Peñarroya de Tastavins es una joya de la comarca del Matarraña. Sus calles empinadas y estrechas, sus espectaculares casas con aleros de madera, sus escalinatas de piedra y sus bellísimos rincones emanan autenticidad e historia a cada paso

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Algunos de los lugares que una persona visita a lo largo de sus viajes —y de su vida en definitiva—, dejan una impronta especial, como una «huella emocional» única e imperecedera. Más allá de sus monumentos más o menos importantes, con el tiempo a menudo nos acordamos de ellos por las sensaciones que nos transmitieron en su momento, a veces años o muchos años atrás. Algo así nos pasó en Peñarroya de Tastavins.
Érase una vez en Peñarroya de Tastavins…
Habíamos estado en Peñarroya hacía unos años, solo de paso para visitar Inhóspitak con mi hijo Julià. Era la última que nos faltaba de las ocho sedes de «Territorio Dinópolis», repartidas a lo largo y ancho de la geografía turolense. Las recorrimos todas en un pequeño gran roadtrip de 5 días. Fue nuestro primer viaje juntos, a partir del cual decidimos que teníamos que viajar más.
Inhóspitak fue la guinda perfecta para un viaje inolvidable. El final de aquel periplo dinosauril en Peñarroya de Tastavins, a la postre también supuso el nacimiento de A Veces Veo Viajes pocos meses más tarde. Cuyos primeros posts publicados fueron, efectivamente, los de aquel roadtrip por Teruel: Territorio Dinópolis: 1.000 km de dinosaurios en Teruel.
En esta ocasión también viajamos mi hijo y yo, pero con siete años más a las espaldas, y el destino es la bellísima comarca del Matarraña. Desde nuestro «campo base» situado en el camping El Roble de Valderrobres, la bellísima capital del Matarraña, visitamos algunos de los lugares más emblemáticos de la comarca turolense, entre ellos, por supuesto, Peñarroya de Tastavins.

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Además de Peñarroya de Tastavins, en este itinerario por el Matarraña también estuvimos en Ráfales y La Fresneda, y de postre realizamos una pequeña excursión improvisada por una entretenida ruta de túmulos funerarios que te contamos luego, para finalmente volver al camping. En total, unos 62 km y poco menos de 1 hora y media de ruta (sin contar las paradas).
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Que ver en Peñarroya de Tastavins
Tras aparcar el coche en la entrada del pueblo sin ninguna dificultad, nos adentramos enseguida en su bellísimo centro histórico. Estamos a primeros de septiembre, en un radiante y soleado viernes por la mañana, y cabe señalar que apenas encontramos a nadie por la calle.
El plan es ir paseando tranquilamente sin rumbo fijo, a la vez que ascendiendo por sus históricas callejuelas. A lo largo del paseo, nos aguardan antiguas casas con aleros de madera, bellas escalinatas de piedra y preciosos rincones y detalles que descubrir en cada esquina.

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Llegaremos a lo alto del Tossal (cerro) de la Mola, donde se hallan los escasos restos de un castillo árabe a cuyo alrededor nació y creció, ladera abajo, el entramado urbano del pueblo. Disfrutaremos de sus vistas y luego regresaremos cuesta abajo al punto de partida, descubriendo nuevas pequeñas joyas.
Palacio Palomo y escaleras de la calle Zaragoza
Pronto encontramos un primer rincón espectacular en la calle Zaragoza. Ante nosotros se alza la imponente casa palaciega Palomo, con sus característicos arcos de medio punto y balcones de forja y madera, testigos del paso de los siglos. Las bonita escaleras de piedra son el complemento ideal para una estampa perfecta.

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Lonja y lavaderos públicos
Seguimos paseando y pasamos ante La Lonja. Ubicada bajo la plaza del Ayuntamiento, se construyó en el siglo XVI como lugar de mercado y reunión de los vecinos. Aquí estaba la carnicería, el único lugar donde se podía vender carne y sacrificar los animales. Siglos más tarde sirvió para algo mucho más ocioso: jugar a la pelota, utilizando la pared a modo de trinquete.

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Actualmente, sus arcos albergan unos lavaderos públicos. Se construyeron en los años 60 del siglo XX, y según hemos leído en la página web del ayuntamiento, todavía se siguen utilizando para lavar la ropa. Un elemento arquitectónico peculiar de la Lonja es que sus arcos combinan el medio punto y el apuntado.
Casa Consistorial y antigua cárcel
En la plaza de encima de la lonja se encuentra la Casa Consistorial, del siglo XVI. Conserva la antigua cárcel con dos calabozos y la vivienda del carcelero. Forma parte de la peculiar Ruta de las cárceles del Mezquín-Matarraña, donde se pueden visitar las antiguas mazmorras medievales que en algunos casos conservan dibujos y pequeños textos realizados por los presos del momento.

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Vimos algunas cárceles en los pueblos donde dimos con ellas por casualidad, como en Ráfales y La Fresneda. Pero lamentablemente, descubrimos la existencia de esta ruta con el viaje muy avanzado, y no las pudimos visitar todas. Al ser espacios tan reducidos se ven deprisa, por lo que vale mucho la pena echar un vistazo a estos lugares con tanta historia.
Museo etnológico «Lo Masmut»
Seguimos ascendiendo hacia los restos del castillo, y poco antes de llegar encontramos el museo etnológico de vida y oficios tradicionales «Lo Masmut», en la calle del Castillo número 4. Se ubica en dos viviendas tradicionales rehabilitadas, en las que se han conservado partes importantes de sus antiguas estructuras interiores.

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Si te interesa el tema, el museo cuenta con cinco plantas y un total de 9 salas donde verás todo tipo de herramientas, aperos y objetos sacados del baúl de la historia, estancias que reflejan como era la vida cotidiana en la antigüedad y hasta recreaciones de un taller de carpintería y una herrería de la época.
Cerro de la Mola y restos del castillo
Por fin llegamos a lo alto del Tossal de la Mola o Cerro de la Mola. Aquí se encuentra lo que queda del núcleo originario de Peñarroya de Tastavins, en un asentamiento musulmán que ya existía en el siglo XII. Aunque no fue hasta el siglo XIV, momento en que Peñarroya se independizó del castillo de Monroyo, cuando la aldea empezó a crecer ladera abajo.

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Visto desde el aire (en Google Maps por ejemplo) se observa perfectamente el característico trazado urbano de Peñarroya, con sus calles semicirculares siguiendo la vertiente del cerro hasta su base. Hoy en el cerro queda una bonita casa rural con vistas privilegiadas, y apenas algunos vestigios de muralla y cimientos de antiguas estructuras.
Pero la subida no ha sido en vano, ni mucho menos. En primer lugar, por su simbolismo. En segundo lugar, porque el camino para llegar, aunque cuesta arriba, es muy interesante y entretenido. Y en tercer lugar porque desde aquí, sin duda se disfruta de las mejores vistas de Peñarroya de Tastavins y alrededores.

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Font Nova
Tras disfrutar tranquilamente de las vistas desde el punto más elevado de Peñarroya, iniciamos el descenso, descubriendo nuevos lugares encantadores. El primero, una antigua fuente dentro un gran arco de medio punto. Es la Font Nova (Fuente Nueva), otro de esos rincones rebosantes de carácter con que nos sorprende Peñarroya.

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Portal Capilla del Carmen
A pocos metros de la Font Nova se halla el Portal Capilla del Carmen (se adivina al fondo de la imagen anterior de la fuente). Se trata de una de las antiguas puertas de la muralla del siglo XIV. Este tipo de portales-capilla son muy frecuentes en la comarca, y los pudimos observar en muchos de los pueblos que visitamos.

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Su función religiosa se añadió posteriormente, cuando cada uno de los portales defensivos se consagró a un santo elegido por los vecinos del pueblo. En este caso, la capilla de estilo barroco sobre el portal se añadió en 1763.
Inhóspitak, por supuesto
Desde el Portal Capilla de Carmen bajamos directamente a la parte más baja del pueblo. Vamos a otro de los lugares imprescindibles: Inhóspitak, la subsede de Territorio Dinópolis en Peñarroya de Tastavins. Con niños o sin niños, es un lugar muy interesante. Es la segunda vez que lo visitamos, y te lo recomendamos sin dudarlo.

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Se trata de un parque paleontológico, donde destaca su colección de fósiles originales y sobretodo, la reproducción a tamaño real de 17 metros de un Tastavinsaurus Sanzi. Este dinosaurio vivió hace 110 millones de años, y sus restos se encontraron en 1994 en el municipio. Si te van los dinosaurios, no te pierdas Territorio Dinópolis: 1000 kilómetros de dinosaurios en Teruel.
Iglesia de Santa Maria la Mayor
Como acostumbra a pasar, las iglesias acostumbran a estar entre los principales puntos de interés de allí donde vayas. Peñarroya de Tastavins no es ninguna excepción, y cuenta con la Iglesia Parroquial Santa María la Mayor (s.XVIII).
Se encuentra en la parte baja del pueblo, donde se construyó por estar en estado inutilizable las dos iglesias existentes de la parte alta: la de la Mola (s. XIII) estaba muy deteriorada y la de San Miguel (s.XIV) era demasiado pequeña. Esta última actualmente acoge el Punto Gótico «Lo Roser», un espacio cultural donde se da a conocer el gótico en la comarca del Matarraña.

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En su interior destacan restos de pinturas barrocas y una gran pila bautismal con el escudo de la orden calatrava. Casi todo lo demás (órgano, el retablo mayor y la mayoría de la decoración interior) se destruyó durante la Guerra Civil de 1936-1939.
Santuario de la Virgen de la Fuente
Por último, el Santuario de la Virgen de la Fuente es uno de los lugares imprescindibles de Peñarroya de Tastavins que (lamentablemente) no visitamos. Está a unos 2 km de Peñarroya, y consta de un grupo de edificios entre los que destaca el más antiguo de ellos, la ermita de Arriba (data de 1341).

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Se trata de una obra gótico-mudéjar en la que destaca su techumbre de madera, considerado una de las muestras más impresionantes de la carpintería mudéjar aragonesa. Adosados a la ermita se encuentran una hospedería, la Oficina de Turismo y ubicado en los antiguos establos del conjunto monumental, el Centro de Interpretación del Porcino.
ℹ️ Información útil
🏛 Un pueblo con mucha historia
Peñarroya de Tastavins conserva un trazado urbano que trepa ladera arriba hasta los restos de un castillo, entre lonjas centenarias, portales fortificados y rincones que parecen sacados de otro siglo. Un pueblo pequeño con mucho que contar.
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