Quien no conoce la famosa y un millón de veces instagrameada imagen de las casas sobre el río Onyar. Girona es una ciudad que enamora: su barrio viejo y su judería son un fascinante viaje en el tiempo. Te contamos algunas cosas imprescindible que ver en Girona.

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La primera vez que estuve en Girona fue en 1998. Fuí con unos amigos a disfrutar un par de jornadas de las fiestas patronales de la ciudad, que se celebran a finales de octubre en honor a Sant Narcís. Como lo pasamos genial, en los años siguientes, ir a Girona durante su fiesta grande se convirtió en una tradición. Sin ninguna razón en particular, con el tiempo perdimos la costumbre.
Años más tarde la retomé, esta vez acompañado de la familia. Especialmente de mi hijo Julià, con quien he visitado más veces a la ciudad. Sin ningún tipo de regularidad, de vez en cuando realizamos una escapada, a veces alojándonos con nuestra caravana en algún camping como El Llac, al lado del lago de Banyoles, el más cercano a Girona.
En fin, que tras tantos años visitandola de fiesta en fiesta, resulta que al final la conocemos bastante bien. Así que a partir de aquí, te contamos algunas cosas y lugares que ver en Girona, una ciudad que te va a atrapar igual que a nosotros.
Que ver en Girona
La mayoría de lugares imprescindibles que ver en Girona, aunque no todos, se encuentran en el Barri Vell (Barrio Viejo). Se puede ir perfectamente andando a todas partes, así que nuestro consejo es que si no te alojas en la ciudad, busques un parking cerca de la zona del Pont de Pedra, Plaça del Vi y Rambla de la Llibertat, donde por cierto se encuentra la oficina de turismo.
Todos los lugares citados anteriormente son puntos de interés, y están muy cerca el uno del otro, en el extremo sur del centro histórico. Es un lugar ideal para empezar la ruta por el Barri Vell, pasando a continuación por el Call Jueu (Barrio Judío), Catedral, Baños Árabes, murallas y el Monasterio de Sant Pere de Galligants, en el extremo norte del barrio.
Barri Vell de Girona:.
Barri Vell de Girona
El Barri Vell (Barrio Viejo) es el centro histórico de Girona. Su trazado urbano coincide con el de la Gerunda romana, de la cual se conservan restos de la muralla. De hecho, el trazado original de la muralla romana se puede seguir en la actualidad casi en su totalidad. Igualmente, una de sus calles principales, el carrer de la Força, discurre por lo que ataño fue la Vía Augusta.
Además de los muchos puntos de interés histórico del Barri Vell, algo que que hay que hacer sí o sí es dejarse llevar y perderse por sus callejuelas y plazoletas de aire medieval. Hay multitud de rincones que te van a encantar. Nosotros tenemos una «tradición» muy especial: siempre que vamos a Girona, nos tomamos algo en alguna de las terrazas de la pequeña Plaça del Correu Vell.

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Hay mucho que ver en el Barri Vell. Compartimos contigo este itinerario, concebido cronológicamente para que pases por los principales puntos de interés del barrio y no te pierdas nada. Obviamente puedes planear tu propio itinerario, para ello te resultará muy útil el mapa del final del post.
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Puente de Piedra o de Isabel II
Si empiezas la ruta accediendo al Barri Vell por el sur, probablemente lo primero que vas a encontrar es el Pont de Pedra (Puente de Piedra) o de Isabel II, que une la ciudad nueva con la vieja. Aunque no dispone de muchos elementos ornamentales, está considerado el puente más monumental de la ciudad. Se inauguró en 1856, sustituyendo uno anterior del siglo XIV.

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Antiguamente formaba parte de la carretera de Madrid a Francia. Dispone de tres arcos que descansan sobre dos pilares, y tanto la calzada como las aceras y la baranda son de piedra. Mide 65 metros de largo y 1o de ancho. Acostumbra a ser un lugar muy animado, y es muy posible que lo encuentres lleno de puestos de artesanía.
Rambla de la Llibertat, para ‘ver y dejarse ver’
Siguiendo el río Onyar hacia el norte y dejando el Puente de Piedra a nuestra izquierda, entramos de lleno en la Rambla de la Llibertat. Al principio de la Rambla se halla la Oficina de Turismo, así que este es un lugar ideal para preguntar e informarte sobre lo que creas oportuno antes de iniciar la ruta por el Barri Vell.

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La Rambla de la Llibertat es uno de los sitios imprescindibles que ver en Girona, tanto si estás de paso como si eres un gironí de pura cepa. Es el típico lugar para pasear, y donde ver y dejarse ver. Aquí vienen los gerundenses a comprar flores en las paradas que se instalan cada sábado, o a tomar el vermut («fer el vermut») los domingos y días de fiesta en alguna de sus muchas terrazas.
Pont de les Peixateries Velles o Pont Eiffel
Hay que prestar atención, porque a la altura del número 39 de la Rambla de la Llibertat hay un pasadizo que conduce directamente al Pont de les Peixateries Velles (Puente de las Pescaderías Viejas), también conocido com Pont Eiffel o con el nombre del antiguo Pont de les Palanques Vermelles. Sin duda, es el más famoso de los puentes que atraviesan el río Onyar.

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Efectivamente, como su nombre indica, este puente peatonal fue diseñado por la empresa de Gustave Eiffel de París, e inaugurado en 1877, el mismo año en que se inició la construcción de la famosa Torre Eiffel de la capital francesa. La gran cantidad de metal utilizado y su intenso color rojo son sus características más llamativas.
Las Casas del Onyar, imagen icónica de Girona
Si existe una imagen típica, tópica e icónica de Girona, es la de las casas pintadas de vivos colores sobre el río Onyar, que atraviesa la ciudad de sur a norte y la divide en dos partes. Los edificios se asientan sobre la antigua muralla medieval, en el límite occidental del Barri Vell con la ciudad nueva.

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Hay varios puentes a lo largo del río desde donde se pueden tomar buenas fotografías de las casas sobre el río Onyar. Uno de los más populares es el Pont de Sant Agustí, a unos 100 metros del Pont Eiffel río abajo. Nuestra foto está tomada desde el Pont Eiffel, otro de los lugares que ver en Girona.
Pujada de Sant Domènec, el «lugar más romántico de España»
Visto el Pont Eiffel y tomadas las fotos de rigor de las casas del río Onyar, regresamos a la Rambla de la Llibertat hasta el final, justo donde la Rambla se convierte en la calle Argenteria. En este punto hay que tomar la estrecha calle Besadó hasta la coqueta plaza porticada de les Voltes d’en Rosés, y seguir por la calle de la Cort Reial, que desemboca delante de la Pujada de Sant Domènec.
El lugar es uno de los imprescindibles que ver en Girona, y uno de los más emblemáticos, con sus escalinatas que suben hasta la Iglesia barroca de Sant Martí Sacosta. En la calle se encuentran el Palacio de Caramany (s.XVI) y el Palacio de los Agullana con su característico y fotogénico arco rebajado.

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Otro lugar destacado de la calle es el Café Le Bistrot, con su terraza en medio de las escalinatas. Este lugar fue escogido el rincón más romántico de todo el Estado en una votación organizada por la página de facebook de Correos con el hashtag #ElLugarMásRomántico, en la cual la empresa postal invitaba a sus fans votar la foto del rincón más romántico de España, que ganó Le Bistrot.
La escalinata de la Pujada de Sant Domènec fue escenario del rodaje de algunas escenas de la película «El Perfume», la adaptación del famoso best-seller de Patrick Süskind. También se rodó aquí la escena de «Juego de Tronos» en que Arya Stark es perseguida y se cae escaleras abajo, tirando cestas de naranjas en su caída (temporada 6, capítulo 8).

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El Call de Girona, el antiguo barrio judío
Apenas a 140 metros de la Pujada de Sant Domènec, unos 2 minutos andando, se llega a la Plaça del Correu Vell, un rincón encantador y animado donde por motivos inescrutables, desde la primera vez que visitamos Girona siempre nos sentamos en alguna de sus terrazas a tomar algo. Aquí empieza el carrer de la Força y el Call o Barrio Judío de Girona.
Call es una palabra catalana que se emplea para designar los barrios judíos. El de Girona es uno de los mejor conservados de la península Ibérica, y se estima que en el siglo XII vivían en él unos 800 vecinos de esta etnia. En 1492 los Reyes Católicos ordenaron su expulsión de los reinos de Castilla y de Aragón en primer término, y pocos años más tarde de los reinos de Navarra y de Portugal.

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Algo imprescindible que ver en Girona es el Call, con su fascinante laberinto de estrechas callejuelas, patios, cafés, comercios y restaurantes con encanto. También merece una visita el Museo de Historia de los Judíos, ubicado en un emblemático edificio del siglo XV que fue la última sinagoga de la ciudad.
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Catedral de Santa María de Girona
Siguiendo calle de la Força arriba, enseguida llegamos a la pequeña Plaça de la Catedral. Aunque la plaza es pequeña, lo realmente interesante es la panorámica de la impresionante escalinata de 90 escalones que ascienden hasta la catedral de Santa María, en el punto más alto de la ciudad. Sus orígenes se remontan al siglo XI, cuando se construyó una catedral románica.

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Una importante particularidad de la catedral es que tiene la nave gótica abovedada más ancha del mundo (22,98 metros), y la segunda más ancha en cualquier estilo tras la de la Basílica de San Pedro del Vaticano, que mide 25 metros. Su claustro es uno de los más importantes del románico catalán, y también destaca la colección del Tesoro.
Baños árabes
Seguimos por el carrer de la Força, que ahora empieza descender hacia el otro lado de la colina donde se asienta la catedral. Atravesamos el imponente Portal de Sobreportes, antigua puerta norte de la Gerunda romana, y pasamos ante la fachada posterior de la Basílica de Sant Feliu o San Félix (luego hablamos de ella) y la modesta Iglesia de Sant Lluc.
En 1 minuto escaso, llegamos a otro de los lugares ineludibles que ver en Girona: los Baños Árabes, pasando por la bonita calle de Ferran el Catòlic.

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Aunque se llaman Baños Árabes, se construyeron en 1194, cuando ya hacía más de 300 años que los musulmanes habían sido expulsados de la ciudad. En realidad es un edificio románico destinado a baños públicos, imitando a los baños musulmanes. Está divididos en cinco salas: vestuarios, sala fría, sala tibia, sala caliente y la sala del horno y la caldera.
Paseo Arqueológico, siguiendo la muralla carolingia
El Paseo Arqueológico, inaugurado en 1961, es uno de los lugares más bonitos y tranquilos que ver en Girona. Empieza en unas escaleras que nacen frente a la entrada a los Baños Árabes, y su recorrido sigue el camino de ronda de la antigua muralla carolingia del siglo IX y bajomedieval de los siglos XIV y XV.

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Realmente es un lugar muy bonito que invita a pasear por su pavimento de cantos rodados y pequeñas plazas ajardinadas, disfrutando de unas espléndidas vistas. Pasamos ante el Portal de Sant Cristófol, y siguiendo calle arriba, a unos 200 metros se hallan las ruinas de la Torre Gironella, en el punto más alto de la muralla. Se tiene constancia de su existencia desde el año 994.
Monasterio de San Daniel, más de mil años de historia
No llegamos a la Torre Gironella. Más o menos a mitad de camino, dejamos el Paseo Arqueológico y provisionalmente el Barri Vell, y nos desviamos hacia el Valle de San Daniel por la Baixada de la Font del Bisbe (Bajada de la Fuente del Obispo). Parece más un sendero que una calle, descendiendo durante 300 metros entre árboles y frondosa vegetación hasta el río Galligants.

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Una vez abajo, seguimos por la calle San Daniel durante un par de minutos, hasta llegar al Monasterio. En realidad no es uno de los lugares que habitualmente estén catalogados como «imprescindibles» que ver en Girona. Pero según nuestra opinión, vale mucho la pena el paseo, por relajante y bonito.
Y no solo por eso. El Monasterio de San Daniel es un monasterio de monjas benedictinas muy especial. Se fundó en 1018, y su particularidad radica en que es el único colectivo de la orden en Cataluña que permanece en el mismo lugar de su fundación. En su interior destaca el claustro, el sepulcro de San Daniel y otras estancias visitables, así como herramientas y cerámica antigua.

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Se realizan visitas guiadas previa inscripción, y también dispone de hospedería, con habitaciones dobles e individuales con bonitas vistas, con espacio para trabajar y acceso a internet. También tiene acceso a una parte del jardín del monasterio. Para más info:
Monasterio de Sant Pere de Galligants y capilla de Sant Nicolau
Desde el Monasterio de San Daniel, regresamos por la calle de San Daniel durante unos 650 metros hasta el final de la misma, delante del Monasterio benedictino de Sant Pere de Galligants (s.XII). Al otro lado de la calle se halla la capilla de Sant Nicolau, también del siglo XII. Volvemos a estar en el Barri Vell.

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Actualmente el Monasterio de Sant Pere de Galligants es la sede del Museo de Arqueología de Cataluña en Girona, que alberga colecciones y materiales arqueológicos hallados en las comarcas gerundenses. La capilla de Sant Nicolau se utiliza como sala de exposiciones. Ambos edificios conforman uno de los conjuntos románicos más importantes de Cataluña.
Basílica de Sant Feliu
El Monasterio de Sant Pere de Galligants está en el extremo norte del Barri Vell. Ahora iniciamos la vuelta hacia el extremo opuesto, donde hemos iniciado la ruta, pero por otro recorrido. Apenas a 200 metros del monasterio se encuentra la Basílica de Sant Feliu, por la cual antes hemos pasado por su parte de atrás cuando nos dirigíamos a los Baños Árabes y el Paseo Arqueológico.

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Sus orígenes son muy antiguos, cuando se construyó una iglesia paleocristiana junto a la calzada romana en honor a Sant Feliu (San Félix). Destaca por su estilizado campanario gótico y su segundo campanario inacabado. En su interior destacan 8 sarcófagos de los siglos III y IV, época de los inicios de la religión cristiana en la ciudad.
Plaça del Vi, un sitio imprescindible que ver en Girona
En la Basílica de Sant Feliu tomamos la calle Calderers y seguimos en línea recta siempre hacia el sur durante unos 10 minutos, atravesando el Barri Vell hasta la Plaça del Vi (Plaza del Vino). La Plaça del Vi, paralela a la Rambla de la Llibertat, son los dos puntos estratégicos de entrada (o salida) al Barri Vell por el sur. Nosotros iniciamos la ruta en la Rambla y la finalizamos en la Plaça del Vi.
Creada en una fecha indeterminada entre entre 1177 i 1229 en la confluencia de los antiguos caminos de Barcelona y Sant Feliu de Guíxols, alberga el edificio del Ayuntamiento. Destacan sus porches con arcos de medio punto alrededor de la plaza, y edificios señoriales como el Teatro Municipal o el antiguo Palacio de la Generalitat.

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La Plaça del Vi es uno de nuestros rincones más entrañables de Girona, ya que fue por esta popular e histórica plaza por donde empezamos a descubrir el Barri Vell la primera vez que visité la ciudad, unas lejanas fiestas de Sant Narcís del siglo pasado… Tempus Fugit…
Si esta ruta por el Barri Vell te ha dejado con ganas de más, aquí puedes descubrir otros lugares que visitar en Cataluña.
Plaza de la Independencia
Ya fuera del Barri Vell, pero muy cerca (atravesando el Puente de Sant Agustí) se halla la Plaza de la Independencia, en el Barri del Mercadal. Su nombre hace referencia a la guerra de España contra Napoleón Bonaparte, y está dedicada a los defensores de la ciudad durante los asedios de 1808 y 1809.

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Se trata de una bella plaza rectangular y porticada de 92 x 45 metros, también conocida como Plaza de Sant Agustí. debido a que ocupa el lugar donde estuvo el Convento de San Agustín hasta la desamortización de 1835. Es un lugar con mucho ambiente, lleno de cafés y terrazas, donde se acostumbran a celebrar todo tipo de eventos a lo largo del año.
Más cosas que hacer y que ver en Girona
Hay otros lugares interesantes y bonitos que ver en Girona. El Parc de la Devesa (Parque de la Dehesa), con sus 40 hectáreas es el parque urbano más grande de Cataluña. El parque brilla especialmente durante las Fires de Sant Narcís, alrededor del 29 de octubre en honor al patrón de la ciudad, cuando se convierte en un gran Parque de Atracciones.
Si tienes oportunidad, visita la ciudad durante sus fiestas de Sant Narcís, algo imprescindible que ver en Girona. Durante unos días, la ciudad se llena de música, mercados de artesanía, eventos culturales, conciertos, y las típicas «barracas», donde las entidades montan sus paradas con música, comida y bebida. Imperdible.
Otro evento muy bonito que ver en Girona es Girona Temps de Flors (Girona Tiempo de Flores) durante el cual el Barri Vell se transforma en un gran jardín lleno de plantas y espectaculares espacios florales. El evento se celebra desde 1954, y se decoran calles, plazas, patios y jardines, siguiendo un itinerario por espacios públicos y también privados.

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En cuanto a museos que ver en Girona, además de los ya citados Museo de Arqueología y Museo de Historia de los Judíos, si te gusta el cine no te pierdas el Museo del Cine de Girona, y si te gusta la historia y el arte el Museo de Historia de Girona y el Museo de Arte de Girona.
ℹ Información útil
- Turismo Girona (Girona Emociona).
- Turismo comarca Gironés.
- Que ver en Girona mapa:
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