Parte vieja, Monte Igueldo, Peine del Viento, Palacio Miramar, Mercado de la Bretxa, Playa de la Concha, Monte Urgull… ¿Te suenan, verdad? Te contamos lo más interesante que ver en San Sebastián, la ciudad más elegante de Euskadi

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Visitamos la bellísima San Sebastián (Donostia en euskera) durante nuestra Escapada en caravana de 7 días por Euskadi. Aunque ya conocíamos la ciudad, dedicamos un día entero a «revisitar» algunos lugares imprescindibles y a descubrir otros por primera vez. Te contamos los lugares más interesantes e imprescindibles que ver en San Sebastián, y confirmamos que sigue siendo una de las ciudades más bonitas y elegantes España.
Que ver en San Sebastián (y como)
San Sebastián / Donostia es una ciudad que se puede visitar a pie, tal vez exceptuando la subida al Monte Igueldo, que es mucho más práctico y recomendable realizarla en el famoso e histórico funicular. Si no te alojas en la ciudad, las alternativas son llegar en transporte público, o como hicimos nosotros, en vehículo particular.
En nuestro caso, siempre hemos aparcado cerca de la Plaza de Cervantes, un lugar muy céntrico que acostumbra a ser el punto de encuentro de free tours y visitas guiadas por San Sebastián. Por la zona conocemos el Parking La Concha y el Parking San Martín. No son los más económicos de la ciudad, pero sí muy prácticos, y por lo tanto una alternativa a tener en muy en cuenta.
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A continuación, estos son los lugares imprescindibles que ver en San Sebastián. Como siempre, están ordenados según el orden de visita, y como siempre, al final del post encontrarás un práctico mapa de los lugares que visitamos.
Jardines de Alderdi Ede y Ayuntamiento
A escasos metros de la Plaza Cervantes, presidida por un bonito conjunto escultórico de bronce representando a Don Quijote y Sancho Panza, se encuentran los Jardines de Alderdi Ede, que en euskera significa «lugar hermoso». Es un espacio muy animado y céntrico, con árboles, parterres de flores, setos, fuentes, estatuas, un estanque y por supuesto, bancos para descansar.

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En el extremo norte de los jardines se alza el magnífico edificio del Ayuntamiento de San Sebastián. Curiosamente, el edificio se construyó como casino en 1887, que tuvo que cerrar sus puertas en 1924 por la prohibición del juego promulgada por la dictadura de Primo de Rivera.
Posteriormente el edificio albergó el Centro de Atracción y Turismo, y finalmente en 1945 se trasladó aquí el ayuntamiento, hasta entonces ubicado en la Plaza de la Constitución. Se inauguró en 1947 con la presencia de la reina María Cristina de Habsburgo.
Playa de la Concha
Aunque estamos a los pies del Monte Urgull y a las puertas de la Parte Vieja, los dejamos para más tarde y nos disponemos a recorrer de punta a punta los 1350 metros de la Playa de la Concha por el Paseo de la Concha. Ubicada en la bahía homónima, tanto la playa como la bahía deben su nombre a su forma de concha.

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Sin duda, la Playa de la Concha es uno de los espacios más emblemáticos e icónicos de San Sebastián, si no el que más. Se la conoce como «la Perla del Cantábrico», y está reconocida como una de las playas urbanas más hermosas del mundo. Casi nada. Seguramente, el lugar que deberías visitar en la ciudad si solo pudieses visitar uno.
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Tunel de MiramArt
El viejo túnel peatonal que discurre por debajo del Palacio Miramar y conecta el Paseo de la Concha con la Playa de Ondarreta da acceso al Barrio del Antiguo, que a pesar de estar a más de 2 km del centro de la Parte Vieja, es el barrio más antiguo de la ciudad. Se dice que aquí existió un monasterio dedicado a San Sebastián, que dió nombre a la ciudad cuando se fundó en el siglo XII.
El túnel fue remodelado en 2016, convirtiéndose en una obra de arte llamada MiramArt. Atravesarlo es toda una experiencia sensorial, gracias a su bóveda decorada con pinturas de colores marinos y materiales que evocan el mundo submarino.

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La verdad es que desconocíamos su existencia. Lo descubrimos paseando por la Playa de la Concha, cuando nos dirigíamos a la Playa de Ondarreta y al Palacio de Miramar y sus jardines. Igualmente, para acceder al Peine del Viento y/o al funicular del Monte Igueldo a pie, pasarás por aquí.
Palacio de Miramar
Al final de la Playa de la Concha, entre esta y la Playa de Ondarreta, en lo alto de una colina se encuentra el Palacio de Miramar. Se trata de un palacio de estilo inglés, construido en 1893 y donde veraneaba la Reina María Cristina. Como curiosidad, entre 1950 y 1954 se acondicionó como colegio e internado, donde el rey Juan Carlos I estudió el bachillerato.
Además del palacio, son interesantes sus frondosos jardines y sus espectaculares vistas sobre la Bahía de la Concha. Dicen que si quieres sentirte como un auténtico donostiarra, debes tumbarte en la hierba y disfrutar de una conversación agradable o sencillamente relajarte mirando al mar. En todo caso, un paseo por los jardines es algo absolutamente recomendable.

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Playa de Ondarreta
La Playa de Ondarreta es la más occidental de Donostia, a los pies del Palacio Miramar. Aunque está en plena Bahía de la Concha como su famosa vecina, se dice que es la más desconocida de las playas de la ciudad. Sea como sea, al estar ubicada en pleno centro urbano, su uso es igualmente masivo.

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Mide medio kilómetro de largo y más de 100 metros de ancho de fina arena dorada, y destaca por sus típicas casetas de rayas blancas y azules de alquiler, que le dan a esta playa un aire vintage. Dispone de un parque infantil en la misma arena, así que es ideal para los niños.
El Peine del Viento
Siguiendo por el Paseo Marítimo, que ahora discurre entre la playa de Ondarreta por un lado y los jardines de Ondarreta por el otro, al final del paseo y de la ciudad llegamos hasta el famoso Peine del Viento (Haizearen orrazia en euskera), otro de los lugares imprescindibles que ver en San Sebastián.
Se trata de un conjunto de esculturas de acero, obra de Eduardo Chillida. Los días de mar embravecida es cuando se disfruta en todo su esplendor: la olas rompen contra las rocas y las esculturas, saliendo chorros de agua por unas salidas de aire instaladas en el suelo. Dicen que no te puedes ir de la ciudad sin una foto con el agua saliendo por los agujeros…
–Funicular y Parque de Atracciones Monte Igueldo
Cerca del Peine del Viento se halla la Plaza del Funicular, que como su nombre indica, alberga la estación del Funicular de Igueldo. Inaugurado en 1912, se trata del tercer funicular más antiguo de España tras el del Tibidabo (1901) y Vallvidrera (1906), ambos en Barcelona.
Sus dos coches de viajeros conservan su apariencia original, y recorren 312 metros y salvan un desnivel de 151 metros hasta la estación superior, en el parque de atracciones. El recorrido tiene una duración de 3 minutos, con una frecuencia de 15 minutos. En temporada alta es posible que tengas que hacer cola para subir, como nos pasó a nosotros.

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La inauguración del funicular coincidió con la del Parque de Atracciones Monte Igueldo, un parque de atracciones a la vieja usanza donde destacan sus impresionantes vistas panorámicas sobre la bahía de la Concha y la ciudad. También El Torreón, un antiguo faro de leña que actualmente alberga exposiciones y un espectacular mirador en lo alto.

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Aunque se puede llegar en coche, el medio de transporte más popular, y por supuesto el recomendado si no has subido nunca en él, es el funicular. Cabe destacar que si subes en el funicular, el precio del billete incluye la entrada al parque. Una vez dentro, las atracciones se pagan por separado. Más info sobre precios y horarios del parque y el funicular:
ℹ Parque de Atracciones Monte Igueldo.
Dirección: De Igeldo Ibilbidea, 187, Donostia-San Sebastian
Web: monteigueldo.es
Hacia la Parte Vieja andando
Tras dar una vuelta por el parque de atracciones y subir a algunas, volvemos a tomar el funicular, y bajamos hasta la plaza del Funicular. Aquí mismo se puede tomar un bus urbano hasta la Plaza Cervantes, el punto desde donde hemos salido, a las puertas del casco antiguo. Pero nosotros preferimos volver a pie.
Hace un día estupendo, y para llegar a la Parte Vieja el camino más corto es el mismo por el que llegamos, recorriendo todo el paseo marítimo y volviendo a pasar por las playas de Ondarreta y la Concha. Aunque son más de 2,5 km (unos 35 minutos sin prisa pero sin pausa), es un paseo totalmente llano y el recorrido es muy bonito.

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La Parte Vieja de San Sebastián
La parte Vieja de San Sebastián es uno de los lugares imprescindibles que ver en San Sebastián, junto a la Playa de la Concha. Aunque contrariamente a lo que aparenta por su nombre, no es la parte más vieja de la ciudad. Ese honor recae en el Barrio del Antiguo, donde como hemos comentado anteriormente, se hallaba un monasterio más o menos en el actual Palacio Miramar.
Aunque el verdadero núcleo urbano de la ciudad, el que estuvo rodeado de murallas hasta 1863, año en que se demolieron, es la Parte Vieja. Se conservan algunos restos de la antigua muralla, sobre todo en la zona del puerto. Sus límites son los mismos que cuando existía la muralla, aunque su trazado actual es del siglo XIX.
–El motivo de que no se conserve el antiguo trazado de las calles es bastante triste: La ciudad fue casi totalmente destruida e incendiada en 1813 durante la Guerra de Independencia española, cuando fue tomada al asalto por tropas inglesas y portuguesas. La tragedia se recuerda todos los años cada 31 de agosto, día en que empezaron las atrocidades.
Muy cerca unos de otros, encontramos algunos los edificios más importantes de la Parte Vieja que se salvaron de la destrucción: la Basílica de Santa María del Coro, la Iglesia de San Vicente y el Museo San Telmo, antiguo convento de frailes dominicos. Y más o menos a medio camino entre las dos iglesias, el corazón de la Parte Vieja: la Plaza de la Constitución.
Basílica de Santa María del Coro
Desde la Plaza de Cervantes nos dirigimos hacia el Ayuntamiento y luego hacia el Bulevar de Donostia, unos cinco minutos de paseo en total. Desde el Bulevar de Donostia accedemos de lleno a la Parte Vieja, concretamente por la calle Mayor (kale Nagusia), donde contemplamos la basílica al fondo de la calle, una de las estampas más típicas de San Sebastián.

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La Basílica de Santa María del Coro (s.XVIII) es una construcción barroca dedicada a la Virgen del Coro, patrona de la ciudad. Se alza en el lugar que antiguamente ocupó una iglesia románica construida por los reyes de Navarra. Curiosamente, en línea recta de la puerta principal en dirección contraria, a casi 1 km de distancia, se encuentra la entrada principal de la Catedral del Buen Pastor (s.XIX).
Plaza de la Constitución
La Plaza de la Constitución es el corazón de la Parte Vieja. Allí estuvo el ayuntamiento de la ciudad hasta la década de los 40 del siglo XX, cuando se trasladó a los Jardines de Alderdi Ede. Se construyó tras el incendio y destrucción de la ciudad en 1813, y destaca por sus soportales y sus coloridas y bellas fachadas.

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Algo muy curioso de la plaza es que si te fijas, los balcones de las casas están numerados. Ello es debido que antiguamente, la plaza se usaba para celebrar fiestas taurinas y los balcones como palcos. Actualmente, la plaza sigue siendo el centro neurálgico de las fiestas locales más importantes.
Iglesia de San Vicente
A menos de 100 metros de la Plaza de la Constitución, en un extremo de la calle 31 de agosto, una de las más famosas calles de «pintxos» de la ciudad, encontramos la Iglesia de San Vicente. Se trata de uno de los edificios más antiguos de San Sebastián. De estilo gótico, se construyó entre 1507 y 1574 en el lugar de un templo anterior, dañado por un incendio a finales del siglo XV.
Museo San Telmo
Al lado de la Iglesia de San Vicente, en la Plaza de Zuloaga, se encuentra el Museo de San Telmo. Antiguo convento dominico del siglo XVI ubicado fuera del recinto amurallado, con iglesia y un bello claustro, fue uno de los pocos edificios que se salvaron de la quema de la ciudad en 1813, aunque sus tumbas y altares fueron saqueados y destrozados.

En 1836 los frailes tuvieron que abandonar el convento tras la desamortización de Mendizábal, luego se utilizó como cuartel de artillería y finalmente se convirtió en el actual Museo de San Telmo, inaugurado en 1932. Sus colecciones abarcan las bellas artes, arqueología, piezas etnográficas o fotografía.
De pintxos por la Parte Vieja
Algo que no se debe hacer bajo ningún concepto es irse de la Parte Vieja sin haber probado sus pintxos. San Sebastián es un reconocido destino gastronómico, con famosos restaurantes galardonados con las prestigiosas estrellas Michelín como el Arzak, el Akelarre o el Martín Berasategui, entre otros.
Con ese nivel, no es extraño que en la Parte Vieja se concentren algunos de los mejores bares de pintxos de Euskadi, especialmente en las calles Fermín Calbetón, Pescadería o 31 de agosto. Aunque si tienes la suerte de visitar la ciudad durante uno de sus grandes eventos anuales, vas a tener muchas dificultades para encontrar un rincón para comer.

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Es lo que nos pasó a nosotros, cuando por pura casualidad estuvimos en la ciudad durante las Regatas de San Sebastián, un popular evento que se celebra desde 1879 los dos primeros domingos de septiembre. La Parte Vieja estaba a rebosar, llena de vida con gente paseando, comiendo y bebiendo en la calle. Todo un espectáculo.
Algunos de los más populares bares de tapas de la Parte Vieja son: La Espiga, Zeruko, Tamboril, Gandarias, A fuego negro, La cuchara de San Telmo, Bar Martínez —el bar de pintxos familiar más antiguo de la Parte Vieja— Borda Berri, Sport, Egosari, Loretxu, Txalupa, Beti Jai Berria, Casa Tiburcio, Itxaso, Txepetxa, Tambo, Intza, Ormazabal, Juantxo, Casa Alcalde o Gorriti, entre otros.
Mercado de La Bretxa y Plaza Sarriegui
El Mercado de la Bretxa debe su nombre a la brecha en la muralla que en el siglo XVIII abrieron las tropas del Duque de Berwick durante su asalto a la ciudad, en el mismo punto donde hoy se encuentra el mercado. La misma brecha que aquel fatídico 31 de agosto de 1813 aprovecharon las tropas anglo-portuguesas para entrar en San Sebastián y destruirla casi por completo.
El edificio se construyó en 1870, pocos años después de la demolición de las murallas. El Mercado de la Bretxa combina tiendas modernas como un supermercado Lidl o un McDonald’s con puestos tradicionales de productos «km 0» (en la planta baja) donde muchos de los más prestigiosos restaurantes de la zona acuden para hacerse con la mejor materia prima.

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Ante la fachada oeste del mercado se abre la Plaza Sarriegui, una plaza alargada con un monumento dedicado al músico donostiarra Raimundo Sarriegui. Es un lugar muy agradable, con cafés y terrazas que aprovechamos para tomar un vermú antes de adentrarnos en la Parte Vieja para comer pintxos.
En la plaza se encuentra la histórica Casa Ponsol, que se anuncia como la sombrerería más antigua de España, abierta en 1838. Como pudimos comprobar, es mucho más que una tienda de sombreros, dado que muchos los paseantes y turistas entran en la histórica tienda para verla de cerca.

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Apenas a 100 metros del mercado atravesando el Boulevard Zumardia, se encuentra el Teatro Victoria Eugenia, uno de los edificios más emblemáticos de San Sebastián. Inaugurado en 1912, fue el escenario principal del Festival Internacional de Cine de San Sebastián hasta 1999, cuando se trasladó al palacio del Kursaal.
Puerto de San Sebastián
Desde el Mercado de la Bretxa, atravesamos la Parte Vieja hacia el oeste, y por la calle del Puerto y la antigua Puerta del Mar, hoy conocida como «Portaletas», salimos de la Parte Vieja directamente al Puerto de San Sebastián. La Puerta del Mar era una de las entradas a la ciudad amurallada.
El Puerto de San Sebastián es muy pequeño y coqueto, como el de un pueblo, con una dársena pesquera y una deportiva. Se encuentra en el extremo oriental de la Bahía de la Concha, a los pies de la estatua del Sagrado Corazón que se alza en la cima del monte Urgull.

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En el Paseo del Muelle encontramos el Museo Marítimo Vasco (Euskal Itsas Museoa), en un edificio del siglo XVIII que se salvó de la destrucción de 1813. Apenas a 100 metros del museo, se halla el Aquarium, uno de los museos más visitados de Euskadi con 300.000 visitantes al año.
Entre las instalaciones del Aquarium destaca el espectacular tanque de más de 1.500.000 litros de agua atravesado por un túnel traslúcido de 360 grados, donde habitan los dos tiburones toro acompañados de una gran diversidad de especies marinas.
Monte Urgull
Realizar una excursión al monte Urgull es algo que se recomienda en todas las páginas turísticas de San Sebastián. No solo por su patrimonio histórico, también por ser uno de los pulmones verdes de la ciudad, con más de 25 hectáreas, y por las las espléndidas vistas que se obtienen desde la montaña.

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En el monte Urgull encontramos el Castillo de la Mota, donde se conservan murallas del siglo XII y muchos elementos defensivos como cañones o el polvorín. Curiosamente, la fortificación estuvo a punto de ser demolida tras la compra del castillo por parte del Ayuntamiento de San Sebastián en 1921. Afortunadamente, la destrucción se paralizó.
👉🏿 Una gran opción para conocer este histórico lugar es apuntarte a un Free tour de los misterios y leyendas del Monte Urgull.
El edificio de la fortaleza ahora es la Casa de la Historia de Urgull, un pequeño museo que cuenta la historian de la ciudad a través de objetos, maquetas y audiovisuales. En la cima del monte se alza la estatua del Sagrado Corazón, conocida como el Cristo de la Mota, de 12 metros de altura y un punto de referencia de la ciudad, ya que se puede ver a kilómetros de distancia.

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También se encuentra aquí el fascinante cementerio de los ingleses, en la ladera norte del monte. Sus orígenes no están del todo claros, aunque se cree que están enterrados los soldados ingleses muertos en la Primera Guerra Carlista. Un lugar misterioso y lleno de leyendas que deberías visitar si subes al monte Urgull.
ℹ Información útil
- Turismo Donostia-San Sebastián (San Sebastián Turismoa).
- Turismo Euskadi.
- Que ver en San Sebastián – Donostia mapa:
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