¿Cuánto cuesta el trayecto Barcelona – Roma en ferry con coche y caravana? ¿Cuánto cuesta el mismo trayecto por carretera? ¿Ganamos o perdemos tiempo viajando en ferry? Te contamos nuestra experiencia caravanera en la línea de ferry Barcelona – Civitavecchia – Barcelona
Hacía tiempo que teníamos ganas de vivir la experiencia de viajar en ferry con el coche y la caravana: Circular por puertos, embarcar en la bodega de un gran barco, dormir en un camarote con vistas al mar, disfrutar la puesta de sol desde la barandilla de cubierta, o ensimismarnos con la alargada estela que el buque deja tras de si en el precioso y azul Mediterráneo.
Al fin y al cabo, no deja de ser un clásico: tomar un barco en Barcelona y desembarcar en Civitavecchia, el puerto de Roma. Muy probablemente los romanos ya tenían una línea marítima similar entre Tarraco y Ostia, hace 2.000 años…
Así que gracias su ubicación geográfica, Italia y más concretamente Roma, nos ofrecen la interesantísima alternativa de llegar allí como antaño: atravesando el Mediterráneo. Te contamos todo lo que tienes que saber para realizar el viaje Barcelona – Roma en ferry con coche y caravana

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Aunque por supuesto, antes de decidir, echamos cuentas para comprobar si el viaje Barcelona – Roma en ferry con coche y caravana merece la pena, tanto económicamente como en tiempo de viaje. Vamos allá.
Barcelona – Roma en ferry con coche y caravana ¿mejor que por carretera?
¿Cuanto cuesta realizar el trayecto en ferry a Roma y cuanto cuesta el mismo viaje por carretera? ¿ganamos o perdemos tiempo viajando en ferry? Realizamos una comparativa combinando datos objetivos (kilómetros, costes) con factores subjetivos (gustos, preferencias personales) durante los viajes.
Los costes están basados en estas variables: temporada alta (julio), 2 adultos + coche + caravana y todas las pernoctaciones en campings en el caso del viaje por carretera.
Estos son nuestros cálculos:
# Opción A: Ruta Barcelona – Roma por carretera

Una de esas subjetivas preferencias personales anteriormente citadas es que con la caravana no acostumbramos a realizar más de 500 km por etapa. Así que los 1.360 Km que separan Barcelona de Roma los distribuimos en etapas a nuestra medida, para obtener unas distancias asequibles para conducir cada día, y si es posible llegar con tiempo por delante al final de la etapa.
Así que dividimos el trayecto en 3 etapas, que equivale a conducir alrededor de 453 km / día. Si incluimos las paradas en ruta para descansar o comer (cada dos horas aproximadamente), el resultado es de unas 6 o 7 horas / día de autopista.
Del cálculo se desprende que necesitamos dos pernoctaciones antes de llegar al destino. A ojo de buen cubero, la primera pernoctación sería aproximadamente entre Aviñón y Valence, y la segunda por la zona entre Génova y Sestri Levante. Más o menos. El tercer día, a la hora de comer o poco más, llegaríamos a Roma.

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El trayecto también se podría realizar en 2 etapas, pernoctando una sola noche a medio camino, por ejemplo en algún lugar entre Niza y San Remo. Eso sí, recorriendo alrededor de 700 km por etapa. Si sumamos las paradas para descansar o comer algo, el tiempo se nos va a las 9 – 10 horas de autopista / día.
Lógicamente, se puede optar por no pernoctar en campings y hacerlo, por ejemplo, en áreas de servicio de autopista. Muy práctico en algunas ocasiones, pero no siempre. Llegar a una área de autopista a media tarde para descansar, dormir toda la noche y continuar al día siguiente nos asegura una tarde muy larga y sin muchas opciones.
A propósito… en Ruta en caravana por Francia Luxemburgo Países Bajos y Bélgica te contamos una experiencia algo inquietante que nos sucedió pernoctando en una área de autopista francesa. Y ya puestos, si todavía no la conoces, te invitamos a que le eches un vistazo a nuestra Mega guía: Todo lo que necesitas saber sobre viajar en caravana.

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Estos son nuestros cálculos del trayecto Barcelona – Roma por carretera, en 3 etapas y contemplando 2 pernoctas en campings (no determinados) durante la ruta. A la vuelta habría que sumar unas cifras similares:
# OPCIÓN A # : RUTA BARCELONA – ROMA POR CARRETERA:
Kilómetros Barcelona – Roma: 1.360 km.
Tiempo efectivo de conducción: 17-18 horas (divididas en 3 etapas).
Tiempo total aproximado: 56 horas (incluyendo paradas y pernoctaciones).
Coste combustible: 282 € (cálculo: 1,55€/litro diésel)
Coste peajes: 190 €
Coste 2 noches en camping: 70 € – 100 €.
Coste Total aproximado trayecto por carretera: 542 – 572 €
# Opción B: Ruta Barcelona – Roma en ferry

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Realizando el trayecto Barcelona – Roma en ferry con coche y caravana, para empezar nos ahorramos el buena parte del estudio previo de la ruta (kilómetros, planificación de etapas, lugares para pernoctar, costes de peajes y combustible…). Es un buen comienzo. Lo único que hay que tener claro es el acceso al puerto y a la terminal. Google Maps es perfecto para ello.
Nuestros cálculos de la ruta Barcelona – Roma en ferry con coche y caravana son los siguientes. Igual que antes, a la vuelta habría que sumar unas cifras similares:
# OPCIÓN B # : RUTA BARCELONA – ROMA EN FERRY CON COCHE Y CARAVANA:
Millas náuticas (NM) Barcelona – Civitavecchia: 433,4 NM (802 km).
Tiempo de navegación: 22-23 horas.
Kilómetros Civitavecchia – Roma: 80 km.
Tiempo efectivo de conducción: 1h 20 min (Civitavecchia – Roma).
Tiempo total aproximado: 25-26h (incluyendo llegada 2h antes a la terminal del puerto).
Coste combustible: 17,6 € (Civitavecchia – Roma).
Coste peajes: 5,1 € (Civitavecchia – Roma).
Coste ferry (2 pers. + coche + caravana + camarote ext.): 471,20 €. (el precio puede variar dependiendo del día y la época del año. Este es el precio que pagamos nosotros).
Coste Total aproximado trayecto por mar: 493 €
Conclusión de las opciones A y B: Gana el ferry
Según nuestras estimaciones, realizar la ruta Barcelona – Roma en ferry con coche y caravana es un poco más económico, bastante más rápido y mucho más cómodo que realizar el mismo viaje por carretera. Así pues, blanco y en botella…

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Pero lo que marca la diferencia del viaje Barcelona – Roma en ferry con coche y caravana es que realizando el trayecto por mar ganamos uno o dos días de vacaciones respecto al viaje por carretera (según pernoctemos una o dos noches). El doble si realizamos la ida y la vuelta en ferry. Y por supuesto, ahorramos 17 o más horas de conducir. Y a la vuelta, obviamente, lo mismo.
En nuestro caso ganamos 4 días respecto a si hubiésemos hecho el mismo viaje por carretera, dado que tanto la ida como la vuelta la realizamos en ferry. Cuatro días extra no son nada desdeñables, y más si no vas sobrado de vacaciones. Que es lo habitual. Lógicamente esos días de regalo los invertimos en estar más tiempo en Italia.
Comprar los billetes
Existen numerosos sitios donde hacerlo online, como los prácticos buscadores Misterferry o Direct Ferries, además de las páginas web de las diferentes compañías navieras. En este caso, que nosotros sepamos Grimaldi Lines es la única que actualmente realiza la línea Barcelona – Civitavecchia – Barcelona.

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A toro pasado, te diría que no te precipites para comprar los billetes. Y más si planificas el viaje con meses por delante. Semanas antes, apúntate a newsletters de las compañías navieras o buscadores de ferrys, aunque sea temporalmente. De vez en cuando, ofrecen interesantes promociones y descuentos para el trayecto Barcelona – Civitavecchia en ferry con coche y caravana.
‼️Hay que destacar que si compras un billete de ‘Tarifa Especial’ NO tendrás derecho a reembolso por cancelación. Para tener derecho a ello, hay que adquirir la ‘Tarifa Estándar’, algo más cara.
Experimenta rutas y precios en Mr ferry:
Servicio operado por Misterferry.es
Como en cualquier reserva, deberás facilitar los datos de los viajeros. Y en este caso, también algunos datos del vehículo y la caravana (marca, modelo, matrícula, medidas y poco más). En otro paso posterior podrás escoger si quieres camarote, prefieres butacas, o no quieres ningún alojamiento y dormir donde puedas. Esto último ni lo contemplamos ni te lo recomendamos.
Durante el proceso también podrás añadir algunos extras como mascotas, Wi-Fi, almuerzos, cenas, masajes, hidromasajes, sauna, gimnasio, etc. Una vez completados todos los pasos y pagado el billete, tendrás algo parecido a esto:

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De entre las opciones de alojamiento, sin duda te recomendamos un camarote normal y corriente (hasta 4 plazas para dormir). No son lujosos, pero están limpios, dispondrás de privacidad, wc y ducha, aire acondicionado… y podrás dormir cómodamente toda la noche. Recuerda que aún con camarote, nos resultó más rentable económicamente la alternativa por mar que la alternativa por autopista.
Llegada al puerto de Barcelona
Hay que estar en el puerto como mínimo dos horas antes de la salida. El acceso es bastante sencillo. Está al lado de la Ronda Litoral, muy bien señalizado para llegar sin problemas y directamente a la terminal de Grimaldi. Allí, varios operarios situados estratégicamente guían a los vehículos hacia un amplio aparcamiento, donde nos van colocando en filas.

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Tras estacionar el conjunto, vamos a las oficinas de la compañía, a escasos metros, Hay que llevar los DNI o pasaportes de todos los viajeros, y las fichas técnicas del coche y de la caravana. Si no hay colas el trámite es muy rápido, dado que ya facilitamos los datos al comprar los billetes online. En unos segundos nos entregan los pasajes, junto a la llave electrónica de nuestro camarote.

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Llegamos unas tres horas antes de la hora de embarque, por aquello de que era la primera vez y tal. Tras recoger los pasajes en las oficinas de Grimaldi, en el parking no hay mucho que hacer. Matar el tiempo escuchando la radio y tomando algo en la terraza del bar que hay en misma terminal. También me dediqué a contar las caravanas que esperábamos para embarcar: tres.
En el aparcamiento, en algún momento antes de embarcar, un operario pasará a comprobar los pasajes, colocando a continuación un adhesivo o cartelito con el nombre del destino en el parabrisas del coche. Cabe destacar que la línea hace escala en Porto Torres (isla de Cerdeña), donde embarcan y desembarcan personas y vehículos.
Embarque con el coche y la caravana
El embarque propiamente dicho tampoco reviste demasiadas complicaciones. Los vehículos van entrando en fila india a las gigantescas bodegas del ferry, siempre guiados por operarios. Ya dentro del barco, y siguiendo la fila, los operarios dirigen a los vehículos hacia una rampa bastante empinada por la que solo cabe un vehículo a la vez, que sube a otra bodega en el piso superior.

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Ya en la bodega superior, otros operarios van indicando a cada vehículo el lugar exacto donde estacionar. La bodega es sobradamente amplia para poder dar la vuelta completa con la caravana. Aun así, en Barcelona tuvimos que recorrer unos cuantos metros marcha atrás en línea recta para colocar el conjunto en su lugar. La verdad es que todo el proceso va bastante rápido.

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Recuerda algo muy importante: durante el trayecto no se puede acceder a las bodegas. Así que asegúrate de coger ahora lo imprescindible: neceser, tablet, algún libro, comida, tentenpiés, ropa de recambio… El trayecto dura un día entero, y tendrás tiempo de sobra para leer o mirar pelis en la tablet. El ferry es grande, pero no tanto, así que pasarás bastantes ratos en el camarote.
A bordo
Tras estacionar en la bodega, cogemos el neceser, el móvil, el imprescindible Power Bank, la tablet de mi hijo, mi ordenador portátil y algo de ropa para cambiarnos después de una buena ducha. Prácticamente cabe todo en una pequeña mochila de 40 litros, que es lo único que nos llevamos al camarote.
Segundos más tarde, junto a decenas de pasajeros cargados con sus respectivos bártulos, subimos por unas estrechas escaleras hacia las cubiertas superiores, donde se encuentra la parte bonita del barco: recepción, restaurantes, tiendas, piscina, etc. Y lo que más nos interesa: los camarotes.
‼️Durante el trayecto no podrás bajar a la bodega del ferry, así que
coge lo que vayas a necesitar antes de subir.
Camarotes
Cuando llegamos a nuestra cubierta (número 9), vamos directamente hacia nuestro camarote. Los camarotes se ubican en largos y estrechos pasillos. Abrimos la puerta con la llave electrónica —una tarjeta de cartón malo que tuvimos que cambiar en recepción porque dejó de funcionar la misma noche— y entramos.

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Existen varias categorías de camarotes. Los más habituales, de menor a mayor precio, son el camarote interior (sin ojo de buey), el camarote exterior con vista obstruida (ojo de buey con obstáculos que obstruyen la vista directa: botes salvavidas, columnas, etc); y el camarote exterior (ojo de buey con vistas al mar). Esta fue nuestra elección (alrededor de 100€ sobre el precio básico).
Exceptuando las suites, todos los camarotes son prácticamente calcados. Más o menos lo único que cambia es el ojo de buey. Los que no tienen lo disimulan con un cuadro en su lugar y arreglado.
La verdad es que el camarote resulta muy cómodo y práctico. No es nada del otro mundo, pero está limpio, las literas son cómodas y al menos en nuestro caso, cumplió perfectamente la función principal por la que lo pagamos: descansar a cualquier hora y dormir por la noche. Durante la travesía tuvimos tiempo para echar la siesta y ver un par de películas en el ordenador portátil.

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En la mesilla de noche hay una toma eléctrica para enchufar el cargador del móvil, tablet, etc. También un teléfono que no utilizamos. Completan la estancia un pequeño tocador con espejo y un armario, que tampoco utilizamos.
El pequeño cuarto de baño dispone de wc, lavamanos, 2 vasos pequeños, ducha con agua caliente, toallas, champú y jabón. La ducha es diminuta, con una cortina de plástico que se pega a la piel al ducharse debido al nulo espacio entre la pared, tu cuerpo, y la cortina. Aunque suficiente para una reconfortante ducha. El agua del grifo es potable.

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El ferry dispone de los camarotes Junior Suite y los Owners Suite, por los que hay que pagar entre 145 € y 170 € respectivamente sobre el precio básico. Su precio respecto a los camarotes estándar tampoco es exagerado. Son más grandes y entre otras cosas disponen de artículos de aseo, TV y minibar.
Algo importante a que tener en cuenta —y que sinceramente, fastidia bastante— es que hay que abandonar el camarote mucho antes de la llegada al puerto. Unas 3 horas antes, se avisa a los pasajeros por la megafonía del barco para que vayan abandonando los camarotes.
Un tiempo que sí o sí deberás pasar deambulando por el barco o medrando en alguna sala comunitaria, bar o cubierta, cargado con todos los bártulos. Por ello, te recomendamos que solo te lleves al camarote lo imprescindible, ya que tendrás que cargarlo o tenerlo a buen recaudo durante mucho rato antes de poder bajar a la bodega y desembarcar.

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‼️Unas 3 horas antes de llegar al puerto, empiezan los avisos por megafonía para abandonar los camarotes.
Comer a bordo
En el ferry hay numerosas opciones de restauración. Puedes escoger desde simples bocadillos en un bar, hamburguesas en la hamburguesería, comer en un bufé o cenar en un lujoso restaurante a la carta. Como curiosidad, uno de los restaurantes es para camioneros, el único lugar donde se puede fumar en el interior del barco.
Como no hemos traído nada de alimentos, error, tenemos que cenar, desayunar y comer en el barco, en ese orden. Evidentemente, depender de todas las comidas en el barco supone un buen incremento en el presupuesto. Para comer (en el bufé) un menú de primer plato, segundo plato y pan (sin postre ni bebidas) nos costó 53 € (2 personas).

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Para el viaje de vuelta Civitavecchia – Barcelona, ya habíamos aprendido la lección. Por la mañana, antes de salir del camping, nos preparamos varios bocatas con pan de molde. Nos sirvieron para la cena en el ferry y parte del desayuno del día siguiente. Comimos en uno de los restaurantes.
Algo que nos llamó la atención es que no encontramos donde comprar botellas de agua grandes (1,5 l) . En todas partes había botellines individuales, eso sí. Pero con el caloret del verano ello puede traducirse en muchos botellines de agua a lo largo del día. Aunque como decía antes, el agua del grifo es potable y puedes rellenar botellas sin problema y beber tanta agua como quieras.
Entretenimiento
El punto neurálgico del barco, por lo menos en temporada estival, es sin duda el bar de la cubierta principal y su espléndida terraza, justo enfrente de una pequeña piscina rodeada de tumbonas. La cubierta principal es el lugar donde encontrarse, tomar algo o ver la puesta de sol antes de la cena. Algo así como la Plaza Mayor del pueblo.

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En este lugar hay ambiente a todas horas, frecuentemente amenizado con música. Vas a estar aquí muchísimas veces a lo largo del trayecto. Ideal para desayunar, tomar el café tras las comidas, beber una cerveza bien fría al anochecer o simplemente estirarte en una tumbona y ver la vida pasar.
Respecto a la piscina, como puedes comprobar en el siguiente vídeo, es muy pequeña y la verdad es que no vimos mucha gente bañándose. Además, en ese momento la mar no estaba demasiado calmada y parecía que la piscina tuviese una máquina de olas:
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El ferry también dispone de una gran sala de eventos con escenario, donde vimos actuar a una pareja de cantantes interpretando temas de estilos diversos en italiano, español e inglés. Vimos la actuación casi por casualidad, cuando fuimos allí a matar el tiempo tras enterarnos por megafonía que debíamos dejar el camarote unas tres horas antes de llegar al puerto.

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En la cubierta principal, en el extremo opuesto a la piscina y el bar, se halla la discoteca. Solo abre por la noche. Tuvimos la oportunidad de verla, también por casualidad, al pasar por allí justo cuando la estaban abriendo. No es muy grande pero está bien para tomar una copa al ritmo de la música. Aunque nosotros solo echamos un vistazo y seguimos el camino hacia el camarote.
Hay varias tiendas, de ropa, de perfumes y alguna otra que no recuerdo. Igualmente, el ferry dispone de servicios de pago como gimnasio, spa, masajes, sauna, baño turco y otras delicadezas como «hidromasaje + prosecco y fruta». Se pueden reservar en el momento de comprar los billetes. Para los niños existe un pequeño parque infantil interior.

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Llegada a Civitavecchia y desembarco
Como te van a echar del camarote tres horas antes de llegar al puerto, cuando por megafonía anuncien que los pasajeros pueden por fin bajar a la bodega para empezar el desembarco, te vas a alegrar.
Cogemos nuestra mochila y nos unimos a los cientos de pasajeros cargados con bolsas, mochilas y maletas que intentan bajar por las mismas estrechas escaleras que nosotros. Lógicamente se forma un gran embudo. Afortunadamente el caos no dura mucho y en unos minutos estamos en Garage 5, donde están nuestro coche y nuestra caravana.
El proceso de salida del ferry con los vehículos es muy parecido. Hay que avanzar hacia la estrecha rampa por la que subimos ayer, que baja al piso inferior de la bodega. Sí, la que solo cabe un vehículo a la vez. Por supuesto, ante la rampa se forma un gran embudo, por el que todos (a la vez) intentamos avanzar. Se aplica la conocida norma internacional de tráfico ‘tonto el último’.

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Una vez en la bodega inferior, salimos directamente a la calle a través de los grandes portones traseros del ferry, que hacen de puente entre el barco y tierra firme.
A partir de ese mismo momento empieza la ruta por Italia. El primer destino será el camping, ya que el ferry llega a Civitavecchia hacia las 19 – 20h. En cuanto desembarcamos nos vamos directamente hacia el Camping Village Roma Capitol, en Ostia Antica. Acabamos de montar la parcela de noche, a la luz de las farolas.
Campings cerca de Roma

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Teniendo en cuenta que el ferry llega a Civitavecchia hacia las 19h si es puntual —lo fue bastante en ambos trayectos— es bueno haber previsto con antelación un camping que esté cerca de Roma, todavía a 80 km. En una ubicación lo más óptima posible, y que disponga de opciones para llegar al centro de la ciudad en el menor tiempo posible.
Por otra parte, cada vez más ciudades europeas están implantando Zonas de Baja Emisión (ZBE) en sus centros urbanos. Ello, sumado al alto de coste de aparcar en la calle o en parkings, que el camping disponga de trasporte público cercano y eficiente puede ser un factor determinante en el momento de elegir. En esta ocasión, nosotros no acertamos en ese aspecto.
Escogimos el Camping Village Roma Capitol. Está a unos 35 km del centro (Plaza de España). Estacionábamos el coche en la estación EUR Magliana (Línea B), a unos 25 minutos del camping. Allí tomábamos el metro hasta Termini (+ 20 minutos), donde cambiábamos a la línea A, lleva hasta la misma Plaza de España (+ 10 minutos). En total 1 hora o algo más, aproximadamente.

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El Happy Village está a unos 15 km de la Plaza de España. Dispone de servicio de bus gratuito, que en 10 minutos te lleva hasta la estación más cercana, Prima Porta. Allí se toma el metro y en 25 minutos se llega a Flaminio, en la Piazza del Popolo. Allí se puede coger la línea A hasta la Plaza de España (6 minutos) o ir andando (10 minutos). En total, unos 45 minutos.
Más cerca se encuentra el hu Roma camping in town, a unos 8,5 km. Justo delante del camping se puede tomar el bus urbano hasta la estación de metro Cornelia (15 minutos), y desde allí llegar hasta la Plaza de España (+ 20 minutos). En total unos 35 minutos aproximadamente.
Por último, el Village Flaminio se ubica al norte de Roma, a unos 8 km. A pesar de tenerlo en la lista, no encontramos la información que buscábamos en su web (posibilidades de acceso al centro de la ciudad en transporte público, por ejemplo) y quedó descartado de inicio. Pero puede ser una buena opción.
Roaming y comunic@ciones en alta mar: ¡Al loro!

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Sobre el tema comunicaciones, al loro. A toda costa, y nunca mejor dicho, hay que desconectar la itinerancia de datos o poner el móvil en modo avión antes de zarpar. En alta mar la cobertura se recibe vía satélite, que no está incluido en los acuerdos de roaming estándar, y las tarifas pueden ser MUY ELEVADAS.
Pero no es un problema insuperable. Pagando un poco podrás disponer de Wi-Fi. En recepción te informarán, y te podrás conectar al momento. También puedes incluir el servicio Wi-Fi durante el proceso de compra del billete. Hay varios ‘paquetes Wi-Fi’, de entre 5 y 15 € aproximadamente, válidos durante 24h a partir de la primera activación. Funciona bien en todo el barco, por lo que comprobamos.
‼️Una vez a bordo, recuerda: desconecta la itinerancia de datos o pon el móvil en modo avión. En alta mar la cobertura se recibe vía satélite, y las tarifas pueden ser MUY ELEVADAS.
Extra bonus: Roma – Barcelona en ferry con coche y caravana: La Vuelta
Tras recorrer parte de Italia durante algo más de 2 semanas y media —mucho menos de lo que quisiéramos— llega el momento de regresar a Civitavecchia para tomar el ferry de regreso a Barcelona. Hemos dejado nuestro último camping en Florencia a las 12 del mediodía (hu Firenze camping in town), y antes de las 17 h ya estamos en Civitavecchia… El ferry sale a las 21,30…
Al contrario que en Barcelona, en Civitavecchia todo fue algo más complicado. Llegar al puerto es fácil, pero nos costó un poco más encontrar las oficinas de Grimaldi. Cuando las encontramos, tuvimos que dar un par de vueltas por el puerto y aparcar donde pudimos, y volver caminando para obtener los pasajes.

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A ver, sitio para aparcar hay. Mucho. No justo ante las oficinas de Grimaldi, pero cerca, en grandes explanadas asfaltadas y semi vacías. El problema es que no sabemos si se puede estacionar en ellas. Al final aparcamos igualmente, tomamos un foto del conjunto por si no lo volvemos a ver 😂 y nos vamos hacia el edificio donde están las ventanillas de billeteria.
El lugar está lleno de viajeros, turistas, trabajadores, famílias, policías, sujetos sospechosos… Guardamos cola ante una de las ventanillas de Grimaldi. Cuando nos toca, rápidamente nos dan los pasajes y la llave electrónica del camarote. Respondiendo a nuestra pregunta de dónde hay que estacionar para embarcar, la chica que nos atiende nos cuenta algo en italiano que no entendemos.
Con muchas dudas, salimos al exterior y preguntamos a unos policías. Muy amables, pero no tienen ni idea. Preguntamos a unos camioneros. Tampoco. Un trabajador del puerto. Tampoco. Vemos unas autocaravanas en fila en un gran aparcamiento cercano. Preguntamos al primero de la fila. Voilà! Es el aparcamiento donde tenemos que ir.

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Una vez en el lugar correcto, para matar las horas pululamos por el edificio de la terminal, por el aparcamiento, escuchamos un rato la radio del coche, y vuelta a empezar. No es un lugar que se pueda describir como bonito, precisamente. Mientras, van llegando más autocaravanas, campers y coches que se van añadiendo a la cola.
Cuando faltan unas dos horas para zarpar, un operario que va en moto nos indica que le sigamos. Todos los vehículos que esperamos el embarque le seguimos en fila india pero sin hacer el indio. Atravesamos el puerto hasta otra gran extensión de asfalto semi vacía.
A partir de aquí, ya todo transcurre como cabe esperar. Un operario nos pide los pasajes y pega un adhesivo con el nombre de nuestro destino en el parabrisas. Un par de horas de aburrimiento más escuchando la radio del coche, hasta que por fin llega la hora de embarcar. Es el mismo ferry, el ‘Cruise Barcelona’.

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Poco más que decir. El proceso de embarque es el mismo que en Barcelona, además el ferry es el mismo. En el viaje de vuelta todavía pasamos más tiempo en el camarote, mirando pelis en el ordenador portátil. El día siguiente, tres horas antes de llegar al puerto, la megafonía anuncia que debemos abandonar los camarotes… El viaje, y las vacaciones, llegan a su fin.

ℹ Información útil
- Direct Ferries (buscador de rutas de ferry).
- Grimaldi Lines (línea naviera).
- Misterferry (buscador de rutas de ferry).
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No sé jo si podría meter una autocaravana… No meto ni el coche, prefiero que lo haga maridín y yo esperarlo arriba, ajajajaj
Yo también lo temía un poco… El coche con la caravana miden casi 12 metros. Pero nada, fué muy fácil la entrada y la salida en ambos puertos. Llevé mucho peor que nos hiciesen abandonar los camarotes 3 horas antes de llegar en cada trayecto.