde se encuentra el interesante Museo de Arte Moderno. Al final de la calle, llegamos a otro de los puntos clave de la Tarraco romana, la Plaça del Fòrum.

Plaça del Forum y carrer Merceria

La Plaça del Fòrum es el corazón de la Part Alta, y está presidida por los restos de un muro angular del Foro Provincial, el centro político y administrativo de la provincia romana de Hispania Citerior. En sus orígenes este lugar fue una inmensa plaza porticada de más de 300 metros de largo por 175 de ancho, ornamentada con jardines y estatuas.

La mayor parte de aquella gran estructura está ocupada actualmente por edificios, calles y plazas de la Part Alta medieval, aunque todavía se pueden observar restos de los pórticos romanos en diversos puntos del casco antiguo, como el cercano Pretorio o la distante Antigua Audiencia, en la Plaça del Pallol.

Plaza del Foro Tarragona
Muro angular del Foro Provincial romano, en la Plaça del Fòrum.

A pesar de albergar vestigios tan antiguos, la Plaça del Fòrum es mucho más reciente. Se creó tras la guerra civil española, al quedar destruidos por los bombardeos parte de los edificios que la ocupaban. Actualmente es un agradable lugar con terrazas, bodegas, bares de tapas y cafés, entre ellos el Bar Tòful, un veterano de la Part Alta y de la ciudad.

Empezó siendo una lechería en 1949, y tres años después se convirtió en bar restaurante. En mi fugaz paso por el barrio, en el que trabajé durante unos meses, con frecuencia acudía allí con los compañeros a desayunar. Entonces llevaba el pelo largo, e invariablemente el viejo Tòful me decía que si me lo cortaba, él me pagaba la peluquería. Nunca acepté la oferta… aunque me lo acabé cortando algún tiempo después.

Plaza del Forum Tarragona
Plaza del Fórum.

Si te gustan los mercados, los miércoles y los sábados la Plaça del Fòrum acoge mercadillos de fruta, verdura, pescado y charcutería. Dejamos la plaza por el carrer Merceria, una calle ya documentada en 1189, que debe su nombre al gremio de merceros y comerciantes de telas allí establecidos.

La calle Mercería se distingue por sus porches del siglo XIV, donde en la época medieval se celebraba un mercado de verduras a resguardo de las inclemencias meteorológicas. Si visitas la ciudad un domingo por la mañana, aquí encontrarás un mercadillo de antigüedades que se extiende hasta las puertas de la Catedral.

Porches de la calle Mercería Tarragona
Porches de la calle Mercería. A la izquierda las escaleras que suben hasta la Catedral y una de las dos fuentes que las flanquean.

Otra institución de la calle Mercería es la histórica Casa Corderet. Actualmente está considerada la tienda más antigua de Cataluña, fundada en 1751 como cerería y tienda de ultramarinos. Y ojo, porque sus orígenes pueden ser todavía anteriores, ya que parece que antes funcionó únicamente como cerería desde 1631.

Los propietarios de Casa Corderet están intentando acreditar tal antigüedad. Si lo consiguen, se convertiría en una de las 15 tiendas más antiguas de Europa. Nada más y nada menos. Su interior es un viaje en el tiempo. Desde los escaparates hasta las estanterías o los mostradores son idénticos a los del siglo XVIII.

Casa Corderet Tarragona
Casa Corderet, en la calle Mercería. En su fachada se cuentan hasta cuatro lápidas con inscripciones romanas. Muchas piedras de la antigua Tarraco romana se reutilizaron o quedaron incorporadas en la construcción de nuevos edificios en la edad media.

Como acostumbra a pasar en los lugares con tanta historia, la Casa Corderet también tiene sus relatos de fantasmas, como objetos que se mueven y cambian de lugar cuando no hay nadie… No te la pierdas, es historia viva. Y por supuesto, aprovecha para comprar algo y así ayudas a que pueda permanecer abierta durante mucho más tiempo.

Pla de la Seu y Catedral de Tarragona

Al final de la calle Mercería se encuentra la Plaça de les Cols, lugar tradicional de exhibiciones de castells (castillos humanos) y de actividades diversas durante las fiestas de la ciudad, aprovechando como gradas las escaleras que ascienden hacia la Catedral. Las fuentes a ambos lados son de 1798.

Tras subir la escalinata accedemos al Pla de la Seu, plaza histórica ante las puertas de la Catedral. Es un lugar de genuino sabor medieval. El summum es cuando a finales de octubre se celebra el Mercat Medieval, y la plaza retrocede definitivamente en el tiempo, engalanada con paradas de artesanos y trajes de la época.

Catedral de Tarragona
Catedral de Tarragona, en el Pla de la Seu.

ℹ Los domingos de 8 a 14h, el Pla de la Seu y alrededores acoge un interesante mercadillo de antigüedades con más de una veintena de paradas.


El Pla de la Seu alberga edificios históricos excepcionales como Ca l’Ardiaca, construido entre los siglos XII y XIII; o la Casa Balcells, también conocida como Casa del Cambrer, documentada desde el siglo XIV y residencia temporal de reyes y personalidades de paso por la ciudad. Entre ellos el Papa Luna o la madre de Fernando el Católico, la reina Juana Enríquez, que murió en esta casa en 1468.

Y por supuesto, el edificio que destaca por encima de todos, la Catedral bajo la advocación de Santa Tecla, patrona de la ciudad. Su nombre oficial es Catedral Basílica Metropolitana y Primada de Tarragona. Su particular fachada y el enorme rosetón de once metros de diámetro sobre un imponente portal gótico, es otra de las imágenes icónicas de la ciudad.

Catedral de Tarragona
Interior de la Catedral de Tarragona.

Es el conjunto catedralicio más grande de Cataluña. Se empezó a construir en el siglo XII en la parte más alta de la ciudad, donde hacia el siglo V existió una catedral visigoda. Esta fue demolida sin dejar rastro tras las invasiones musulmanas del año 711. No hace demasiados años se descubrieron los restos del legendario templo de Augusto bajo la nave central de la catedral.

Mira esta breve y espectacular recreación de realidad aumentada de Tarragona Turisme. En él verás dónde estaba el Templo de Augusto, en el lugar que hoy ocupa la catedral; y el Foro Provincial y el Circo romano ocupando la práctica totalidad de la actual Part Alta. Lo dicho, espectacular:

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La arquitectura de la catedral resulta curiosa mirándola de frente, y es porque está inacabada. Le faltan cuatro pináculos, que supondrían las partes más altas del templo, pero no se realizaron a causa de la Peste Negra. La pandemia llegó a Tarragona el 1 de mayo de 1348, y mató entre la mitad y dos terceras partes de los habitantes de la ciudad.

La Catedral de Tarragona merece una visita. A parte de sus muchas capillas dedicadas a santos diversos, entre ellos la patrona de la ciudad Santa Tecla, destaca el órgano mayor, construido en 1563. El bellísimo y antiguo claustro también es digno de visitar, construido entre los siglos XII y XIII. Con la entrada combinada se puede visitar la catedral y el Museo Diocesano.

Claustro de la Catedral de Tarragona
Claustro de la Catedral de Tarragona.

ℹ Encontrarás toda la información sobre horarios y precios de las entradas a la catedral y al Museo Diocesano en la web oficial de la Catedral de Tarragona.


A unos pasos de la puerta principal de la catedral, en el carrer de les Coques nº2, se encuentra el antiguo Hospital de Sant Pau i Santa Tecla. Se fundó en 1171, gracias a la donación testamentaria del arzobispo Hugo de Cervelló, que también fue impulsor de la catedral.

Aunque solo se conserva la fachada, vale la pena recorrer unos pocos metros para ver sus antiguas arcadas de piedra. Actualmente acoge la sede del Consell Comarcal de Tarragonès.

Hacia el paseo Arqueológico, paseando por el casco antiguo

Desde el Pla de la Seu, bajamos de nuevo la escalinata y seguimos carrer Major abajo. Históricamente ha sido la calle principal de la Part Alta, y en su día de toda la ciudad, sede de edificios singulares y casas señoriales. En el número 41 se encuentra el Antiguo Ayuntamiento, actualmente ocupado en parte por la oficina de información turística.

La vista de la Catedral desde la calle Mayor es otra de las estampas típicas de Tarragona. Antes de llegar al final de la calle, giramos a la derecha por el carrer Cavallers, una antigua calle señorial documentada desde el siglo XII. Algunas de ellas son la Casa Montoliu, hoy Conservatorio de Música de la Diputación o la visitable Casa Museu Castellarnau.

Catedral de Tarragona
Catedral de Tarragona, desde la calle Mayor.

Delante de la Casa Museu Castellarnau nace el carrer del Comte. Resulta curioso ver como la imaginación de sus vecinos ha convertido un problema en una obra de arte que cada día atrae más visitantes. Todo empezó con unos pilones de hierro gris que el ayuntamiento colocó para evitar que aparcaran coches en la calle.

Ni cortos ni perezosos, los vecinos decidieron pintar de colores los feos pilones grises. He leído que al principio lo hacían de noche a escondidas. Fuere como fuere, la iniciativa tuvo éxito, tanto que la calle ya se conoce como Pilon’s Street. Incluso inventaron un patrón para la calle, San Agapito Bis, cuya festividad es el primer sábado de julio y su principal acto la International Pilons Parade.

Cada año se celebra una fiesta para cambiar la decoración de los pilones. Una vez pintados, se realiza una votación y el pilón ganador queda indultado y no se repinta el año siguiente. Y aun hay más: recientemente se ha instaurado el Piló Convidat, un pilón que se reserva para que lo pinte una entidad de la ciudad que celebre un aniversario destacado. ¡La imaginación al poder!

Carrer del Comte Pilon's Street Tarragona
Carrer del Comte… o Pilon’s Street.

La calle Cavallers acaba en la interesantísima Plaça del Pallol. Debe su nombre a que en el siglo XVI aquí se encontraban el pallol (pañol, granero) y el peso de la harina municipales. En la plaza destaca la bóveda romana del Pallol (Volta del Pallol) ubicada en el antiguo beaterio medieval de Sant Domènec (Santo Domingo), más conocido como Ca l’Agapito.

La Volta del Pallol, y toda la plaza, formaba parte del inmenso complejo del Foro Provincial de la Hispania Citerior Tarraconensis, cuyos vestigios hemos ido encontrando a lo largo del recorrido desde la Torre del Pretorio, en el extremo opuesto de la Part Alta.

En la Plaça del Pallol también se encuentra la Antigua Audiencia, edificio que hasta 1973 albergó la audiencia provincial. En su interior se conservan los restos de una torre romana que debió ser similar a la del Pretorio. Actualmente aloja la Maqueta de Tarraco, algo que vale la pena ver. El acceso a la Maqueta de Tarraco es gratuito.

Plaça Pallol Tarragona
Plaza del Pallol. Antiguo beaterio de Sant Domènec, más conocido como Ca l’Agapito, con la bóveda romana del Pallol (Volta del Pallol).

La maqueta está construida a escala 1:500, tiene unas dimensiones de unos 20m2, y muestra como era la ciudad en su momento de máximo esplendor, hacia el siglo II. Excelente para conocer como era Tarraco en época romana, y poder ubicarnos en los lugares que vamos visitando.

Paseo Arqueológico

Salimos de la Plaça del Pallol y momentáneamente del centro histórico por el Portal del Roser, abierto en la muralla romana en la Edad Media, como acceso a la ciudad por el oeste. A escasos metros se encuentra la entrada al Passeig Arqueològic, un recorrido por el exterior de la muralla romana.

La muralla de Tarragona (s.II) es la construcción arquitectónica romana más antigua fuera de Italia, de la que se conservan unos 1.100 metros de los 3.500 originales El Passeig Arqueològic discurre por encima de la contramuralla o falsabraga, paralela a la muralla romana, rodeando parte del casco antiguo.

Paseo arqueológico Tarragona
Paseo Arqueológico.

A lo largo del bonito paseo ajardinado se encuentran diversas esculturas, así como
tres torres defensivas de origen romano: la del Arzobispo o del Paborde, la de Cabiscol o del Seminario y la de Minerva o de Sant Magí, que alberga la escultura y la inscripción romanas más antiguas de la Península Ibérica.


ℹ La entrada individual al Paseo Arqueológico vale 3,30€. Es mucho más económico adquirir la entrada conjunta por 11,05€, que incluye los monumentos gestionados por el Museo de Historia de Tarragona: Maqueta Tarraco, Casa Museo Castellarnau, Paseo Arqueológico, Pretorio y circo romano, Anfiteatro romano, Foro Local romano y Casa Canals . Se pueden adquirir en las taquillas de cada monumento mediante tarjeta de crédito o débito. Los menores de 16 años no pagan. Más info: Museo de Historia de Tarragona.


Sin prisa pero sin pausa, acompañados en todo momento por la impresionante estructura de la muralla, recorremos el Passeig Arqueològic hasta salir por el extremo opuesto, en el Passeig de Torroja.

Rincones encantadores de la Part Alta

Salimos del Passeig Arqueològic, pero continuamos por el lado externo de la muralla, pegados a ella por una pasarela que nos lleva directamente a la recientemente creada Plaza de la Rumba Catalana. La atravesamos y salimos a otra plaza más grande y diáfana, la Plaça de l’Antic Escorxador (Plaza del Antiguo Matadero).

Antic Escorxador (Antiguo Matadero) Tarragona
Antic Escorxador (Antiguo Matadero).

El Antiguo Matadero es un edificio modernista construido a principios del siglo XX como matadero municipal, en el mismo lugar donde estuvo el primer cementerio cristiano de Tarragona. Actualmente acoge el Rectorado de la Universidad Rovira i Virgili. Pasamos ante su fachada y nos metemos en un breve callejón techado que desemboca en la calle Portal del Carro.

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La calle Portal del Carro es un rincón de la ciudad tal vez bastante desconocido para los foráneos, aunque con mucha personalidad e historia. No tiene salida, acaba en una pequeña iglesia dedicada a Sant Magí, co-patrón de Tarragona, construida en el siglo XVIII sobre una antigua puerta de la muralla llamada precisamente Portal del Carro.

Bajando por el Portal de Carro y girando a la derecha salimos a la pequeña Plaça de l’Ensenyança, en la parte posterior de la catedral. Seguimos por la calle de Sant Pau, flanqueada por el complejo catedralicio y el magnífico edificio del Seminario Pontificio de Tarragona, del siglo XIX.

Seminario Pontificio de Tarragona
Seminario Pontificio de Tarragona.

Siguiendo la calle se llega al Pla de Palau, una tranquilísima zona donde se respira paz, encontramos más edificios religiosos importantes como el Palacio del Arzobispado de Tarragona, la Casa dels Canonges o el Museo Diocesano.

A continuación nos dirigimos a un lugar de Tarragona que siempre me ha llamado especialmente la atención. Se trata de la Plaça de Sant Joan, un breve, pequeño y delicioso rincón de la ciudad que no parece el rincón de una ciudad. Sus pequeñas casas, sus colores, parecen sacadas de contexto. Como si por arte de magia nos encontrásemos de repente en un pueblecito del interior.

Plaza de Sant Joan Tarragona
Plaça de Sant Joan.

Plaza de Sant Joan abajo por la Baixada del Roser, uno se da cuenta de la magnitud de las murallas de Tarragona. La estrechez de la calle aumenta tal sensación, ya que la muralla está pegada a ella y se eleva metros y metros por encima de nosotros. Rápidamente llegamos de nuevo a la Plaça del Pallol y el Portal del Roser, por el que salimos.

Plaça de la Font, última parada en la Part Alta

Salimos del barrio amurallado de la Part Alta por el Portal del Roser, y accedemos a la Avinguda Catalunya y la Vía de l’Imperi Romà. Tomamos esta última, paralela a la muralla, con sus característicos cipreses y una columna romana encontrada no lejos de allí decorando el bonito paseo empedrado.

Rápidamente llegamos a la Rambla Vella, que a pesar de su nombre es una calle normal y corriente. Sigue el trazado del desaparecido tramo de muralla que cerraba la Part Alta por su lado más cercano al mar. Pasamos ante la Iglesia de Sant Francesc (s. XVIII), y al cabo de poco más de 100 metros ante el Hospital de Sant Pau i Santa Tecla.

Via de l'Imperi Romà Tarragona
Vía de l’Imperi Romà.

Construido en 1588 en un solar fuera del recinto amurallado, relevó al antiguo hospital del siglo XII del mismo nombre de la Part Alta, al quedarse pequeño. Conserva el arco de entrada al edificio y el claustro interior. A la altura de la Iglesia de Sant Agustí (s. XVI), nos volvemos a meter en el casco antiguo por el carrer del Portalet, que desemboca en la Plaça de la Font.

La Plaça de la Font es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Debe su nombre a un pozo construido en 1363. Punto de encuentro y centro de la vida política y social, está presidida por el Ayuntamiento, y es lugar tradicional de celebraciones y actividades de todo tipo. Entre ellas, varias diades castelleres, en las cuales las colles castelleres locales e invitadas levantan espectaculares castillos humanos.

Plaza de la Font Plaça de la Font Tarragona
Plaça de la Font. Al fondo, el edificio del Ayuntamiento.

Como no, también tiene relación con la Tarraco romana, ya que la plaza ocupa aproximadamente una cuarta parte de la arena del antiguo circo romano. Ha tenido sus épocas buenas y menos buenas; tras el período romano el lugar se utilizó como corral para ganado. De la Plaça de la Font parte la Baixada de la Misericòrdia, que asciende hacia el carrer Major y la catedral.

De vuelta a la Rambla Nova

Volvemos al carrer del Portalet, cruzamos la Rambla Vella y tomamos la calle Sant Agustí, entre la Iglesia de Sant Agustí y el Hospital. Nos encontramos en una agradable y tranquila zona de calles peatonales, llenas de terrazas y comercios.

Enseguida llegamos a la Rambla Nova, pero no vamos a tocar el coche del parking. Iremos paseando y descendiendo hacia el mar, donde nos espera el barrio marinero de El Serrallo. Pero eso lo guardamos para el siguiente post:

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