Construir un blog desde cero: Así vio la luz A Veces Veo Viajes

Al fin ha habido fumata blanca. Habemus blog. Construir un blog desde cero lleva su trabajo, pero al final, todo esfuerzo acostumbra a tener su recompensa. Han sido más de tres meses de labor intensa. Horas y horas ante la pantalla del ordenador pasando calor. Aprovechando ratos libres y jornadas de descanso. Sacrificando algunos días de playa —o en su defecto, piscina— para trabajar en el dichoso blog. Robando tiempo al tiempo. En pleno verano. Sin aire acondicionado. Habrase visto… En algunas ocasiones, me han llegado a asaltar auténticos dilemas existenciales. Que si no me estaba liando demasiado. Que para qué complicarme la vida con lo complicada que es de por si. Y sobre todo: Porque la idea no se me podría haber ocurrido en invierno.

Construir un blog desde cero: ¿WordPress.com o WordPress.org?

Desde el plan original hasta su puesta en marcha definitiva, la bitácora que tienes ante tus ojos ha sufrido mil cambios y contratiempos. Y ha superado otras tantas incertidumbres. Una de las más clásicas a la hora de empezar a construir un blog desde cero es la inexorable pregunta ¿WordPress.com o WordPress.org? Esta fue relativamente fácil de resolver, al fin y al cabo solamente había dos opciones. Después de analizar detenidamente los pros y los contras y unas cuantas cañas, o al revés, la conclusión fue que claramente, la segunda ofrece mucha más libertad de diseño y gestión. Aunque como no, tanta libertad tenga un precio, faltaría más. Las diferencias entre ambas plataformas son importantes.

WordPress.com

Es una opción perfecta para quien quiera un blog rápido y sin complicarse la vida. WordPress.com es gratuito, similar a otras plataformas como Blogger. En este tipo de plataformas, para poner en marcha un blog tan solo hace falta darse de alta en su portal, escoger una plantilla y empezar a escribir y a publicar artículos a cascoporro. La dirección es de tipo pepitogrillo.wordpress.com. No hace falta preocuparse por las actualizaciones del programa, dominio o complementos; el sistema se encarga de ello automáticamente. Hay muchas plantillas para escoger, con bonitos y variados diseños, aunque limitadas a las que ofrece la plataforma WordPress.com.

La pega es que se pueden modificar poco, y no admiten más plugins o complementos que los que la plantilla incluye por defecto. Aún con sus limitaciones, si no estas familiarizado con el asunto y/o quieres un blog funcionando en minutos WordPress.com es una opción excelente.

WordPress.org

WordPress.org es de pago. Básicamente lo que pagamos periódicamente es el nombre del dominio (pepitogrillo.com) y el alquiler de un servidor. También es habitual comprarse una plantilla, aunque las hay gratuitas. La mayoría de ellas son extremadamente flexibles y modificables. Podemos crear diseños prácticamente desde cero, gracias al particular sistema de módulos de WordPress.org. También podemos instalar en nuestro servidor extensiones (plugins) y complementos para casi todo. Con las nuevas actualizaciones, desde hace un tiempo los plugins y el mismo WordPress pueden actualizarse automáticamente, cosa que antes no ocurría. Esta opción es la adecuada para proyectos más complejos que requieran un alto grado de personalización y control de todos los aspectos del blog hasta el más mínimo detalle.

Wordpress
¿Wordpress.com o WordPress.org? He aquí la cuestión.

Construir un blog desde cero: El dominio

La decisión final fue WordPress.org, o sea que sí o sí necesitábamos un nombre de dominio. Uno que fuese fácil de recordar y original. Y como esto es un blog de viajes, pues relacionado con los viajes. Costó su tiempo encontrar un nombre adecuado, ya que todos los que se nos iban ocurriendo ya estaban «ocupados». Finalmente, de la nada surgió la idea de A veces veo viajes, una adaptación libre y jocosa de la famosa frase «en ocasiones veo muertos» de la película «El sexto sentido».

Es recomendable que el nombre del dominio esté relacionado con la temática del blog que vamos a crear. No es imprescindible, y ya se sabe que esto de los nombres depende mucho del gusto de cada uno. Pero a partir del nombre del dominio, el visitante obtiene una valiosa información de lo que puede encontrar en el blog antes de entrar en él. Si a nuestro blog de viajes le llamamos blogdepepitogrillo.com, a no ser que seamos unas celebridades, el nombre no dará ninguna información a los potenciales visitantes.

Comprobar si un nombre de dominio está disponible o no es muy fácil. Basta con entrar en cualquier página de registro de dominios (p.e. GoDaddy) y teclear el nombre que queramos. Al momento se nos informará de si el dominio está libre (es decir, que lo podemos adquirir) o ya está registrado. También podemos comprobarlo en la misma página donde vayamos a contratar el hosting. Habitualmente, estas empresas también ofrecen registro de dominios, y en ocasiones este es gratuito al contratar el hosting.

Construir un blog desde cero: El hosting

Pero construir un blog desde cero es mucho más que eso. Una vez resuelta la cuestión de WordPress, y el dominio, había que escoger un hosting. No uno cualquiera. Solvente, con buena reputación, fiable y por supuesto con una asistencia técnica infalible. Y además de todo lo anterior, debía tener un precio razonable. La oferta es bastante amplia, por lo que no fue tarea fácil. Por fortuna, existen algunas empresas que se dedican a estos quehaceres, con muy buenos resultados y una excelente asistencia técnica en español.

Hasta hace relativamente poco tenia contratado este servicio en Siteground. Y puedo decir que acerté. Disponen de servicio técnico telefónico, aunque no lo he probé. No me hizo falta. Su servicio técnico por chat o tiquets funciona perfectamente. Se ve que saben lo que hacen, y siempre me solucionaron rápida y eficientemente todas mis dudas. Profesionales, muy profesionales. Los recomiendo al 100%.

Pero al finalizar el proyecto que tenia entre manos desde hacia algunos años, dejé de utilizar sus servicios. Por motivos varios, en este caso decidí cambiar a Webempresa, que ya conocía de otros proyectos anteriores y son muy profesionales. Tienen un servicio de atención al cliente excelente y sus servidores son de lo último. También los recomiendo al 100%.

Construir un blog desde cero: La plantilla

plantilla wordpress
Escoger una plantilla para nuestro blog puede resultar una tarea inmensa.

Una vez escogido el hosting, una de las cuestiones más complejas al empezar a construir un blog desde cero fue escoger una plantilla para el blog. Aquí sí que uno se puede volver loco. La oferta es inmensa, y decidirse por una u otra puede resultar una tarea delirante. O sea que toca buscar, mirar, ver y a ser posible, probar. Al final lo más importante es que tenga un diseño que te guste y que sea fácil trabajar con ella. Aunque obviamente eso no lo sabremos hasta que la probemos.

Ojo, porque no siempre podremos probarlas antes de comprar. Las hay que se ven muy bonitas a simple vista, pero luego resultan un churro: poca personalización, dificultad de manejo, etc. Por eso mi consejo para empezar a construir un blog desde cero es siempre ir a lo seguro. Es decir, plantillas hechas por empresas sólidas y reconocidas en el sector. De esta manera, nos será mucho más fácil encontrar información, opiniones y asistencia. Y también asegurarnos de que nuestra plantilla se actualizará puntualmente durante mucho tiempo. Entre estas empresas se encuentran MH Themes, Elegant Themes, GeneratePress o Studiopress, entre muchas otras.

Dicho esto, y aunque parezca una broma, después de invertir muchas horas en buscar, mirar, ver y probar —cuando fue posible—, me acabé quedando con la misma plantilla que había estado utilizando en los últimos años, de MH Themes. Aún la tenía guardada en el portátil, y tan solo me hizo falta pagar una pequeña cantidad para actualizarla y ponerla al día. Lo que os decía antes sobre la importancia de ir a lo seguro. Después de todo, esta plantilla la conozco muy bien. Es que a veces, buscamos fuera lo que ya tenemos en casa…

Unos meses más adelante cambié la plantilla por una de GeneratePress — la que estás viendo ahora—, mucho más ligera que la anterior, y con un diseño que me parece muy limpio y elegante.

Construir un blog desde cero: El contenido

Finalmente, faltaba lo más importante. Escribir los primeros artículos. No tenía nada escrito sobre viajes. Como explico en Acerca de, la idea de meterme en este tinglado tuvo su origen durante el primer viaje a solas con mi hijo Julià por Teruel, en septiembre de 2017. Fue cuando decidimos que teníamos que viajar más. Fue algo más adelante, con dicha declaración de intenciones ya asumida y madurada, cuando surgió la idea de plasmar nuestras experiencias en un blog.

Así, el 3 de mayo de 2018 vio la luz por primera vez A Veces Veo Viajes, aunque los primeros días en modo «mantenimiento» o «en construcción». Con el fin de obtener algunos artículos para empezar, dividí el viaje que hicimos a Territorio Dinópolis en seis partes. Fueron los seis primeros artículos del blog. También aproveché unas experiencias en el Priorat (Tarragona) para escribir unos cuantos artículos más. Ese verano pasé muchas horas delante de la pantalla del ordenador.

Los primeros posts «nuevos», o sea concebidos para publicarlos en A Veces Veo Viajes, fueron los de nuestra ruta por Occitania, a finales de agosto de 2018. Fue a partir de entonces cuando el blog empezó a darse a conocer por las redes sociales y a funcionar con regularidad. Bueno, regularidad no sería la palabra, porque no hay regularidad alguna. Cuando viajamos escribo y publico nuevos posts. Si no viajamos, pues el blog puede pasar semanas o meses sin nuevas publicaciones.

Construir un blog desde cero
Cualquiera que conozca un poco WordPress reconoce su típico editor de texto.

Sobre los blogs de viajes

Reconozco que antes de meterme a construir un blog desde cero, no conocía prácticamente nada sobre el universo de los blogs de viajes. Lógicamente, no fui tan ingenuo como para creer que acababa de inventar la sopa de ajo. Aun así, quedé sorprendido. No tanto por la gran cantidad de blogs de viajes que encontré, sino por la calidad de su contenido. A medida que los iba descubriendo, los iba incorporando en una carpeta de favoritos, que en un alarde de imaginación titulé «Blogs de Viajes». La mayoría los encontré en listas como «los mejores blogs de viajes de 2018». Muchos de ellos se repiten en listas similares. Otros los descubrí por pura casualidad. En pocos días, tenia una lista de casi cien blogs en español. Los visité todos y cada uno de ellos.

Algunos están orientados  —o al menos ofrecen esta opción— a vender algún producto o servicio: cursos online, promoción de destinos turísticos, tutoriales para ganar dinero con el blog, ponentes en congresos, contenido para terceros, etc. Sus autores viven del blog, son auténticos profesionales. Los beneficios que obtienen con sus ventas les permiten continuar viajando, con lo que se cierra el circulo. Obviamente son una minoría. Otros simplemente se dedican a explicar experiencias viajeras. Son personas a las que les gusta viajar, y les gusta explicarlo. Y se nota. Sus textos tienen vida propia, tienen alma. Sus autores/as no se limitan a exponer datos, lugares y estadísticas. Nos confían sus reflexiones y vivencias, las sensaciones que tuvieron al estar en aquel lugar. Una autentica gozada de lectura.

¿Donde nos encontramos ahora?

Así que, como pregunta David Bowie en su maravilloso tema Where Are We Now? (¿donde nos encontramos ahora?)… ¿en que lugar se encuentra A Veces Veo Viajes? ¿a que grupo pertenece? Pues aunque acabamos de empezar, la intención es estar entre el segundo grupo de los anteriormente comentados. Intentar escribir artículos sugerentes, que transmitan las sensaciones y los estados de ánimo que nos ha inspirado un lugar. 

En el blog hay publicidad. Personalmente, aspiro a que esta sirva algún día para pagar los gastos derivados del blog. Solo por eso ya vale la pena ponerla. Incluso a veces puede resultar útil. Y además, por que no confesarlo, los anuncios quedan bien, da un aire como más «profesional» al blog, y ayuda a rellenar espacios. Pero en definitiva, el objetivo no es convertir el blog en un negocio. Tengo una profesión que me encanta y no la cambio por nada. Gracias a ella puedo hacer esto y permitirme otros caprichos como viajar de vez en cuando. #Empezamos.

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