La ruta a la Cola de Caballo, en el precioso Valle de Ordesa, es una de las excursiones más bonitas y espectaculares de los Pirineos: bosques de cuento, ríos cristalinos, bellas cascadas y paisajes declarados Patrimonio de la Humanidad.

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Hacía años que teníamos agendada una ruta senderista a la famosa cascada ‘Cola de Caballo’. Pero por unos u otros motivos, siempre la acabamos aplazando. Hasta que por fin, hacia finales de verano realizamos una salida de una semana con la caravana, al Camping Gavín de Biescas (Valle del Tena, Huesca).
Dedicamos un día a Jaca y otros cinco exclusivamente a descubrir y disfrutar de la naturaleza salvaje de los Pirineos. Descubrimos lugares maravillosos en todas y cada una de las jornadas: los valles del Tena, de la Ripiera y de Ordesa; el Ibón de las Paúles, el parque de Lacuniacha, las Pasarelas de Panticosa… Modestia aparte, unos días muy bien aprovechados.
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Pero la excursión «estrella» de este viaje, sin duda fue la que nos llevó a la cascada conocida con el nombre de ‘Cola de Caballo‘, por su característica forma que recuerda la cola de un caballo. La ruta a la Cola de Caballo, en el Valle de Ordesa, es una de las rutas senderistas más populares y bonitas de los Pirineos.
En este post te contamos todo lo que hay que saber para realizar la ruta a la Cola de Caballo: como llegar a la Pradera de Ordesa, distancia, tiempo, lugares interesantes, etc. Además, claro está, de nuestras impresiones y vivencias durante esta clásica y espectacular ruta excursionista.
Ruta a la Cola de Caballo por las Gradas de Soaso: Para todos los públicos
El recorrido clásico a la Cola de Caballo por las Gradas de Soaso no presenta ninguna dificultad técnica, transcurriendo siempre por pistas de tierra o senderos muy bien señalizados. La única dificultad a tener en cuenta es la longitud de la ruta, ya que son 17,5 km sumando la ida y la vuelta por el mismo camino.
La duración es de unas 3 horas para ir y 2 h 40 min para volver, aproximadamente. La ida es todo cuesta arriba, aunque las pendientes son suaves o moderadas. Obviamente, la vuelta es todo bajada. En total, unas 5 horas y media sin contar paradas. Contando las paradas para tomar fotos, contemplar paisajes, beber agua, desayunar o descansar, fácilmente se invierten 6 o 7 horas.

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Existe otra ruta por la Senda de los Cazadores y la Faja de Pelay, que aunque preciosa, el camino es mucho más duro, con un desnivel positivo de más de 650m en menos de 2 km. Luego ya es todo llano o en ligero descenso. Si se escoge esta opción, ligeramente más larga, lo habitual es realizar la ida por la Senda de los Cazadores y volver por el camino clásico.
Equipamiento individual imprescindible
Aunque la ruta a la Cola de Caballo sea apta para cualquiera con un mínimo de forma física, cuando se va a la montaña siempre hay que ir mínimamente preparados. Buen calzado, preferiblemente de caña alta, ropa de abrigo aunque sea verano (por si acaso), impermeable por si llueve, gafas de sol y gorra, crema solar, comida y agua, y obviamente una mochila para meterlo todo.
A 5 de septiembre, por la mañana hacía fresquito y no sobraba para nada una sudadera o una chaqueta. Cabe decir que empezamos la caminata desde la Pradera de Ordesa muy temprano (a las 7,20 h, casi de noche todavía).
Autobús desde Torla a la Pradera de Ordesa
Durante buena parte del año, el acceso a la Pradera de Ordesa con vehículos particulares está prohibido. Por ejemplo en verano, Semana Santa, el puente de mayo y la mayor parte de octubre. En tales fechas, la única forma de llegar a la Pradera de Ordesa —que es desde donde parten todas las excursiones— es en autobús o a pie.

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Los autobuses salen desde el parking de Torla, grande y muy fácil de encontrar ya que está al lado de la carretera. Además está muy bien señalizado. Aquí también se encuentra el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Hay que comprar los billetes en una pequeña caseta a unos metros del Centro de Visitantes. No se venden on line.

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El primer autobús sale de Torla a las 6 de la mañana (en horario de verano). Las taquillas de venta de billetes abren unos 15 minutos antes. La frecuencia de los autobuses es muy alta, cada 15-20 minutos durante la mayor parte del día, excepto los primeros entre las 6 y las 8, cuya frecuencia es cada media hora.
La última bajada desde la Pradera de Ordesa difiere según la época del año. En Semana Santa y verano a las 22 h. Entre el 1 y el 21 de septiembre es a las 21 h. En otoño a las 20 h.

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El trayecto dura entre 15 y 20 minutos, y es muy entretenido. Transcurre por una carretera bastante estrecha y se contemplan bonitos paisajes. Claro que todo eso lo vimos mucho mejor en el viaje de bajada, ya que en el de subida todo estaba bastante más oscuro.

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En nuestro caso llegamos al parking de Torla las 6.45 h, todavía de noche. Compramos los billetes (ida y vuelta: 6 € / adulto; niños hasta 10 años gratis). Tomamos el bus de las 7 de la mañana, que partió prácticamente lleno. El bus de las 7 es ideal en esta época del año (5 de septiembre), ya que llega a la Pradera de Ordesa justo a punta de alba.
Pradera de Ordesa: punto de inicio de la ruta
La Pradera de Ordesa es una gran explanada a 1.320 metros de altitud, donde acaba el recorrido para los vehículos a motor y empiezan las excursiones. En determinadas épocas del año, el gran aparcamiento se llena de coches, pero cuando el acceso con vehículos a motor está restringido, como ahora, prácticamente no hay coches.
Hasta aquí llegan y desde aquí salen los autobuses de la línea Torla – Pradera de Ordesa. Cuenta con un bar restaurante con terraza techada, una Oficina de información del Valle de Ordesa y el Monte Perdido y un bloque de servicios. También una tienda de recuerdos, al lado del bar.

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Tomando diferentes senderos, desde la Pradera de Ordesa se llega al Refugio de Góriz, la cascada de la Cola de Caballo e incluso a la cima del Monte Perdido, entre otras rutas. La ruta a la Cola de Caballo que seguimos forma parte del GR-11 (ruta Transpirenaica), que recorre unos 800 km desde el Cabo de Higuer en el País Vasco hasta el Cap de Creus en Catalunya.
Empezamos la ruta a la Cola de Caballo
00 h 00 m.- Son las 7,18 h. En cuanto nos bajamos del autobús, vemos algo sorprendidos como casi todos los pasajeros se dirigen hacia el bar. Nosotros vamos directamente hacia el fondo de la pradera. Allí encontramos varios carteles, y seguimos el que indica Cola de Caballo. Enseguida llegamos a un precioso bosque de hayas y abetos por el que seguimos durante un buen rato.

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Los grandes árboles prácticamente no permiten que los rayos del sol lleguen hasta el suelo, manteniendo el ambiente húmedo. A esta hora de la mañana, aunque vamos ascendiendo, no sobra la chaqueta. El camino va serpenteando suavemente cuesta arriba, siempre por el medio del espectacular bosque. El cristalino río Arazas nos acompañará durante todo el recorrido.
Cascada de Arripas
00 h 40 m.- Zigzagueando por una pista de tierra perfectamente señalizada, llegamos a la Cascada de Arripas, la primera de las cascadas del recorrido. Desde un mirador se puede contemplar desde desde la distancia.

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Desvío a la Cascada de la Cueva y del Estrecho
00 h 45 m.- Apenas a cinco minutos encontramos un desvío hacia la Cascada de la Cueva y del Estrecho.

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Hay que desviarse un poco para verlas, pero vale la pena. El camino está perfectamente señalizado y es imposible perderse.

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Diminuto refugio en el hayedo
01 h 15 m.- Ya de nuevo en marcha, seguimos por el amplio y sombrío camino bordeado de altas hayas, rocas y musgo, que serpentea abriéndose paso por un bosque encantado. Enseguida se llega a un diminuto refugio de madera, un lugar ideal para un descanso o aprovechar para refrescarse.

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01 h 35 m.- Vamos dejando atrás el espeso bosque y en un momento dado el sendero pasa bajo unas grandes rocas. Estamos en el tramo conocido como de la Cueva de Frachinal, donde parece que el sendero esté excavado por debajo de la roca.

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Gradas de Soaso
02 h 00 m.- A medida que avanzamos, los espacios se vuelven más abiertos y luminosos. Aunque cabe decir que a pesar de las dos horas de ruta todavía no nos hemos quitado las chaquetas (son poco más de las 9 de la mañana). Un cartel en un bonito sendero escalonado indica que estamos pasando exactamente por el meridiano de Greenwich.

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Inmediatamente llegamos a uno de los lugares más bonitos y representativos de la ruta, las Gradas de Soaso. Se trata de una bella sucesión de cascadas en forma de escalones, uno tras de otro, siguiendo el curso del río Arazas. Estamos a unos 1.700 metros de altitud.

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Además de las cascadas, los espacios abiertos ahora permiten apreciar mejor la bellísima paleta de colores: el blanco de la espuma del río al caer por las cascadas, los grises-marrones de las piedras y las rocas, el verde de la vegetación, el azul del cielo. La luz del sol empieza a asomar en las cimas de los altos picos.

Circo de Soaso
02 h 15 m.- Poco después de las Gradas de Soaso llegamos al lugar más bonito de la ruta para nosotros. Incluso más que la mismísima Cola de Caballo. Y eso es mucho decir. Estamos en el magnífico Circo de Soaso, una depresión de origen glacial que justifica por sí solo que el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido esté declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO.
La belleza del lugar es sublime. Además te lo encuentras casi de golpe: una preciosa y verde pradera surcada por el cristalino río Arazas, envuelta de grandes paredes de roca como un anfiteatro gigante, y rodeada de picos de 3.000 metros.

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Y como telón de fondo, el legendario Monte Perdido y el Pico Añisclo o Pico Soum de Ramond, en homenaje a Louis Ramond de Carbonnières, la primera persona que alcanzó la cima del Monte Perdido en 1802. Un espectáculo de la naturaleza.

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Hacemos un alto en el camino junto al pequeño refugio, para desayunar unos bocatas que preparamos en la caravana antes de salir, y para disfrutar de unas vistas panorámicas de postal. Un excursionista que ha dormido aquí recoge sus bártulos y se va. El lugar queda desierto, solo para nuestros ojos. Hemos sido los primeros en llegar y disfrutamos del premio.
Durante bastantes minutos estamos completamente solos. A medio bocata, tres jóvenes excursionistas pasan ante nosotros de camino a la Cola de Caballo. Acabamos de desayunar y seguimos el sendero hasta nuestro destino final, antes de que el lugar empiece a llenarse.

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Cascada de la Cola de Caballo
03 h 00 m.- Atravesamos la pradera hasta el extremo opuesto al que hemos entrado, tranquilamente y disfrutando del bellísimo espectáculo de la naturaleza que nos rodea por los cuatro costados. Unos sarrios nos observan unos instantes antes de seguir trepando ladera arriba. De repente, al final del valle, por fin aparece ante nuestros ojos la Cola de Caballo. Son las 9,17 h.

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Los tres excursionistas que nos han adelantado hace unos minutos ya están de postureo en la cascada, tomándose fotos a diestro y siniestro con la Cola de Caballo como telón de fondo. Son una referencia perfecta para apreciar mejor las dimensiones del lugar, ya que parecen miniaturas ante la cascada.

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Aprovechamos para pedirles que nos tomen unas foto a mi hijo y a mi, como recuerdo de esta bonita excursión, y hacemos lo mismo con ellos. Todos estamos contentos; somos conscientes de que es un lujazo poder permitirse disfrutar de la cascada de la Cola de Caballo prácticamente en soledad. Pero gracias al madrugón, nos los hemos ganado.
A quien madruga Dios le ayuda
Vaya que sí, verdad de la buena. Salimos de la Pradera de Ordesa justo al alba, y como premio realizamos todo el recorrido hasta la Cola de Caballo en soledad. Durante las aproximadamente tres horas de ruta de subida, apenas encontramos cuatro o cinco personas. La verdad es que es una gozada disfrutar así de este hermoso lugar.

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Al llegar a la Cola de Caballo, igual. Solamente había allí un grupo de tres personas, las que se nos adelantaron mientras desayunábamos en el pequeño refugio del Circo de Soaso. Todos tuvimos suficiente tiempo para tomar fotos tranquilamente desde todos los ángulos y disfrutar del lugar antes de que llegara nadie más.

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Iniciamos el regreso desde la Cola de Caballo hacia las 10,40 h. A esa hora, en el mismo Circo de Soaso ya nos cruzamos con tres o cuatro grupillos de excursionistas. A medida que íbamos descendiendo hacia el punto de partida, el número fue creciendo exponencialmente. Hacia mediodía ya era imposible ver un tramo de camino vacío.

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Obviamente, en tales condiciones la percepción de los sonidos y los paisajes son totalmente distintos. Vale mucho la pena el esfuerzo de pegar un buen madrugón. La excursión lo vale, y disfrutar de un lugar tan mágico con tal paz y tranquilidad es un recuerdo para siempre.
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