Protagonista de libros como ‘El puente de los judíos’ y escenario de rodajes cinematográficos de fama mundial como ‘Juego de Tronos’, ‘El Perfume’ o ‘Werstworld‘, Besalú atesora un bellísimo centro histórico medieval en el que destaca su espectacular puente fortificado

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Besalú es un lugar donde se todavía se puede intuir como era un pueblo en la edad media, a pesar de que hoy en día el turismo ha sustituido a la antigua economía basada en la agricultura. Ello, por supuesto, no resta un ápice de la belleza y el mérito de Besalú. Porque pueblos de orígen medieval los hay a montones, pero no tantos que hayan sabido conservar tan bien su legado arquitectónico e histórico.
En esta ocasión visitamos Besalú coincidiendo con el puente de Todos los Santos, cuando pasamos unos días con nuestra caravana en el camping El Llac. Ello significa que no había precisamente poca gente: tomar una fotografía del majestuoso puente en solitario, misión imposible. Igual que encontrar una mesa libre en la Plaza Mayor para tomar un vermut.
Llegar a Besalú (y aparcar)
Besalú es un pueblo de unos 2.500 habitantes. Está en la provincia de Girona, 36 km al norte de la capital, 24 km al oeste de Figueres y 54 km al sur de la frontera francesa de Le Perthus. Se ubica entre tres comarcas: l’Alt Empordà, el Pla de l’Estany y La Garrotxa, a la que pertenece. La capital de la comarca, Olot, se encuentra a 22 km. Lo atraviesan los ríos Capellada al norte y Fluvià al sur.
En nuestro caso, llegamos a Besalú en nuestro vehículo particular. Hay un parking gratuito y una área para autocaravanas a menos de 200 metros del puente medieval, al lado de una oficina de turismo. No hemos tenido demasiado problema para encontrar aparcamiento ninguna de las veces que hemos estado en Besalú, aunque también es verdad que siempre hemos llegado relativamente temprano (hacia las 10 de la mañana).

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Los aeropuertos más cercanos son los de Girona y Barcelona. No hay línea ferroviaria en la comarca. La estación más cercana es la de Vic, aunque hay mejores posibilidades de enlace desde la estación de Girona. En este enlace de Turisme Garrotxa encontrarás info sobre líneas de bus. Aunque la mejor manera de moverte a tu aire es en coche, sea propio o de alquiler.
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Que ver en Besalú:
Empezamos la visita desde el aparcamiento, que además por su ubicación es un lugar ideal para empezar. Si te interesa, desde aquí sale el tren turístico de Besalú, con una ruta urbana de 45 minutos y otra románica de 2 horas, que incluye visitas por los alrededores. También es un buen momento para entrar en la oficina de turismo, donde te resolverán cualquier duda.

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A partir de aquí, recorremos los pocos metros que nos separan del famoso puente medieval, que nos adentra directamente al centro histórico atravesando su portal fortificado.
El itinerario por Besalú lo realizamos más o menos arbitrariamente, sin seguir una ruta establecida y mucho menos un orden de «importancia» de los lugares visitados. Más allá de sus lugares más o menos importantes, en pueblos como Besalú es imprescindible pasear por sus calles, donde la belleza se encuentra en rincones que no aparecen en las guías.
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Puente fortificado (Pont Vell)
Sin duda, el puente románico fortificado, también conocido como Pont Vell (Puente Viejo) es la joya de la corona de Besalú y su lugar más emblemático, además del acceso principal al centro histórico. Se desconoce su orígen, aunque ya aparece en documentado en el año 1075. Mide 105 metros de largo y 30 de alto, y está sostenido por ocho arcadas.

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Cuenta con un portal de acceso fortificado, vestigio de la antigua villa amurallada, y en la mitad del puente se alza una imponente una torre fortificada hexagonal con aspilleras, donde en época medieval quien quería entrar debía pagar el peaje condal. Ambos fueron construidos en el siglo XIV.

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Como es lógico, a lo largo de su dilatada historia el puente ha sido restaurado y reconstruido en diversas ocasiones a causa de fenómenos naturales y guerras. En 1939, durante la retirada de las tropas republicanas al final de la Guerra Civil española, se voló parte del puente. En 1954 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.
Portal de Rocafort
Atravesamos el portal fortificado y entramos a la edad media por el carrer del Pont Vell. A los pocos metros tomamos las escaleras de la calle del Mestre Abraham des Catllar y subimos hasta la calle de Rocafort. Durante el corto recorrido llaman la atención unas sillas de hierro incrustadas en las escaleras y en las fachadas de algunos edificios.

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Se trata de esculturas realizadas durante un encuentro internacional de jóvenes artistas que tuvo lugar en 1994. Algunas de las obras quedaron integradas en el paisaje urbano de Besalú. Siguiendo la calle de Rocafort, enseguida llegamos al Portal de Rocafort, antiguo acceso por la muralla del siglo XI, aunque su aspecto actual data del siglo XIV.

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El Portal de Rocafort prácticamente desemboca en el Mirador de Besalú, desde donde se disfruta de unas preciosas vistas del pueblo, y del Puente de Besalú desde otra perspectiva.
Portal de la Força
Volvemos tras nuestros pasos por la calle Rocafort y tomamos la calle Comte Tallaferro, una de las calles más antiguas de Besalú —ya existía en época romana— y en un minuto llegamos al Portal de la Força (Portal de la Fuerza). Formaba parte de la primera muralla del núcleo originario de Besalú alrededor del castillo, y en el siglo IX daba acceso a una ampliación del antiguo poblado, ensanche que se llamaba La Força.

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Con la construcción del castillo condal en el siglo XI, se remodelaron y ampliaron las murallas para adaptarlas al nuevo espacio urbano, y se construyó el Portal de la Força. Todavía se pueden observar la bóveda original y vestigios de la muralla.
Plaza Mayor o Plaza de la Libertad
Siguiendo por la calle Comte Tallaferro, casi llegando a la Plaza Mayor, destaca el imponente edificio de aspecto gótico Can Figueres, también conocido como Can Goita. Curiosamente, existe poca información sobre el mismo, aunque se cree que era el lugar donde se celebraba el mercado en época medieval.

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Inmediatamente llegamos a la antigua Plaça Major (Plaza Mayor), actualmente rebautizada como Plaça de la Llibertat. Cruce de caminos desde tiempos remotos, su ubicación le permitió convertirse en un importante centro comercial. Todavía hoy se celebra el mercado semanal los martes.

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Los elementos más atractivos de la plaza son sus arcadas semicirculares, desiguales entre ellas por haberse construido en épocas diferentes. También destacan los edificios de la Casa de la Vila (Ayuntamiento) y el Antiguo Palacio de la Cúria, (s.XIII-XIV).

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El Antiguo Palacio de la Cúria, en un rincón de la plaza tocando al carrer del portalet, a lo largo de su historia también ha sido sede del Palacio de Justícia, Corte Real y más tarde convento de monjes. En su interior es de especial interés la sala de audiencias gótica del siglo XIV. Actualmente alberga un restaurante, aunque se ha conservado la estructura original del edificio.

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Calle del Portalet
Seguimos por el carrer del Portalet, en dirección al río. Esta es una de las más antiguas de Besalú, y también uno de sus rincones más fotogénicos. Se formó entre los siglos IX-X, y su nombre se debe a la existencia de un antiguo portal de la muralla del siglo XIV, que conectaba con el río y el camino exterior entre este y la muralla.

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Cabe destacar que aunque se conservan algunos segmentos, hoy no queda mucho de la extensa muralla que protegía Besalú. En el año 1814, el ejército de Napoleón destruyó buena parte de ella para mermar la capacidad defensiva de la villa.
Iglesia – Hospital de Sant Julià
Seguimos la calle Portalet, que realiza un giro cerrado en su parte más próxima al río, y en un minuto remontamos y llegamos a la Iglesia – Hospital de Sant Julià. Se fundó en el siglo XII —aunque de esa época solo se conserva la fachada— para atender a los pobres y peregrinos. Como pasa en los edificios con tanta historia a sus espaldas, a lo largo de tiempo ha tenido varios usos.

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Con la famosa Desamortización de Mendizábal del siglo XIX, que básicamente consistió en expropiar forzosamente tierras y bienes de la Iglesia católica y las órdenes religiosas, el Hospital – Iglesia de Sant Julià quedó abandonado. Hasta principios del siglo XX, cuando se habilitó como escuela. Actualmente es un espacio dedicado a actividades culturales.
Plaza del Prat de Sant Pere
A unos pasos de la Iglesia – Hospital de Sant Julià se abre la Plaça del Prat de Sant Pere (Plaza del Prado de San Pedro). La plaza atesora varios lugares de interés, entre los cuales sobresale el Monasterio de Sant Pere, además de destacar la Casa Cornellà o Casa Llaudes, la Capilla de Santa fe e incluso un museo dedicado al circo, el Circusland.

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Es sorprendentemente grande, teniendo en cuenta de que se halla en el interior del centro histórico. En época medieval era un prado donde se ubicaba el antiguo cementerio, aunque también es verdad que en aquella época se encontraba extramuros. Es un lugar ideal para tomar algo en alguna de sus terrazas, con vistas privilegiadas del Monasterio de Sant Pere.
Monasterio de Sant Pere
La abadía benedictina de Sant Pere fue fundada en 977 por el conde Bernat I de Besalú, conocido con el apodo de Comte de Tallaferro. Con Bernat I, el condado de Besalú vivió su período de máximo esplendor, llegando a ser sede episcopal. Originalmente contaba con un claustro, que fue destruido durante la Guerra de la independencia, cuando además la abadía se utilizó como cuartel.

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Para colmo, pocos años después el monasterio fue suprimido a raíz de la desamortización. En 1931 fue declarado Monumento Nacional, distinción que no impidió que durante la guerra civil española fuese incendiado, perdiendo gran parte de su decoración y mobiliario. Actualmente es la parroquia de la villa, función que comparte con la iglesia de Sant Vicent.
Casa Cornellà o Casa Llaudes
En la misma plaza se encuentra la Casa Cornellà o Casa Llaudes. Su aspecto exterior puede que no llame excesivamente la atención —para más inri, cuando estuvimos nosotros estaba cubierta por un andamio—. Pero su interior esconde uno de los edificios románicos mejor conservados de Catalunya, y forma parte del Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya.

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Sus partes más antiguas son del siglo XII, y su doble denominación se debe a que el edificio lo construyeron los Cornellà, una familia acomodada originaria de Cornellà de Terri, y posteriormente en 1476 fue comprado por la família Llaudes. Lo más destacado del edificio es su patio interior porticado, con las diferentes dependencias distribuidas a su alrededor.
Capilla de Santa Fe
Como ves, Besalú está maravillosamente repleto de historia y edificios casi tan antiguos como el mismo pueblo. Todavía sin salir de la plaza del Prat de Sant Pere, en el extremo opuesto del monasterio se halla la Capilla de Santa Fe. Documentada desde 1126, era la capilla del cementerio del monasterio de Sant Pere, que ocupaba parte de la actual plaza.

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Tras el decreto de desamortización, pasó a propiedad del estado y en 1846 fue vendida, pasando por varios propietarios, hasta llegar a los actuales, los mismos que la colindante Casa Cornellà. Durante muchos años se usó como almacén, y actualmente su interior alberga… un restaurante.
Portal dels Horts o Portal dels Molins
Ahora sí, salimos de la plaza del Prat de Sant Pere por el extremo opuesto al que hemos entrado. Seguimos por el carrer d’Olot durante unos metros y enseguida torcemos a la izquierda por el carrer de la Font. Este desciende hasta los Jardins del Molí, un espacio ajardinado donde se celebran actividades populares y donde se halla el antiguo molino harinero Molí d’en Subirós.

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Tras echar un vistazo al molino y los jardines, retomamos el carrer de la Font y en una veintena de metros accedemos al Portal dels Horts (Portal de los Huertos). Según los expertos, es la puerta mejor conservada de la muralla del siglo XIV. Antiguamente, a este portal se le llamaba precisamente Portal dels Molins (Portal de los Molinos).

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Como curiosidad, la puerta de madera que antiguamente cerraba el Portal dels Horts se conserva como puerta de entrada de una casa particular del carrer d’Olot, en la esquina con el Passeig P. Jaume Pujiula.
Iglesia de Sant Vicenç
En el Portal dels Horts, en el extremo sur de Besalú, iniciamos la vuelta hacia el corazón del centro histórico. Seguimos por el carrer de la Font y regresamos a la Iglesia – Hospital de Sant Julià, la plaza del Prat de Sant Pere y luego a la Plaza Mayor o Plaça de la Llibertat. Allí tomamos el carrer Major (calle Mayor).
Tienen especial interés los edificios de los números 6 y 16 de la calle, de los siglos XV y XII-XIII respectivamente.

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A poco más de 100 metros llegamos a la Església de Sant Vicenç (iglesia de San Vicente), encajonada entre calles y edificios. Si hasta ahora en Besalú ya hemos visto edificios históricos muy antiguos, este se lleva la palma: se cree que cuando se fundó el monasterio de Sant Pere en 977, la iglesia de San Vicente ya existía, aunque su aspecto actual es del siglo XII.

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En su interior se halla la tumba gótica de Pere de Rovira, que en 1413 trasladó a Besalú las reliquias del mártir San Vicente, aunque no existe acuerdo sobre que San Vicente era. También un relicario que supuestamente contenía restos de la Vera Cruz, hasta que fue robado la noche del 4 al 5 de diciembre de 1899. El relicario se recuperó, pero no la Vera Cruz.

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Castillo y Antigua canónica de Santa María de Besalú
Muy cerquita de Sant Vicenç, en lo alto de la colina, se encuentran los Jardins de Santa María, de propiedad privada. Este lugar es el núcleo originario de Besalú, donde existió un castillo del cual prácticamente no queda nada. La iglesia que podemos ver hoy —antigua canónica de Santa María— tiene sus orígenes en el siglo X, cuando se construyó una capilla junto al castillo.
En la desamortización de 1835 el lugar fue vendido, y posteriormente algunos elementos del edificio se dispersaron. Buena parte de ellos se encuentran en el Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Conventet de Pedralbes, como la portada de la iglesia o el portal del claustro, entre otros.
Sinagoga y el Miqvé (baños judíos)
Desde la iglesia de Sant Vicenç, volvemos a la Plaça Major o Plaça de la Llibertat y al carrer del Pont Vell, por el que hemos entrado al pueblo al inicio de la visita. En la misma calle del Pont Vell tomamos una callejuela con escaleras (Baixada de la Miqvé), que descienden hasta los restos de una antigua sinagoga.
El Miqvé es una de las más importantes joyas del patrimonio histórico de Besalú, y solo puede visitarse mediante una visita guiada.
Bajo la sinagoga se hallaba un Miqvé, que según las costumbres del judaísmo, era un lugar utilizado como baño ritual para la purificación. Se cree que data de finales del siglo XII, y supone no solamente el último vestigio de la comunidad judía en Besalú, si no también uno de los escasísimos Miqvé de esa época que se conservan en Europa.

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El Miqvé de Besalú se descubrió de manera casual en 1964, cuando el propietario de los terrenos estaba excavando un pozo. Se trata de una cámara a la que se accede bajando 36 escalones, que alberga la pequeña piscina de 2,5 x 1,5 metros que se utilizaba para los baños de purificación. Es de estilo románico, y su estado de conservación es excelente.

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Cuevas prehistóricas de Serinyà
Tras la visita al Miqvé volvemos al carrer del Pont Vell y salimos de Besalú por donde hemos entrado, recorriendo el magnífico puente de nuevo, en sentido inverso. A unos 7,5 km, a medio camino entre Besalú y el Camping el Llac se hallan las Cuevas prehistóricas de Serinyà.

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En ellas vivieron los preneandertales Homo heidelbergensis (hace 200.000 años), luego los neandertales (entre 90.000 y 39.000 años) y finalmente los humanos actuales (Homo Sapiens). El conjunto dispone de un edificio de recepción con una interesante colección de restos encontrados en las cuevas, así como una sala de audiovisuales.
ℹ️ Información útil
- Oficina Turismo de Besalú. Carrer del Pont, 1 (inicio del Pont Vell).
- Turismo comarca de la Garrotxa.
Que ver en Besalú – Mapa
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🏛 Otro pueblo detenido en el tiempo
Besalú conserva casi intacto su trazado medieval, con un puente fortificado, portales originales y hasta unos baños judíos que sobrevivieron ocho siglos bajo tierra. Un pueblo donde cada calle parece un viaje directo a la Edad Media.
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