Durante 6 días nos sumergimos en la maravillosa naturaleza del Valle de Tena, uno de los valles más bonitos de los Pirineos. Visitamos algunos de sus lugares más emblemáticos: Ibón de Las Paules, Pasarelas de Panticosa, Parque de Lacuniacha, Ibón de Piedrafita…

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Con el verano llegando a su fin, enganchamos la caravana al coche y nos vamos una semana al Valle de Tena, uno de los valles más grandes y bellos de los Pirineos. Situado en la comarca del Alto Gállego (Huesca, Aragón), limita al norte con el francés Vallée d’Ossau en el Portalet d’Aneu, antiguo paso fronterizo de un lado a otro de los Pirineos.
El río Gállego lo atraviesa de norte a sur, desde Sallent de Gállego hasta Biescas, donde sigue su camino hacia el Ebro. Paralela al río, desde Biescas, la carretera A-136 asciende serpenteando por el valle de sur a norte hasta Francia. Es la columna vertebral del valle, imprescindible para acceder a sus bonitos pueblos e impresionante naturaleza.
Si estás preparando una escapada por el Pirineo aragonés, aquí puedes descubrir más lugares que visitar en Aragón
Que ver en el Valle de Tena
Establecimos nuestro campo base en el Camping Gavín, en Gavín, muy cerca de Biescas, la puerta de entrada al Valle de Tena. Está cerca de lugares tan emblemáticos como las Pasarelas de Panticosa, el Ibón de Laspaúles, el Parque Faunístico de Lacuniacha, el Valle de la Ripera, el Ibón de Piedrafita, Sallent de Gállego o Tramacastilla de Tena, entre muchos otros.
La gran cantidad de lugares de interés en los alrededores posibilita visitar varios sitios en un solo día, dado que se encuentran relativamente cerca unos de otros. También realizamos un par de interesantísimas escapadas fuera del valle. Una para visitar Jaca y otra para realizar una icónica y espectacular ruta senderista en el vecino Valle de Ordesa.
En cada lugar que te contamos, verás que hemos procurado incluir los kilómetros y el tiempo desde Gavín, punto de partida y regreso de todas nuestras visitas y descubrimientos de este bonito viaje. Es una información que puede resultar útil si te alojas con tu caravana en el Camping Gavín y realizas las visitas a los lugares de interés con el coche.
Jaca
PRIMER DÍA. No conocíamos Jaca y se nos presentaba una ocasión que ni pintada. Está a solo a 34 km / 32 min de Gavín por buenas carreteras. Tiene unos 14.000 habitantes y es la capital de la vecina comarca de La Jacetania. Tal (rápida) visita a Jaca también fue logística, dado que aprovechamos para pasar por el Carrefour y avituallarnos.

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Aparcamos en el parking Pirineos (subterráneo) de la plaza Biscós. Está a 150 metros de la la Plaza de la Catedral de San Pedro, considerada primera catedral románica de España, ni más ni menos. Se empezó a construir en 1077, y su antiguo claustro alberga el Museo Diocesano de Jaca. No te pierdas las bonitas tiendas bajo los porches de la plaza.
En la misma plaza, tomando la calle Echegaray en menos de 2 minutos llegamos a la Calle Mayor y al Ayuntamiento (s.XV-XVI). Unos 200 metros calle abajo se encuentra el Real Monasterio de las Benedictinas e Iglesia de San Ginés (s.XVI).
Como curiosidad, el monasterio está adosado al único tramo conservado de la antigua muralla de la ciudad, que en sus buenos tiempos contaba con veintitrés torreones y ocho puertas. En la plaza del Marqués de la Cadena se alza la imponente Torre del Reloj (s.XVI), que durante siglos se usó como cárcel.

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A menos de 5 minutos de la plaza de la Catedral, en la avenida Primer Viernes de Mayo se halla la Casa la Rubia, máximo exponente de la arquitectura modernista en Jaca y uno de los edificios más bonitos y fotografiados de la ciudad.
Cruzando la avenida se llega a la Ciudadela de Jaca. Su construcción se inició en 1592, bajo el reinado de Felipe II. Se realizan visitas guiadas y cuenta con varias salas expositivas, donde destaca el Museo de Miniaturas Militares. Es un lugar grande, en el que fácilmente se pueden invertir una hora y media o dos.

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Antes de irnos de Jaca, nos desviamos hasta las puertas del Fuerte del Rapitán, a unos 6 km del centro ascendiendo por una zigzagueante carretera. Las obras se iniciaron a finales del siglo XIX y su mayor parte está bajo tierra, para evitar la artillería enemiga. Actualmente se utiliza como residencia para visitantes ilustres y centro de actividades culturales.
👉🏽 No te contamos más sobre Jaca, por que tenemos un post entero dedicado a la capital de La Jacetania:
Jaca, la primera capital del reino
Tren de Tramacastilla al ibón de Tramacastilla (o Las Paules) y vuelta a pie
SEGUNDO DÍA. No madrugamos demasiado. A las 11 de la mañana tenemos reserva en el tren de alta montaña «el Sarrio» de Tramacastilla de Tena (15 km / 18 min del camping). Se trata de un típico tren turístico pero adaptado a la montaña. Existen varios trenes de alta montaña en el Valle del Tena, concretamente conocemos tres, de los que te hablamos en este post.

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‘El Sarrio’ de Tramacastilla concretamente sube hasta el Ibón de Las Paules o Ibón de Tramacastilla (‘Ibón’ es sinónimo de ‘lago’). Hemos visto escrito el ibón de varias formas: d’as Paules, Laspaúles, Los Paules, Paúles, Las Paules. Nosotros lo llamaremos Ibón de Tramacastilla, que solo se escribe de una manera 🙂
La ruta dura unos 45-50 minutos, con la impresionante y fotogénica Sierra de la Partacua dominando el paisaje durante el trayecto hasta su destino final en el bonito Ibón de Tramacastilla. Durante el trayecto una audioguía comenta los lugares que estamos contemplando, además de interesantes historias, leyendas y curiosidades del valle.
Una vez en el ibón, el tren realiza una parada de unos 30 – 40 minutos, tras la cual regresa al punto de partida por el mismo camino. Opcionalmente se puede regresar a pie por una bonita ruta senderista señalizada, de unas dos horas y media de duración. Es lo que hicimos.

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La vuelta a pie es entretenida y con muy buenas vistas, a veces entre frondosos bosques y otras en espacios abiertos. Pasamos por Sandiniés, por donde discurre la ruta pedestre antes de llegar a Tramacastilla, con sus bonitas y típicas casas de piedra con tejados de pizarra. Todas demasiado iguales según nuestra modesta y subjetiva opinión.

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Una vez en Tramacastilla tras la caminata, pasadas las 3 de la tarde volvemos a nuestra base de operaciones y acabamos de pasar el día en el camping, de relax.
ℹ Tren el Sarrio de Tramacastilla.
Salida: Marquesina a la entrada al pueblo (Google Maps).
Web: trenelsarrio.com
Pasarelas de Panticosa
TERCER DÍA. A las 9,30 h aparcamos el coche en el parking de la estación de esquí de Panticosa (19 km / 21 min). En el mismo parking se halla una máquina expendedora para comprar los tickets a las pasarelas (también se pueden adquirir online). Hay que caminar unos 15 minutos por un bonito sendero bien señalizado hasta la caseta de madera / taquilla en el inicio del recorrido.
El itinerario circular empieza en las pasarelas, colgadas de la roca a 25 metros por encima del río Caldarés. No es un recorrido apto para personas que sufren vértigo. Caminar por las pasarelas impresiona bastante, aunque solo es un tramo de 800 metros, que luego se convierte en una bonita ruta senderista.

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La ruta pasa por el Mirador O’Calvé, desde donde se pueden contemplar unas vistas muy bonitas de Panticosa y las montañas circundantes. También por dos búnkeres de la llamada ‘Línea P’, una línea defensiva que contaba con la impresionante cifra de més de 3.000 búnkeres, aprovechando la barrera natural de 5oo km de los Pirineos.

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En total, la excursión dura 1 hora o un poco más. Antes de dejar el lugar, damos un breve paseo por Panticosa. A pocos metros del aparcamiento se halla el Puente Viejo (s.XVI), parte del antiguo Camino Real entre Panticosa, El Pueyo y Hoz de Jaca. En su centro histórico de calles empinadas y estrechas destaca la Iglesia de la Asunción (s.XVI).
ℹ Pasarelas de Panticosa.
Salida: Parking de la estación de esquí de Panticosa.
Web: pasarelasdepanticosa.com
Sallent de Gállego
A 10 km / 15 min se halla Sallent de Gállego, donde las 11,15 h aparcamos en la entrada del pueblo, en la calle Puente Gállego. Es la capital del Valle de Tena, se ubica a las orillas del Embalse de Lanuza y tiene unos 1.500 habitantes. Forman parte del municipio los núcleos de Sallent, Formigal, Portalet, Lanuza, Escarrilla, Tramacastilla de Tena y Sandiniés.
El principal atractivo de Sallent de Gállego es su iglesia gótica de Nuestra Señora de la Asunción (s.XVI), en lo alto del pueblo, declarada Bien de Interés Cultural. Curiosamente, su torre inicialmente era una prisión, hasta que se añadió otro piso para albergar las campanas.

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También destaca el puente medieval sobre el río Aguas Limpias, llamado puente romano (aunque es del siglo XVI) o Puente del Paco. Reemplazó a un antiguo puente de madera que comunicaba el núcleo original del pueblo con el Barrio del Paco.
En la Plaza del Ayuntamiento se alza una escultura a tamaño natural (2,29 m) de Fermín Arrudi (1870 – 1913), conocido como el ‘Gigante de Sallent’, que llevó el nombre de Sallent por todo el mundo (1870 – 1913) mostrando su altura. Callejeamos un poco por el pequeño casco antiguo, donde encontramos algunos rincones bonitos.

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Sallent de Gállego dispone de una amplia oferta turística, debido a su cercanía a la estación de esquí Aramón Formigal – Panticosa. Aunque durante nuestra breve estancia matinal casi no había nadie por las calles y no vimos ni una terracita para tomar algo.
Lanuza y Piedrafita de Jaca
De vuelta a Gavín, donde tenemos previsto llegar para comer, realizamos un par de paradas. La primera en la carretera, para tomar una fotografía de Lanuza a la orilla del embalse homónimo, una de las imágenes más icónicas del Valle del Tena. Aquí se celebra anualmente el conocido festival de música Pirineos Sur, en un marco de extraordinaria belleza.

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Lanuza cuenta con unos 50 habitantes. Su historia reciente está íntimamente ligada al pantano que lleva su nombre. La construcción del embalse de Lanuza en 1976 provocó el despoblamiento forzoso del pueblo, seguido del expolio y el abandono. Felizmente, en la década de los 90 los vecinos iniciaron un proceso de rehabilitación de los edificios no sumergidos, que sigue activo.
Destaca la iglesia del Salvador, construida en el siglo XIX al parecer a causa de la destrucción del anterior templo románico durante la Guerra de la Independencia. No bajamos hasta Lanuza, pero para compensar, unos 7 kilómetros más adelante tomamos el desvío que sin pausa asciende zigzagueante hasta Piedrafita de Jaca.
Unos 300 metros antes de llegar al pueblo encontramos expuesto al lado de la carretera un curioso artefacto que llama mucho la atención. Se trata de la «trilladora de Chirosé», una antigua trilladora eléctrica que fue utilizada hasta la década de los sesenta. La fuerte emigración de Piedrafita y otros municipios de la comarca supusieron la jubilación forzosa de la trilladora.

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Piedrafita de Jaca también es un pueblo muy pequeño, de unos 50 habitantes. Obviamente, un corto paseo es suficiente para recorrer todas las calles de Piedrafita y contemplar sus típicas casas de piedra, madera y tejados de pizarra.
Aunque construida en el siglo XX, destaca la iglesia de San Andrés, que conserva la portada del siglo XV de la anterior iglesia. Piedrafita de Jaca también es la estación de salida y llegada del ‘Tren del Valle del Tena’ con destino al Ibón de Piedrafita, y muy cerca se halla el Parque Faunístico de Lacuniacha. Te hablamos de ambos un poco más abajo.

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A 200 metros de la iglesia siguiendo por la carretera, en los antiguos lavaderos, se encuentra el Centro de Interpretación de Brujería en el Alto Gállego. En él se explica el extraordinario fenómeno de la brujería en la comarca. Entre otros, recoge el caso de posesión demoníaca más importante de España, Pedro de Arruebo. Es un lugar curioso e interesante, además la entrada es libre.
Ahora sí, tras dar un paseo por Piedrafita de Jaca, regresamos a Biescas y al camping. Al final, como nos acostumbra a pasar, llegaremos casi más a la hora de merendar que a la hora de comer. Eso sí, el resto del día, relax absoluto.
Tren Valle de Tena (Piedrafita de Jaca)
CUARTO DÍA. Hoy tenemos otra reserva en otro de los trenes de montaña de la comarca, concretamente en el Tren Valle de Tena. Sale desde el parking que se encuentra al llegar a Piedrafita de Jaca (15 km / 18 min de Gavín), frente al restaurante y el Centro de Interpretación de Brujería.
*Si en este primer aparcamiento no quedan plazas para estacionar, siguiendo por la misma calle, a pocos metros hay más plazas de aparcamiento habilitadas en amplias explanadas de tierra.

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El trayecto de ida y vuelta dura unas dos horas y cuarto, incluyendo paradas en los puntos más emblemáticos del recorrido, como el ibón de Piedrafita o el puerto y rinconada de Lana Mayor. Durante la ruta, nos acompaña la omnipresente Sierra de Partacua, cuya altitud ronda los 2600-2700 metros de altitud, donde destaca la Peña Telera (2764 m).

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El tren del Valle de Tena cuenta con una audio-guía que ameniza el recorrido contando historias y anécdotas de los lugares por los que discurre. Pasa por delante del Parque Faunístico de Lacuniacha y el Laberinto de los Pirineos, un laberinto natural de 5000 metros cuadrados formado por 4000 cipreses.
Por poner un «pero», a diferencia de los trenes de montaña de Tramacastilla (que hemos visto antes) y Panticosa (que veremos luego), el de Piedrafita de Jaca es algo más incómodo. La separación entre las filas de bancos es demasiado corta, con lo que da un poco la impresión de «ir apretados como sardinas». Nada grave, pero es bueno saberlo.

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Cuando el Tren del Valle de Tena llega a Piedrafita ya es hora de comer. Todos los pasajeros nos abalanzamos en tromba hacia el restaurante más cercano. En unos segundos el local y la terraza se inundan de bolsas, mochilas, niños y padres, pidiendo todos a la vez comida, bebida y donde está el baño. El personal, desbordado, no da abasto. Decidimos ir a Lacuniacha y comer allí.
Parque Faunístico Lacuniacha
El Parque Faunístico Lacuniacha está a unos 2 km de Piedrafita cuesta arriba, en mismo camino por el que hemos pasado con el tren turístico. Son las 2 de la tarde, y andando sería una media hora sudando la gota gorda. O cinco minutos en coche con aire acondicionado. En cinco minutos estamos en el aparcamiento privado del parque (2 € para visitantes del parque).
Es un lugar que hay que conocer sí o sí, especialmente si viajas con niños. Se trata de un bioparque de 30 hectáreas en pleno bosque, a 1380 metros de altitud. Las 15 especies que habitan el parque se encuentran en estado de semilibertad. Todas ellas, actualmente o en algún momento de la historia, vivieron en los Pirineos. Suman un total de unos 120 animales.

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Hay que seguir un itinerario muy bien señalizado por el medio del bosque, por bonitos senderos que conducen a los diferentes espacios de animales. Hay que destacar la cercanía y fácil observación de animales tan espectaculares como linces, lobos y osos, y por supuesto jabalís, corzos, ciervos, sarrios, muflones, renos, caballos, bisontes europeos o zorros, entre otros.

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A medio recorrido aproximadamente, llegamos a una zona de descanso, con bancos y mesas de pícnic y un pequeño bar – bocatería. Son casi las tres de la tarde, nos pedimos un par de bocatas «enlatados» de lomo con queso, unas bebidas y pasamos allí un buen rato. Hemos tenido mucha suerte, porque el bar cierra a las tres de la tarde. Y no vuelve a abrir.
Cabe destacar que todos los animales de Lacuniacha han nacido en cautividad. Proceden de centros de recuperación, o rescatados de lugares donde no recibían la atención necesaria. Aquí reciben los cuidados oportunos para su rehabilitación y disfrutan de una vida digna en un hábitat adecuado.

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Cuando acabamos los bocatas seguimos con el itinerario marcado, observando animales y disfrutando del bello lugar, hasta que el sendero nos devuelve al punto de partida. En definitiva, la bonita ruta senderista tiene una longitud de unos 4 kilómetros, y tardamos alrededor de 2 horas en completarla.
ℹ Parque Faunístico Lacuniacha.
Dirección: Carretera del Puerto, Km. 2, Piedrafita de Jaca (Google Maps).
Web: lacuniacha.es
Ruta senderista a la Cola de Caballo (Valle de Ordesa)
QUINTO DÍA. Hoy toca madrugar. Vamos a realizar una de las rutas senderistas más conocidas y espectaculares de los Pirineos: la ruta a la famosa cascada Cola de Caballo. Para ello nos trasladamos hasta Torla – Ordesa (23 km / 33 min), donde estacionamos y en el mismo parking tomamos el bus de las 7 a.m a la Pradera de Ordesa.
Justo cuando empieza a despuntar el día, empezamos la excursión. Son unas 3 horas hasta la Cola de Caballo, por la cascada de Arripas, las Gradas de Soaso y el maravilloso Circo de Soaso, un lugar que justifica por sí solo que el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido esté declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO.

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La vuelta se realiza por el mismo camino, pero cuesta abajo, por lo que se tarda 30 – 40 minutos menos. En total son unas 5 horas y 40 minutos de caminata. A ese tiempo hay que sumarle las paradas para descansar, desayunar y contemplar, con lo que fácilmente se pueden invertir 6 o 7 horas. Una de las excursiones más bonitas de los Pirineos.
👉🏽 No te pierdas nuestro post dedicado a una de las excursiones más conocidas y bonitas de los Pirineos:
Espectacular ruta a la Cola de Caballo
Torla-Ordesa (Valle de Ordesa)
Son ya casi las dos de la tarde, y estamos algo cansados después de la caminata. De todas formas, ya que estamos aquí, guardamos las mochilas en el maletero del coche y vamos a dar una vuelta por Torla – Ordesa (comarca del Sobrarbe). El pueblo cuenta con unos 300 habitantes, y su pequeño casco histórico es fácil de recorrer en un paseo.
A pesar de sus muchos edificios reconstruidos —como sucede en los pueblos pirenaicos más turísticos— el pueblo de Torla sigue siendo considerado un ejemplo de la arquitectura típica de los Pirineos. Aquí sí que encontramos calles con edificios antiguos, rincones con encanto y casas solariegas donde se nota la pátina de la historia.

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Destaca la iglesia de San Salvador (s.XVI), y a su lado los restos de una antigua fortificación que actualmente alberga el Museo Etnológico. En Torla – Ordesa también se halla el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, imprescindible tanto si vas a realizar excursiones o para conocer lo mucho que el parque ofrece.

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Algo curioso que no conocíamos de Torla son sus famosas «espantabrujas», antiguas chimeneas coronadas con piedras en forma de cono, a imagen y semejanza de los míticos sombreros de la brujas. En una región donde el fenómeno de la brujería fue tan importante, los «espantabrujas» supuestamente impedían la entrada de estos seres a los hogares. ¡A ver si las encuentras!
Tren de alta montaña El Sarrio al Valle de la Ripera (Panticosa)
SEXTO DÍA. Mañana regresamos a casa, pero el último día en el Valle de Tena volvemos de nuevo a Panticosa (19 km / 21 min). Aparcamos a la entrada del pueblo y vamos andando hasta la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, desde donde sale el tren de alta montaña El Sarrio hacia el Valle de la Ripera.

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El trayecto dura casi una hora, y como en los otros trenes de montaña del valle, una audioguía explica curiosidades, historias y leyendas sobre los paisajes de Panticosa y el Valle de Tena. Al llegar al destino final en el Valle de la Ripera, los viajeros pueden escoger entre regresar en el tren o bien volver andando a Panticosa en una bonita excursión de unas dos horas.

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En nuestro caso regresamos andando. El sendero está muy bien señalizado, y es cuesta abajo casi todo el tiempo, excepto algún pequeño tramo al principio. Son unos 370 metros de desnivel en unos 6 kilómetros. El itinerario discurre a ratos paralelo al río y buena parte por el interior de un bonito y espeso bosque.

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Panticosa
Antes de regresar al camping, damos una vuelta por Panticosa. Ya callejeamos un rato el día que vinimos a la pasarelas, y hoy volvemos a pasear otra vez por el pueblo, en lo que es nuestra penúltima visita de este gratificante e inolvidable viaje.
Panticosa cuenta unos 900 habitantes, que viven rodeados por algunos de los picos más altos de los Pirineos, como el Garmo Negro (3.051 m) o el Argualas (3.046 m). En su municipio se halla la estación de esquí Aramón Formigal – Panticosa; en el mismo pueblo se puede tomar el telecabina. Y a 8 km, el famoso balneario conocido desde la época romana, los Baños de Panticosa.

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En cuanto al pequeño centro histórico de Panticosa, destaca iglesia de la Asunción, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII aunque su aspecto actual es del siglo XVI. Se ubica al lado de una pequeña plazoleta donde hay una terraza perfecta para tomar algo cuando hace buen tiempo, como hoy.
En la parte más baja del pueblo, en la zona de los grandes aparcamientos, se encuentra el Puente Viejo (s.XVI) sobre el río Caldarés, en el antiguo Camino Real que unía las poblaciones de Panticosa, El Pueyo y Hoz de Jaca. Sustituye a un puente anterior de madera, documentado desde el siglo XV.

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Como curiosidad, en Panticosa se habla una variedad dialectal del aragonés llamado panicuto, que también es el gentilicio de la gente de Panticosa. En realidad casi no se habla, solo lo conserva la población de mayor edad. Desde la escuela se está intentando que no se pierda, enseñando a los niños este lenguaje tan particular… tan panicuto.
Parque Memorial del Camping de Las Nieves (Biescas)
Al atardecer, después de haber pasado la tarde de relax en el camping, vamos a realizar una última visita. El lugar se encuentra a las afueras de Biescas, en la carretera N-260a, a unos 2 km en dirección Sabiñánigo. Conocí la existencia de Biescas en 1996, el día que todos los telediarios del mundo informaron sobre la tragedia del «camping de Biescas».
En realidad se llamaba camping Las Nieves. El 7 de agosto de 1996, una tormenta torrencial en la cabecera del barranco de Arás provocó una riada súbita que arrastró una avalancha de lodo, rocas y árboles. El camping Las Nieves estaba situado justo en el cono de deyección del barranco, y quedó arrasado en pocos minutos, sin posibilidad de reacción.
Murieron 87 personas y hubo 187 heridos. El último cadáver se encontró un año después. Fue una de las mayores catástrofes naturales de la historia reciente de España, y dejó una profunda huella en la memoria colectiva del país. Hoy, en el lugar existe un Parque Memorial donde se recuerda y honra a los fallecidos aquel fatídico día.

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El día se acaba, pronto empezará a oscurecer. Los restos abandonados del camping, al otro lado de la valla, son un triste y mudo testimonio de la tragedia. Con la oscuridad se tornan algo fantasmagóricos, como pasa con los lugares abandonados.
El Parque Memorial del Camping de Las Nieves es nuestra última visita de este viaje al Valle de Tena. Ya anochece, mañana por la mañana nos vamos del Camping Gavín y regresamos a casa. ha sido una semana intensa, llena de descubrimientos en este bonito valle de los Pirineos.
ℹ️ Información útil
- Turismo Valle de Tena (oficial)
- Turismo Pirineos – Alto Gállego (oficial)
Qué ver en el Valle del Tena – Mapa
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El Valle de Tena reúne algunos de los paisajes más espectaculares del Pirineo aragonés y es un destino perfecto para recorrer sin prisas, enlazando pueblos de montaña, senderos, miradores y espacios naturales. Si disfrutas viajando por carretera, todavía quedan muchos itinerarios por descubrir.
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