Visita a las Minas de Bellmunt del Priorat

La visita al museo de las minas de Bellmunt del Priorat (Priorat, Tarragona) nos llevará un par o tres de horas. Sin duda, la actividad estrella —e imprescindible— es la visita guiada a la Mina Eugenia. Equipados con un casco —obligatorio—, bajaremos a la primera planta de la mina, a unos 35 metros de profundidad. Una experiencia del todo recomendable y para todas las edades, incluida en nuestra guía de 10 cosas imprescindibles que ver y hacer en el Priorat.

Bellmunt del Priorat

Si bien el Priorato ha sido siempre una comarca eminentemente agrícola, tuvo una importante actividad minera. Su máximo exponente son las minas de plomo de Bellmunt del Priorat. Situado al sur de la comarca, el municipio cuenta actualmente con poco más de trescientos habitantes. Aunque llegó a tener más de 1.300, coincidiendo con el máximo apogeo del complejo minero, entre 1920 y 1960. Está a menos de seis kilómetros de la capital comarcal, Falset. Desde allí, por la carretera TP-7101 llegaremos a Bellmunt en apenas cinco minutos. Está muy bien señalizado y cuenta con aparcamiento gratuito. En su época de máximo esplendor, en el complejo llegaron a trabajar más de 300 personas.

El museo de las Minas de Bellmunt del Priorat

El Museo de las Minas de Bellmunt del Priorat está situado muy cerca del núcleo urbano, en el antiguo complejo industrial de la Mina Eugenia. Allí se encontraban todas las instalaciones de la empresa “Minas del Priorato S.A”, alrededor de la denominada Plaza de la Mina. Nosotros —mi hijo de cinco años y yo— lo visitamos un domingo de finales de mayo. Llegamos hacia las 10,45 de la mañana. Eramos los primeros, el museo aún estaba cerrado —abren a las 11— y el parking completamente vacío. Al poco rato llegaron tres autocaravanas. Minutos antes de las 11 llegó la persona encargada y abrió las puertas del centro.

En el centro de recepción nos dieron toda la información sobre qué podíamos ver y hacer. El museo cuenta con diferentes espacios donde se conservan y exponen materiales relacionados con al actividad minera y la vida cotidiana. Básicamente, minerales, herramientas, maquinaria, planos y fotografías. Vimos un par de audiovisuales en dos salas diferentes. Los dos bastante entretenidos, interesantes y de corta duración, aptos para todas las edades.

Minas de Bellmunt del Priorat
La sala de recepción cuenta con una minúscula tienda.

La primera de las salas que visitamos, situada a continuación de la recepción, cuenta con grandes paneles fotográficos, y vitrinas con minerales y utensilios de la actividad minera. En esta sala vimos el primero de los audiovisuales, un repaso rápido a la historia de las minas de Bellmunt del Priorat.

Minas de Bellmunt del Priorat
La primera sala que visitamos, junto a la sala de recepción.

La fundición

La segunda sala a la que accedimos, acompañados de personal del museo, corresponde a la antigua fundición. Aquí se fundía la galena y se obtenía el producto final, los lingotes de plomo. En la fundición vimos un segundo audiovisual, a “doble pantalla”: Una normal —como las del cine pero más pequeña— y la otra de cristal transparente (creo que se llama pantalla de retroproyección (?). En esta última, un guía virtual nos explica todo el proceso que se llevaba a cabo en esta sala.

Nos sorprendió un poco el sistema de trabajo de la fundición. Los operarios trabajaban en parejas —maestro fundidor y ayudante—, y se les asignaba una carga diaria de plomo y carbón. Cada carga de trabajo pesaba mil kilos, y cuando acababan su carga diaria, finalizaban su jornada laboral. De media, tardaban unas cuatro horas. Este horario les permitía compaginar la actividad minera con la agrícola. Muchos de los mineros ejercían también de agricultores —o muchos agricultores de mineros—, en los cultivos tradicionales del Priorato como la viña y el olivo, ya fuesen propietarios o jornaleros.

Mines de Bellmunt del Priorat
La fundición.

La actividad estrella: La bajada a la mina

A continuación llegó la actividad estrella del museo de las Minas de Bellmunt del Priorat: la visita guiada a la mina. Cien por cien recomendada. Como ya íbamos con esa idea, compramos la entrada al museo + la visita guiada a la mina (7 euros, menores de 8 años gratis). Así que, después de dar una vuelta por el museo y ver los audiovisuales, empezamos la visita guiada, hacia las 11,30 aproximadamente. Pese a que cuando llegamos aún no había nadie, al empezar la visita guiada ya eramos un grupo de unas 20 o 30 personas. Y ya se estaba formando otro grupo. Cabe destacar que la visita a la mina solamente puede hacerse con guía y el uso de casco es obligatorio.

La mina que visitamos es la Mina Eugenia. Bueno, en realidad solamente una pequeña parte de ella, en la primera planta. En total cuenta con 20 plantas subterráneas, con una profundidad máxima de 620 metros. Según nos dice el guía, a partir de la cuarta planta están todas inundadas. Y de las cuatro restantes, solamente se puede visitar esta. En total, las galerías suman unos 50 kilómetros de extensión. De todo ello, los visitantes veremos unos 700 metros del primer piso.

Recorriendo las entrañas de la Mina Eugenia

Bajamos a la mina por unas escaleras bastante empinadas, con una barandilla para cogerse. Corresponden a una antigua salida de emergencia. Los ascensores / montacargas originales por los que bajaban los mineros se desmantelaron cuando cerró la mina, en 1972. A medida que vamos bajando, la temperatura va cambiando. Poco a poco se va haciendo más fresca y húmeda. Cuando llegamos al primer piso, el guía nos informa que aquí la temperatura es de unos 16-18 grados constantes, durante todo el año. En la planta más profunda, los mineros trabajaban a unos 38-40 grados.

El recorrido está bastante bien iluminado, pero sin pasarse. Obviamente, no es cuestión de exagerar la luz, ya que los mineros tenían mucha menos. En realidad ellos, con sus candiles de aceite o carburo, jamás vieron la mina tan bien iluminada como nosotros. En algún tramo hay que tener cuidado con la altura y agacharse un poco. También hay que vigilar donde pisamos, ya que el terreno puede estar resbaladizo. Pero nada que resulte molesto. De vez en cuando nos cae alguna fría gota de agua desde el techo. Es normal. Vemos algún tramo —por el que no pasa la visita— donde el suelo está inundado.

Minas de Bellmunt del Priorat

Durante el recorrido hacemos algunas paradas en puntos estratégicos. En ellos, el guía nos explica diversos aspectos de la mina, las condiciones de trabajo de los mineros, etcétera. Mientras vamos avanzando, diversas galerías se ramifican en todas direcciones, aunque en ningún momento tenemos sensación de peligro de que alguien se pueda extraviar. Pero por si acaso, vigilo de muy cerca a mi pequeño.

Final del recorrido por las galerías mineras

La actividad estrella del museo de las minas de Bellmunt del Priorat llega a su fin. Al cabo de unos 45 minutos que se nos pasan volando, salimos de la galería por una portezuela. La salida tiene lugar al otro lado de la carretera por donde hemos entrado al complejo. Acostumbrados a la temperatura y humedad del interior de la mina, en el exterior el clima parece seco y un poco caluroso. Aunque en realidad la temperatura es perfecta, está nublado y no hace ni frío ni calor.

Para volver al punto de partida, la Plaza de la Mina, debemos iniciar un breve paseo de unos cinco o diez minutos. Durante el breve recorrido, aprovechamos para hablar con el guía y otros visitantes. Justo antes de entrar en la plaza, pasamos por el medio del aparcamiento. Está completamente lleno. Entramos en la Plaza de Mina, centro neurálgico del complejo, antes y ahora. Sin darnos cuenta, hemos superado el desnivel que en la entrada tuvimos que vencer bajando muchas escaleras.

El taller mecánico y la tienda

Minas de Bellmunt del Priorat

Una vez de vuelta a la plaza, aún nos queda visitar la nave del antiguo Taller Mecánico. Aún conserva el letrero original encima de la puerta. Actualmente, este espacio es una exposición de la vida social y cotidiana de los trabajadores de la mina. Aquí podemos ver el cinematógrafo con el que proyectaban películas (foto de arriba), algunos productos del economato y otras curiosidades. Entre otras, una reproducción del consultorio médico. También algunos paneles con grandes fotografías del día a día de la comunidad.

Visitada esta exposición, atravesamos la plaza y volvemos al centro de recepción. Mi intención es comprar algún libro sobre las minas. Pero nos informan de que no existe ninguno. Así que con mi gozo en un pozo, me quedo con las ganas. Me tengo que conformar con un cuaderno didáctico de poco más de veinte páginas, editado por el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Catalunya (1). No es lo que quería, pero está muy bien (en catalán). Mi hijo tiene más suerte, y encuentra un cuaderno para colorear que es de su total agrado.

La casa de las minas y la colonia minera

Antes de irnos de las minas de Bellmunt del Priorat, queremos pasar por dos lugares situados fuera del museo. Saliendo del complejo museístico por el parking, a la derecha seguimos una serpenteante y estrecha carretera que sube hacia el pueblo. A escasos cien metros encontramos la llamada Casa de las Minas. Se trata de un majestuoso edificio de estilo modernista, construido hacia 1905. Era donde vivían los jefes, y también se ubicaban las oficinas y el laboratorio. No es visitable, ya que según nos contó el personal del museo, el interior del edificio no está en buenas condiciones.

Minas de Bellmunt del Priorat, casa de las minas
Casa de las Minas.

Siguiendo la carretera, enseguida llegamos a las primeras casas del pueblo. Se trata de la Colonia Minera, viviendas que construyó la empresa para los trabajadores que llegaban de otras partes, principalmente de pueblos mineros de Andalucía. Las primeras se edificaron entre 1915 y 1920. Son viviendas pequeñas, de unos 40 m2. Actualmente son viviendas particulares, muchas de ellas segundas residencias.

Minas de Bellmunt del Priorat, colonia minera
Colonia minera.

Ahora sí. Ya son casi las dos de la tarde y damos por finalizada nuestra visita al Museo de las Minas de Bellmunt del Priorat. Si vamos a viajar al Priorato, esta es una visita es totalmente recomendable. Para pasar una mañana y luego quedarse a comer por la zona. Y si os animáis, hay más cosas imprescindibles que ver y hacer en el Priorat.

Más información

Información general

Página oficial del museo

Turismo Priorat – Bellmunt del Priorat (cast)

 Comer y dormir

Fonda Restaurante can Quel (TripAdvisor)

Colonia Apartamento Rural  (Booking)

Alojamientos en la comarca (Booking)

Web Camping Card

(1) Museu de les Mines de Bellmunt del Priorat/El. Quaderns de Didàctica i Difusió. Generalitat de Catalunya, 2003.

Sé el primero en comentar

Déjanos un comentario

Tu email no será publicado.


*