Viaje en caravana por Eslovenia – 2a etapa: Bled

Continuamos nuestro Viaje a Eslovenia en caravana. Tras haber pasado por campings poco llenos o semi desiertos en Venecia y Postojna (v. Viaje en caravana por Eslovenia – 1a etapa: Postojna), en Bled el verano en su vertiente más lúdica hace acto de presencia repentinamente. Ya 10 kilómetros antes de llegar, encontramos largas colas en la carretera, lo que nos confirma que efectivamente, estamos en uno de los lugares más turísticos de Eslovenia.

Camping Bled

Llegamos al camping Bled tras atravesar la población de Bled y circular unos kilómetros bordeando el famoso lago. En el camping está colgado el cartel de «completo» durante los siete días que estamos allí. Durante ese tiempo vemos como decenas de campistas con sus autocaravanas y furgos deben dar la vuelta al leer el cartel. Afortunadamente para nosotros, hacía meses que habíamos realizado la reserva.

Llegamos al Camping Bled. El cartel de “completo” estuvo ahí durante los siete días que estuvimos

El camping está lleno de caravanas, autocaravanas, campers y tiendas de campaña. Dispone de una zona de gamplingc on bonitas cabañas de madera. Se ve gente yendo arriba y abajo cargada con flotadores, tablas de padel-surf y canoas hinchables; el supermercado abierto y el bar a tope. El lago Bled está lleno de bañistas, y el parque infantil con niños jugando… Vaya, como debe ser un gran camping en pleno verano. Parece mentira que echara de menos esa sensación…

A pesar de haber solicitado una parcela cerca del parque infantil cuando hicimos la reserva hace meses, en recepción se han pasado la solicitud por donde la espalda pierde su nombre. Aun así el camping es una maravilla. En plena naturaleza y pegado al lago Bled, donde nos bañamos tantas veces como quisimos en la pequeña playa justo delante de la entrada. Todo un lujo.

Lago Bled
El lago Bled, en la misma puerta del camping. Sí, el campanario que se observa al fondo es el de la iglesia de la isla de Bled, una de las imágenes icónicas de Eslovenia.

Tras colocar la caravana en su sitio, nos ponemos el bañador y nos damos un chapuzón en el lago. A continuación cogemos las bicicletas y vamos a dar no una, sino un par de vueltas al camino que bordea el lago. Son unos 6 km aproximadamente cada vuelta, que discurre por caminos asfaltados y llanos. Hay tramos en los que debemos circular con cuidado y tocando el timbre frecuentemente, ya que encontramos abundantes excursionistas, runners, paseantes y ciclistas. Todos los rincones donde es posible bañarse están llenos de gente. A pesar del gentío, es un paseo totalmente recomendable.

lago e isla de Bled
Vista del lago y la isla desde la ruta que da la vuelta al lago Bled.

De vuelta al camping, me tomo una fresca cerveza autóctona Laško en un chiringuito al lado de las camas elásticas, al tiempo que vigilo a mi hijo y le veo disfrutar y saltar sin parar. Por cierto, las camas elásticas son de pago. Mientras estoy allí, escucho a mis espaldas alguien hablando en castellano. Resultan ser una pareja con dos hijos, uno de ellos de la edad del mío. Nos saludamos y mientras los niños saltan en las camas elásticas nos tomamos unas Laško. Resulta que él es de Madrid y ella de Hungría, y viven de Budapest. Durante los siguientes dos días (el tiempo que ellos van a estar en el camping), pasaremos muchas horas juntos y haremos muy buenas migas.

Mi primera cerveza eslovena la bebí aquí, junto a las camas elásticas del camping Bled.

La Colina de Ojstrica y sus vistas

Para hoy se anunciaba tormenta eléctrica a partir de las 11 de la mañana. Los meteorólogos no han estado muy finos, ya que ha lucido un día soleado y caluroso. Por la mañana realizamos una bonita caminata a una montaña cercana al camping, la colina de Ojstrica. Tal vez el nombre no diga nada así a palo seco, pero desde esta colina se disfruta de uno de los paisajes más típicos y fotogénicos de la isla de Bled, y su iglesia.

Son unos 20 minutos de ascenso por un sendero que empieza lado mismo del camping, por una dura cuesta arriba sin tregua. Pero las vistas sobre el lago que se obtienen desde allí valen la pena el esfuerzo. Encontramos mucha gente, incluso debemos hacer cola para tomar unas fotos sin que aparezca nadie por el medio. Es aconsejable realizar la visita bien temprano para evitar aglomeraciones. Nosotros no lo hicimos 🙁

El lago y la isla de Bled, desde la colina de Ojstrica. A la izquierda, en el extremo de una frondosa colina bordeando el lago, se adivina el castillo de Bled.

Castillo de Bled

La visita a la colina de Ojstrica nos sabe a poco, así que bajamos la montaña y subimos a la de enfrente, a unos 40 minutos del camping, los últimos 20 muy cuesta arriba, para visitar el castillo de Bled. Aunque solo sea por las vistas sobre el lago desde otro punto de vista, vale la pena.

Castillo de Bled
Castillo de Bled.

Nosotros vamos a pie, pero se puede llegar en coche. (Entradas: 13 € adulto, 5 € niño). Nada más entrar al castillo nos topamos con un chiringuito, donde nos sentamos a refrescarnos. Pedimos un par de limonadas naturales, muy habituales en Eslovenia por lo que vemos, y una la kremšnita, un delicioso y contundente pastelito típico de la zona, elaborado con hojaldre relleno de crema y nata.

Hacia la hora de comer regresamos al camping. Antes de hacer la comida en la caravana, nos damos un baño en el lago. Después de comer, hacia las 16,30h, le pongo una película a mi hijo (Mr. Link El orígen perdido) y yo me echo una buena siesta. Nos quedamos el resto del día en el camping, para que mi hijo juegue con los amigos que conoció ayer. Luego nos vamos a cenar todos juntos al restaurante del camping, donde conocemos a una pareja de Badalona que ha llegado en autocaravana ese mismo día.

Castillo Bled
Desde el castillo de Bled hay una vista estupenda del lago y la isla.

Tanto la excursión a la colina de Ojstrica como la subida al castillo valen la pena. Los senderos discurren por profundos bosques donde a veces apenas llega la luz del sol, hecho que se agradece un soleado día de julio.

Garganta de Vintgar

Otra de las visitas obligatorias en Eslovenia. Tenemos las entradas compradas online hace meses para las 8 de la mañana (10€ adulto, 2 € niño, 5€ parking). Escogimos las entrada a primera hora para evitar aglomeraciones. Así que nos levantamos a las 6,30h para estar antes de las 8 en la puerta de la Garganta y evitar la marabunta. Sabia elección (modestia aparte), ya que aparcamos sin problemas en el parking más cercano a la entrada. Y además recorrimos la garganta prácticamente solos.

Garganta de Vintgar
Garganta de Vintgar

La verdad es que es un lugar de película. Caminamos sobre pasarelas de madera y puentes suspendidos sobre el caudaloso rio, cristalino y cubierto por una bruma matinal que le añade una belleza misteriosa al ya de por si espectacular paisaje. No es un recorrido muy largo, unos 40 minutos que se pasan enseguida debido a lo bonito que es todo. Cien por cien recomendable, a ser posible a primera hora de la mañana o fuera de temporada alta, para disfrutar del paisaje en solitario y escuchar los sonidos de la naturaleza sin interferencias.

El retorno hasta el parking también se realiza andando, por otro sendero durante otros 40 minutos. También es un recorrido muy bonito, entre frondosos bosques donde apenas llega la luz del sol. A ratos vamos paralelos al río, que resuena muchos metros más abajo, en el fondo de la garganta por donde hace un rato hemos pasado.

El camino de retorno también vale mucho la pena.

Incomprensiblemente, encontrar ese sendero de retorno al parking nos cuesta algo más de lo previsto. Nos equivocamos de camino y perdemos media hora entre que nos damos cuenta del error y volvemos tras nuestros pasos. Finalmente, pasadas las 10 de la mañana llegamos a la entrada del complejo y al parking donde está el coche. A esa hora ya hay cola para entrar, y hordas de visitantes no paran de llegar. Contemplamos el espectáculo mientras tomamos algo en la terraza del bar que hay en la entrada, al lado del cristalino río. Mientras vemos la cola para sacar el ticket, pienso en lo acertado del madrugón. Por cierto, la camarera habla español perfectamente, nos explicó que estuvo viviendo en Madrid una temporada.

El parque Grajsko kopališče y la Isla de Bled

El mismo día por la tarde, ya de vuelta al camping, cogemos las bicis y vamos a bañarnos con los amigos que conocimos a un pequeño parque acuático en el mismo lago Bled. Se llama Grajsko kopališče (Baños del Castillo) y se encuentra a unos 2 km del camping por el mismo camino que rodea el lago. Tenemos serias dificultades para aparcar la bicicleta. Hay cientos de ellas, y los aparcamientos habilitados están saturados. Finalmente las amarramos a una farola. Los niños se lo pasan pipa en las atracciones acuáticas.

El parque acuático Grajsko kopališče. Los niños se lo pasaron en grande.

Tras el chapuzón, allí mismo alquilamos una barca para acercarnos remando a la isla (20 € / hora). Tras remar y sudar durante un buen rato (debido a nuestra torpeza), atracamos en el embarcadero y nos tomamos una merecida cerveza helada en la terraza del único bar. Ya son casi las 7 de la tarde, los camareros están recogiendo y no queda casi nadie.

Ya que estamos en Bled no podíamos dejar de visitar la famosa isla, aunque tampoco es nada del otro mundo. Pero obviamente es una visita obligatoria, ya que es uno de los lugares icónicos del país.

Isla de Bled.

La iglesia de la isla, dedicada a la Virgen María, está documentada desde el año 1185. En 1999 fue declarada monumento cultural de importancia nacional en Eslovenia. Se puede visitar, aunque nosotros no lo hicimos porque debimos escoger entre visitarla y tomarnos algo en el bar que estaban cerrando…

Kranj y Škofja Loka

Kranj, la llamada «capital de los Alpes eslovenos». Se encuentra a 27 km y unos 25 minutos de Bled. Cuenta con unos 38.000 habitantes, su casco antiguo es muy pequeño y parece un pueblo. Recorremos sus calles, entre las que destaca la gran plaza Glavni trg, donde está la Oficina de Turismo. También paseamos un trecho de sendero por un bonito parque al lado del río Sava. Poco más de una hora en total, refresco en terraza incluido.

Glavni trg, Kranj.

A continuación recorremos los 12 km que nos separan de Škofja Loka (12.000 habitantes), que con ese nombre no podía defraudar. Se dice de ella que es una de las ciudades medievales mejor conservadas del país.

Al entrar a la ciudad paramos en un punto de información al lado de la carretera, donde nos dan un mapa con los puntos de interés, en español. Continuamos hasta un parking descubierto muy tranquilo, cercano al centro histórico. Allí mismo a la sombra de unos árboles comemos el par de bocadillos que llevamos hechos.

Škofja Loka.
Škofja Loka.

El casco antiguo de Škofja Loka es también muy pequeño y cuesta poco recorrerlo. Subimos hasta el castillo, y paseamos por sus calles. Nos tomamos algo en la bonita terraza de un bar llamado Kavarna Homan, bajo unos grandes árboles y un pequeño parque infantil, en la plaza Mestni trg.

Liubliana, la capital de Eslovenia

Apenas son las 4 de la tarde y ya hemos acabado la visita a Kranj y Škofja Loka. Como estamos casi más cerca de Liubliana que de Bled, decidimos acercarnos a la capital y tomar un primer contacto con la ciudad. Al día siguiente volveremos, ya que tenemos reservado un Free Tour en español por Liubliana. Aparcamos en el moderno parking subterráneo Parkirna hiša Šubičeva, en la calle Šubičeva ulica, a cinco minutos andando de la Plaza del Congreso (Kongresni trg). Creo que el precio es 2€ / hora. Hay otro aún más cerca, el Parking Kongresni trg.

Lo que vemos nos gusta muchísimo. El centro de Liubliana es peatonal, con multitud de tiendas, plazas y paseos repletos de cafés, restaurantes y bonitos edificios históricos. Mucho ambiente de gente paseando, comprando o tomando algo en alguna de las muchas terrazas. Mucha policía por todo el centro, no sé si será algo habitual. Paseamos un poco por los alrededores de la Plaza del Congreso (Kongresni trg) y el río Ljubljanica que atraviesa la ciudad.

Río Ljubljanica a su paso por Liubliana.

Pequeño problema de salud

De vuelta al parking, antes de regresar a Bled nos sentamos en una terraza a tomar algo. Mi hijo va al baño a hacer popó, y al acabar me llama algo alarmado para que vaya a ver. La petición me sorprende, pero está claro que pasa algo. Observo atentamente y efectivamente, a simple vista se ven una multitud de diminutos gusanillos blancos moviéndose a lo largo y ancho de la caca.

A pesar de que no parece nada urgente, cuando llegamos a Bled vamos a un centro médico. Me piden la documentación de mi hijo (DNI y Tarjeta Sanitaria Europea), nos toman la temperatura y me informan que la visita me va a costar 40 €. Además de nosotros, hay unas 5 o 6 personas más. Cuando llevamos allí casi una hora esperando, nos comunican que el médico está atendiendo una urgencia y no se sabe cuando volverá. No ha quedado ni el apuntador.

Centro Médico de Bled
Centro Médico de Bled.

En casos como este es cuando debemos echar mano al seguro de viaje. Realizo una llamada telefónica y les explico lo sucedido. Muy amablemente me dicen que al dia siguiente, cuando estemos en Liubliana, me llamarán para darme la dirección del centro médico al que acudir, allí mismo en la capital.

Segundo día en Liubliana

Al dia siguiente antes de las 10 de la mañana ya estamos en Liubliana. Aparcamos el coche en el mismo parking que descubrimos ayer, algo caro pero muy cerca del meollo. Más vale malo conocido que bueno por conocer… o algo así. Además está justo debajo de un lujoso centro comercial con tiendas, bares y restaurantes.

A las 10,15h estamos en la Plaza del Congreso, para empezar el Free Tour por Liubliana en español. Estamos solamente una familia de 4 miembros de Madrid, mi hijo y yo. Prometía ser una visita guiada perfecta, ya que éramos muy pocos y hubiésemos tenido el / la guía para nosotros solos. Peeeeeero no se presentó mingún guía, por lo cual los presentes nos dispersamos e iniciamos la visita por libre y cada uno por su lado. Posteriormente nos informaron de que había sido un malentendido por parte del guía.

Tras el pequeño fiasco, paseamos un rato por el centro de la ciudad, visitando lo más típico. Cruzamos el Puente de los Dragones y el Triple Puente, casi enfrente de este último está la Oficina de Turismo. Entramos (ayer cuando la descubrimos estaba cerrada) y pedimos algunos folletos en español.

Río Ljubljanica, al fondo el Triple Puente.
Mestni trg, Ljubljana. La capital de Eslovenia es una ciudad amable y bonita.

El tren eléctrico turístico de Liubliana

Salimos de la Oficina de Turismo y nos vamos directos hacia el Ayuntamiento, desde donde sale el tren turístico, que es eléctrico e incluye audioguía en español. Durante casi una hora y media recorremos la ciudad cómodamente. A diferencia de otros trenes turísticos por el estilo, este realiza un par o tres de paradas de unos 10 minutos cada una, durante las cuales los viajeros pueden estirar las piernas o dar un vistazo más detallado del lugar donde estamos. Está muy bien, la verdad. No recuerdo lo que cuesta y no encuentro el ticket. Pero no me suena que fuese demasiado caro, si no seguro que me acordaría.

Urban, el tren eléctrico turístico de Liubliana.
castillo de Liubliana
Una de las paradas del tren turístico es el Ljubljanski grad (castillo de Liubliana).

Acabada la ruta, el tren nos deja en el mismo lugar donde lo tomamos. Tenemos mucha hambre y decidimos que hoy comeremos en horario europeo, son las 12,30 h. Nos metemos en un céntrico McDonald’s (calle Čopova ulica 14) y por 17 € nos ponemos las botas los dos. Una opción rápida y barata, donde ya sabemos lo que hay y que no tendremos sorpresas. Esta noche, si acaso, un plato de acelgas para compensar…

El barrio Metelkova Mesto y el centro médico

Por la mañana, antes de salir de Bled hacia Liubliana y tal como prometieron, puntualmente me telefonearon del seguro de viajes para darme la dirección del centro médico donde llevar a visitar a mi hijo. Así que después de comer en el McDonald’s vamos hacia allí, a unos 25 minutos andando. Por casualidad pasamos por Metelkova Mesto, un barrio «alternativo» que teníamos apuntado en la agenda. Se encuentra en un antiguo recinto militar, con grafitis en las paredes, muchos locales de ocio, pequeños cafés, restaurantes, y tiendecillas de todo tipo. Probablemente de noche sea aún mejor, pero no lo vamos a comprobar.

Metelkova Mesto
Barrio Metelkova Mesto.

En el centro médico me piden la Tarjeta Sanitaria Europea y el DNI de mi hijo, como ayer. Como no nos entendemos bien por el idioma, enseño el vídeo de los gusanos en la caca. A veces una imagen vale más que mil palabras. Nos dan una receta, con la cual vamos a una farmacia a comprar el medicamento indicado. Una pastilla hoy y otra dentro de 14 días y asunto solucionado. Y sin pagar ni un euro. Para estos casos va bien contar un seguro de viaje.

Centro médico Liubliana
Centro médico Liubliana (Zdravstveni dom Ljubljana)

El castillo de Liubliana

Con los asuntos médicos resueltos, regresamos al centro de la ciudad. Subimos a pie hasta el castillo de Liubliana (Ljubljanski grad), en lo alto de una colina que domina la ciudad. Por la mañana hemos pasado por aquí con el tren turístico pero no hemos entrado, cosa que ahora sí hacemos. También se puede subir en funicular. La entrada es gratis, pero la audioguía (en español) cuesta 6,5 € cada una.

Al llegar a la puerta del castillo se me funde la batería del móvil. Se acabaron las fotos por hoy. El castillo en sí, me pareció flojo. Mucho restaurante y demasiado hormigón por todas partes. Demasiado «restaurado». Eso sí, muy buenas vistas, especialmente desde la torre más alta, a la que se puede subir hasta arriba.

castillo de Liubliana
Una de las pocas fotos que pudimos sacar en el castillo antes de que se fundiera la batería.

Hacia las 16,30h contra todo pronóstico (la idea era quedarnos a cenar en Liubliana), regresamos al camping. Ha sido un día muy caluroso y estamos extenuados. Excepto el rato de la comida, hemos andado todo el día. Hasta siempre Liubliana, una ciudad realmente bonita y encantadora. Por cierto, 16 euros y pico de parking. Ya lo imaginaba, pero duelen.

Visita a Dino Park Bled – Radovljica y tormenta de verano

Por la noche llovió, con unos truenos espectaculares, de esos que hacen que todo retruene a tu alrededor. Pero después de desayunar ha parado de llover, y aprovechamos la pausa para visitar Dino Park Bled – Radovljica, en las afueras de Bled, justo al lado del River Camping Bled.

La puerta de entrada ya presagia que lo que hay dentro no es ninguna maravilla. Las dos entradas me cuestan 17,50 €, y la verdad que para lo que ofrece el parque, es caro. Dentro encontramos dinosaurios (a tamaño real) distribuidos en medio de un bosque vallado al lado de la carretera, un parque infantil y poco más. Lógicamente no es a mi a quien tiene que gustar, y como a mi hijo le gusta, doy el dinero por bien invertido.

Dinopark Bled
Entrada a Dino Park Bled.

Cuando llevamos menos de una hora de visita empieza a diluviar. Ya lo hemos visto todo, y estamos guardando cola para una proyección «6D» en una mini sala de cine donde caben unas 10 o 12 personas… Nos estamos empapando, y salimos a la carrera hacia el coche. Antes debemos pasar por la tienda de «souvenirs», llena de “merchandising” a unos precios desorbitados. Salimos sin comprar nada.

El precioso lago Bohinj

Pasamos la tarde en el camping, hasta que a las 18,30 h más o menos, decidimos acercarnos al lago Bohinj, que solamente está a media hora en coche. Tenemos previsto visitar el lago mañana, pero según la previsión meteorológica lloverá. Así que por si acaso, vamos hacia allí, y mañana si podemos, también.

En un plis-plas nos plantamos en Stara Fužina, que resulta ser un pueblo precioso. En las afueras del pueblo en dirección al lago Bohinj encontramos un punto de información del Parque Nacional del Triglav. Seguimos hasta el lago, y como ya es tarde aparcamos sin ningún problema en un parking a pocos metros. Ante nosotros se abre un precioso prado verde que desciende suavemente hasta el agua. Realmente es una imagen idílica.

Lago Bohinj
Lago Bohinj. Sin palabras.

Llegar al atardecer nos permite disfrutar del lago casi en soledad. Hay un bar restaurante con un pequeño embarcadero (foto de arriba), donde nos tomamos algo mientras disfrutamos de este paisaje de cuento. Damos un paseo, echamos unas cuantas fotos y regresamos al camping. Mañana volvemos, aunque caiga un diluvio.

Lago Bohinj
Lago Bohinj.

Por la noche cae lluvia, rayos y truenos, tal como anunciaba la méteo. Pero hacia las 8,30 de la mañana tenemos un día nublado. Casi perfecto: Si aguanta sin llover será una jornada fresquita, sin bochorno estival. Perfecta para pedalear.

A las 10 de la mañana cargamos las bicis en el coche y nos vamos al extremo más alejado del lago, a una media hora de Bled. Aparcamos junto al cruce de las carreteras que llevan al teleférico de Vogel y a la cascada Savica. Es un parking bajo los árboles y aparentemente sin ninguna vigilancia. Cuesta 3 €/ hora, que deben pagarse en un parquímetro como los de las ciudades. Pagamos 3 € y colocamos el ticket en el parabrisas.

Nos subimos a las bicis e iniciamos el recorrido en sentido inverso, en dirección a Stara Fužina, el precioso pueblo por el que ya pasamos ayer y hoy no se nos escapará. Llegamos allí tras recorrer un bonito sendero de unos 8 km que discurre junto a la carretera y el lago.

Stara Fužina
Stara Fužina.

El trayecto es muy bonito y llano, apto para todo el mundo. Mi hijo de 7 años lo recorre sin problemas. Damos un paseo por el pueblo, que ni tan solo teníamos apuntado en la agenda y resulta ser de los más bonitos que visitamos en todo el viaje. Luego, tranquilamente, iniciamos el retorno hacia el coche, otros 8 km, pero esta vez paramos en diversos puntos del lago.

Llegamos al parking una hora y media más tarde de lo que pagamos en el parquímetro. No encontramos ninguna multa. Cargamos las bicis en el coche y recorremos en él los escasos 400 o 500 metros que nos separan de la estación del teleférico de Vogel.

Teleférico de Vogel y Cascada Savica

Aparcamos delante de la puerta y tras una corta espera subimos. No hay casi nadie. Es caro (24€ / adulto + 12 € / niño) pero es que las vistas son impresionantes. El trayecto dura unos 4 minutos escasos. Una vez arriba, podemos realizar excursiones, incluso se pueden subir las bicis.

Nosotros no disponemos de tanto tiempo, ya es tarde, así que damos una vuelta por los alrededores, nos tomamos algo en la terraza bar y volvemos a bajar.

teleférico de Vogel
El lago Bohinj desde el teleférico de Vogel. En dos palabras: im presionante 🙂

La última visita de esta etapa es la Cascada de Savica, otra visita imperdible si estamos por la zona. Está muy cerca del lago Bohinj y el teleférico de Vogel. El parking nos cuesta 4 € (2 horas) y aquí no hay escapatoria posible, porque hay un tío sentado en una silla que te cobra antes de entrar. Luego, hay que pagar otros 3 € / adulto + 1,50 € / niño para entrar en el sendero que lleva a la cascada. El camino es muy bonito, siempre ascendiendo paralelo al río Sava Bohinjka, no muy grande pero caudaloso y estruendoso.

Tras 20 minutos de dura subida, llegamos a la cascada. A lo largo del trayecto ha habido varios amagos de lluvia. Cuatro gotas que amenazan con algo más. La cascada es muy bonita, y supongo que debido a las lluvias de los últimos días, lleva agua abundante. Hay bastante gente, y tal y como nos pasó en la colina de Ojstrica, debemos hacer cola para conseguir alguna foto de la cascada sin que aparezcan elementos no deseados en la escena.

Cascada de Savica
Cascada de Savica. En la parte inferior izquierda se observa la puerta al final del sendero, que impide el acceso o caída accidental.

Cuando regresamos al parking empieza a llover otra vez, ahora con más fuerza. Pero ya casi estamos en el coche y a penas nos mojamos. Mañana dejamos Bled y nos trasladamos a Máribor, con la sensación de que esta zona del país que dejamos atrás merece mucho más que los 7 días que le hemos dedicado. Próximamente: Viaje en caravana por Eslovenia – 3a etapa: Maribor.

(Fecha del viaje: Del 15 de julio al 28 de agosto de 2020)

Información útil

Serie «En caravana por Eslovenia»

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