Experiencias del primer año con caravana

Hace un año que tenemos la caravana. Parece que fue ayer cuando estuvimos en el Salón del Caravaning de Barcelona, viendo tocando y sintiendo todas las caravanas del mundo para decidir cual seria la nuestra. Poco después expliqué la memorable experiencia en el post Crónicas de un aspirante a caravanista: Comprar una caravana (ll). Desde aquel Salón del Caravaning ha pasado ya un año y medio, y un año desde que realizamos nuestra primera salida con la caravana, en la que descubrimos una nueva y apasionante forma de viajar hasta aquel momento desconocida para nosotros.

A lo largo de este primer año, hemos invertido todo el tiempo posible en viajar con la caravana. Un fin de semana, un puente, y por supuesto las vacaciones de Semana Santa o del verano. Cualquier momento es bueno. En primera línea de playa o en alta montaña, en un pueblo perdido o en una gran capital. Cualquier lugar vale. Llevar tu casa contigo a todas partes es una afición que crea dependencia. Saber que cuando acabe la jornada tendrás tu cama hecha, tu nevera con una cerveza bien fría, tu terracita privada full equip bajo el toldo, y tu relajante tumbona esperándote… mola.

Algunos apuntes básicos

Conducir con una caravana no es lo mismo que conducir el coche solo. El conjunto pesa mucho más, y fácilmente puede llegar a una longitud de 11 o 12 metros, como en nuestro caso. Y eso se nota al ponerse en marcha, al frenar, al adelantar, al estacionar, al maniobrar, en las cuestas, en las curvas… Son particularidades que se deben tener muy en cuenta, y es fundamental ser consciente de ellas en todo momento mientras se circula. La buena noticia es que acostumbrarse resulta muy fácil. Por supuesto, contar con el vehículo adecuado para la caravana ayuda mucho. Sobre este punto, hay abundante información en Crónicas de un aspirante a caravanista: Comprar una caravana (I).

Al iniciar la marcha, notamos que el coche estira un peso suplementario. Eso se traduce en que cuesta un poco más salir en los semáforos o en alcanzar la velocidad crucero. Por la misma razón de peso también se debe tener algo más de precaución al frenar, ya que obviamente no es lo mismo detener 1500 kg que 2500 kg. En fin, son cosas a las que solo debemos aplicar un poco de sentido común, y que cuando nos pongamos en marcha por primera vez seguramente ya habremos leído mil veces en revistas o internet. Una vez en ruta, todo debe ir sobre ruedas —nunca mejor dicho—.

Una cuestión también a tener muy en cuenta es el viento. Las caravanas no son elementos que destaquen precisamente por su aerodinámica, y seguramente todos hemos visto en las noticias caravanas volcadas por consecuencia de este fenómeno natural. Sobretodo en las autopistas, donde los espacios son abiertos y se circula a gran velocidad. De nuevo, dejémonos aconsejar por el sentido común. Si el viento es moderado y no nos provoca ninguna dificultad en la conducción, adelante.

Si por el contrario, el viento sopla con fuerza y percibimos cualquier anomalía como movimientos extraños y/o sensación de pérdida de control, debemos reducir la velocidad e incluso detenernos en el primer lugar seguro que encontremos. Lo mismo si nos sentimos incómodos conduciendo en esas circunstancias. Paramos y aprovechamos para desayunar, comer, cenar, descansar o echar una partida a la brisca. Si viajamos con la caravana es que no tenemos prisa. Si tenemos prisa dejamos la caravana en casa.

Preparativos antes de salir de viaje

Al emprender un viaje en caravana, además de proveernos de todo lo necesario como haríamos en un viaje «normal», debemos tener en cuenta algunos detalles más. Sobretodo si es un viaje largo, como el que realizaríamos tres meses más tarde por Europa. Es aconsejable acercarse a la caravana uno o dos días antes y dar un repaso. No es mi intención extenderme en este aspecto, pero sí apuntar lo imprescindible: comprobar las botellas de butano / propano, líquido químico para el wc, papel wc, papel y trapos de cocina, jabón para los platos, sábanas, cubertería y menaje, baterías, mangueras y alargadores eléctricos. Un repaso general por fuera y por dentro, para comprobar que todo está en orden y saber qué hace falta.

En casa, antes de partir y ayudándonos de un check-list, comprobamos que está todo preparado. Cargadores (móvil / tablet / ordenador portátil), ropa, calzado, toallas, cremas solares, antimosquitos, pilas de recambio, artículos de aseo, Teletac para la autopista, tarjetas, documentación de coche y caravana, documentación personal, entradas, justificantes de pago y reservas, disco duro con películas, gafas de sol, medicamentos, gafas graduadas, bolsa de viaje / mochila / riñonera, mapas, GPS… Cada cual tiene su propia lista de cosas «imprescindibles».  Sobre la ropa, hay que tener en cuenta que dependemos de los campings para lavarla. Así que nosotros nos llevamos muuuuuchos calzoncillos, calcetines y camisetas.

Sobre la comida, proveemos abundantes conservas y alimentos que no se estropeen sin refrigeración, ya que nuestra nevera es pequeña. Por ejemplo, para el viaje por Europa llevamos pasta (macarrones, espaguetis), salsas (tomate, boloñesa, carbonara, pesto), arroz, latas de atún, galletas y madalenas, Nesquik, cápsulas de café, azúcar, sal, aceite de oliva, leche, cereales. Desde que descubrimos los platos cocinados «Carretilla», nunca nos faltan en los viajes. Hay mucha variedad, están ricos y no necesitan refrigeración. Por supuesto, luego en cada destino podemos comprar alimentos frescos para el día a día o cualquier cosa que nos haga falta.

En nuestro caso siempre planeamos el viaje. Hay a quien le gusta no prever demasiado e ir un poco más a la aventura. Personalmente, disfruto estudiando rutas y kilometrajes, visitando sitios web de campings para ver qué ofrecen, y apuntando qué visitar en cada destino. Casi siempre reservamos los campings semanas o meses antes, así tenemos asegurada la base de operaciones a partir de la cual planear con tranquilidad las visitas. Más allá de gustos personales, es muy recomendable estudiar bien la ruta, sobretodo si nos vamos a salir de las carreteras principales e ir a pueblos o campings apartados. Google Maps es una buena herramienta, que nos permite visualizar con detalle si una carretera es demasiado estrecha o el acceso a un camping es difícil, por ejemplo.

Planeando la primera salida para estrenar la caravana… ¿Dónde ir?

A finales de abril de 2019 llegó por fin al concesionario la caravana adquirida en el Salón del Caravaning seis meses antes. Tras la infinita espera, planeamos nuestro viaje inaugural a la mayor brevedad posible. Hasta ese momento, apenas habíamos realizado un par de trayectos cortos, uno a la ITV y otro a una báscula pública, en ambos casos para pesar la caravana. El objetivo era, además de sacar a pasear la caravana, contrastar el peso en una segunda báscula, para mayor tranquilidad. Nada más lejos de la realidad. Lo que pasó fue que en la ITV la caravana pesó 1170 kg y en la báscula pública casi cien kg más. Pero al menos dí un par de paseos con mi caravana nueva y reluciente.

Pero… ¿dónde iríamos para estrenarnos? La primera salida sería por autopista, por considerar que era el tipo de vía más adecuado para iniciarse en la materia. Fue una decisión personal, por supuesto. La autopista es fácil y cómoda para conducir y circular, perfecta para probar velocidades, potencia o evaluar el comportamiento general del vehículo tractor y la caravana. Y con abundantes lugares aptos para repostar o descansar, sin estrés.

Primera salida oficial como caravanista

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, pensamos que Benidorm era un lugar ideal. No habíamos estado nunca allí, estaba a una distancia adecuada, y todo el trayecto era por autopista. Cuatrocientos cincuenta kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, más que suficientes para una primera toma de contacto. El tema de la distancia no era baladí, ya que el viaje a Benidorm era el único trayecto largo que tendríamos oportunidad de realizar antes del viaje en caravana por Europa durante 33 días y 32 noches, que emprendimos unos meses más tarde. Además, en Benidorm y alrededores había un par de lugares a los que quería llevar a mi hijo: Terra Mítica y DinoPark Algar.

Ya de camino, algo que me sorprendió (a pesar de haberlo leído antes) fue la curiosa reacción del conjunto al ser adelantado por vehículos de gran empaque y tonelaje, como autobuses o camiones. Durante dicha maniobra, se produce un fenómeno que provoca una pequeña turbulencia, y durante unos segundos percibimos un extraño movimiento tipo vaivén o ladeo, que nos puede dar un susto si nos pilla por sorpresa. Es normal, y enseguida nos acostumbramos. Es un fenómeno que se puede suavizar circulando lo más cerca posible del arcén, dejando así más separación entre los vehículos.

En una área de servicio de la autopista, tomé un giro a la derecha demasiado cerrado y subimos al bordillo con la rueda de la caravana. Afortunadamente íbamos a poca velocidad y la rueda no sufrió ningún desperfecto. Con una caravana detrás, los giros y curvas cerradas se deben tomar algo más abiertas de lo normal. Siempre debemos ser conscientes de lo que llevamos. Parece obvio, pero a veces de manera involuntaria lo podemos olvidar. Otra cosa que comprobé tempranamente fue que circulando a 90 km/h, absolutamente todos los camiones nos adelantaban. Aprendí que aumentando la velocidad tan solo 5 km/h, ya eran muchos menos.

Benidorm (Alicante) – Camping & Resort Villasol

En Benidorm nos estrenamos como campistas con nuestra propia caravana. Estuvimos cuatro días en el Camping & Resort Villasol. El camping es grande y con buenas instalaciones, destacando las grandes piscinas con toboganes y el bar-restaurante con unas vistas espectaculares sobre el skyline de benidorm. Calles asfaltadas, parcelas muy llanas con suelo de tierra, supermercado. Cerca del centro de la ciudad, aunque no tanto como para ir a pie. También estrenamos el mover de la caravana. Para quien no lo sepa, es un artefacto que sirve precisamente para mover la caravana con un mando a distancia y colocarla donde queramos milimétricamente y sin ningún esfuerzo.

Camping Villasol.

A pesar de todo, el camping me pareció demasiado grande y con mucho tráfico de vehículos y peatones entrando y saliendo a todas horas, en su mayor parte extranjeros. El personal fue siempre amable, pero supongo que acostumbrados a lidiar con cientos de personas cada día, el trato se torna un tanto mecánico e impersonal. No tenemos ninguna queja, al contrario. Pero enseguida vimos que no era lo que buscábamos.

Mientras llega el gran viaje del verano…

Cuando regresamos de Benidorm, aun estábamos a finales de mayo y faltaban dos meses y medio para nuestra primera aventura europea con la caravana. En ese intervalo de tiempo, aproveché para ultimar los detalles del viaje: revisar las reservas, accesos, rutas, carreteras, actividades previstas, entradas, etc. Aun así, teníamos muchas ganas de volver a salir cuanto antes. Para matar el gusanillo y de paso acumular algo más de experiencia antes del gran viaje, realizamos tres cortas escapadas, dos cerca de casa y otra un poco más lejos.

 L’Ampolla (Tarragona) – Camping Ampolla Playa

En junio pasamos la verbena de San Juan en las Terres de l’Ebre, concretamente en el Camping Ampolla Playa, en l’Ampolla (Tarragona). Casi todo el trayecto fuimos por autopista. El camping está cerca del pueblo y su bonito paseo marítimo, y es perfecto para salir a pasear. Especialmente en bicicleta, dado que se encuentra en el Delta del Ebro y el terreno es totalmente llano. No es ni muy pequeño ni muy grande, y cruzando una pequeña carretera con apenas tránsito se accede a Playa del Arenal. Tiene una gran piscina, bar-restaurante, parque infantil gigante, miniclub, ambiente familiar, personal muy agradable… Todo nos pareció perfecto. Por poner un «pero», al atardecer habían muchos mosquitos.

Camping Ampolla Playa.

Pedimos una parcela cerca del parque infantil. Mi hijo Julià salía de la caravana y prácticamente se metía en el parque. Las parcelas son de gravilla y no están separadas entre si, las calles del mismo material. En el Ampolla Playa Julià hizo sus primeros amiguitos campistas, dos hermanos uno de los cuales tenía su misma edad. Ya que estábamos relativamente cerca de casa (menos de 100 km), el último día nos visitaron unos amigos y comimos juntos en el restaurante, con vistas al mar. Una paella, por supuesto. Es uno de nuestros campings favoritos.

Sitges (Barcelona) – Camping El Garrofer

Justo un mes más tarde realizamos otra escapada a Sitges, la blanca perla de la Costa de Barcelona. Fuimos a ver un espectáculo organizado por el Club Super 3, con todos los personajes del popular programa infantil de TV3 (Televisió de Catalunya). Se enmarcaba dentro del Festival Jardins Terramar, que como su nombre indica se celebra en unos bellos jardines que durante esos días hervían de animación.

A lo largo de un par de semanas el festival acogió artistas de la talla de Joan Baez, George Benson, Rick Astley, Hombres G o Dúo Dinamico, entre otros. También estábamos relativamente cerca de casa, y en esta ocasión nos visitaron una pareja de amigos con su hija, con quienes habíamos asistido al espectáculo. Con ellos pusimos a prueba la capacidad de nuestra caravana, en la que esa noche dormimos cómodamente cinco personas. Y aun cabían dos más.

Tuvimos concierto de rock en el Camping El Garrofer.

Respecto al Camping El Garrofer, una de cal y otra de arena. Lo bueno: Las calles y las parcelas (de tierra) se encuentran bajo enormes pinos que además de sombra y pinaza, desprenden ese característico aroma tan nuestro y mediterráneo. No está parcelado, por lo cual colocamos la caravana más o menos donde nos salió de las narices. Dispone de piscina en un bonito prado de césped, en el cual disfrutamos de su acogedor chiringuito-bar con terraza donde se está genial. El resto de instalaciones las vimos muy correctas y el personal agradable. Me sorprendió un poco que pese a estar en una zona turística como Sitges y en pleno julio y Festival Terramar, el camping no estaba lleno.

Lo malo: Una tarde visitamos las zonas más recónditas del camping para dar un paseo y de paso conocer sectores donde no habíamos estado. Era la zona más apartada de la entrada y de las parcelas en rotación, que es donde estaba nuestra caravana. En los confines del camping «descubrimos» las parcelas reservadas a residentes o caravanas que se instalan allí largas temporadas. Lo que vi me entristeció. Había algunos grupos de caravanas que parecían auténticos barrios de chabolas. En la parte de atrás de algunas parcelas vimos mucha dejadez y chatarra. Una pena, porque creo que el camping no merece esa imagen.

Andorra la Vella (Andorra) – Camping Valira. Primer viaje por carreteras convencionales

Antes de que acabara julio, tuvimos tiempo de realizar nuestro primer viaje por carreteras convencionales. Fue de forma un tanto precipitada. Un día leí que el Cirque du Soleil se había instalado en Andorra la Vella, la capital de los Pirineos, con su espectáculo Rebel. No lo pensé dos veces. Compré las entradas y reservé un par de noches en el Camping Valira para el fin de semana siguiente. Fueron unos 230 km de ida y otros tantos de vuelta. Traducido en tiempo, unas cuatro horas en cada sentido.

Tenía cierto respeto a circular por carreteras más estrechas que una autopista, donde no hay varios carriles ni áreas de descanso, y si necesitas parar debes espabilarte y buscar un lugar adecuado. Para un novato como yo y viajando con un niño de seis años, no era una cuestión menor. Muy pronto me dí cuenta de que los temores eran infundados. Circulamos por buenas carreteras, tipo carretera nacional o equivalente. No había que ir preocupándose por si nos adelantaba algún camión, los coches iban a velocidades moderadas y con la caravana se puede circular a 80 km/h, una velocidad más que suficiente para ese tipo de vías.

Este es un buen momento para insistir en que cuando se viaja en caravana no se debe tener prisa. Prisa y caravana son conceptos incompatibles. De camino, paramos en algunos pueblos a tomar algo en cualquier bar donde cerca hubiese un espacio para el coche y la caravana. Nos sentábamos en la terraza a hablar de nuestras cosas y ver la vida pasar. Esos momentos espontáneos y sencillos, fuera del guión, también forman parte del viaje. Que gran verdad aquella que afirma que en cualquier viaje, el camino es tanto o más importante que el destino.

El Camping Valira dispone de una pequeña tienda, piscina climatizada y restaurante-bar. No es muy grande, ni tiene espectaculares y modernas instalaciones, pero todo está limpio y cuidado. Cuando llegamos, un señor muy campechano que parecía conocernos de toda la vida nos acompañó hasta la parcela, y me ayudó a maniobrar para colocar la caravana en un lugar un tanto complicado. Las calles y parcelas se integran completamente con el lugar donde está ubicadas, en plena naturaleza aunque cerca del centro de Andorra la Vella. Está en un lugar elevado, por lo que hay buenas vistas de las montañas y de la propia ciudad. Es el camping al que volveremos cada vez que viajemos a Andorra.

Camping Valira.

El gran viaje europeo del verano: Francia, Suiza y Alemania

Las salidas a Benidorm, l’Ampolla, Sitges y Andorra nos proporcionaron algo de experiencia para afrontar con garantías nuestra primera aventura europea con la caravana (agosto-septiembre). Anteriormente nunca habíamos realizado un viaje tan largo por carretera, ni en kilómetros ni en tiempo. De hecho fue la primera vez en nuestra vida que pudimos disfrutar de un mes seguido viajando. En realidad algo más de un mes. Dividimos el viaje en ocho etapas, cada una de ellas en una ciudad y un camping diferentes que sirvieron de «bases de operaciones». Desde allí salimos cada día a visitar los alrededores hasta 100 km a la redonda, a veces algunos más a veces muchos menos.

Las etapas fueron Montpellier (Francia), Lausanne (Suiza), Ettenheim (Alemania), París (Francia), Les Epesses (Francia), Oradour-Sur-Glane (Francia), Saint-Cirq-Lapopie (Francia) y ya de vuelta, unos días de relax en la Costa Brava antes de regresar a casa. En aquel viaje, además de las aventuras y experiencias que tuvimos la fortuna de vivir, obtuve un montón de ideas para escribir en este blog, donde las comparto con quien las quiera leer. Los principales posts del viaje son Viaje en caravana por Europa durante 33 días y 32 noches (1a parte) y Viaje en caravana por Europa durante 33 días y 32 noches (2a parte). En ellos se explica el porqué de cada etapa y los lugares que visitamos en cada una de ellas. Y por supuesto, una pequeña reseña sobre los campings donde estuvimos, que tal vez puedan ser útiles para quien las lea.

Playa y montaña para finalizar el primer año campista

El viaje por Europa con la caravana fue todo un éxito y una experiencia inolvidable. Pero un viaje así no lo podemos hacer cada día. El resto del año hay que ir a trabajar, mi hijo debe ir a la escuela y al menos en nuestro caso, tenemos que ahorrar si queremos repetir al año siguiente. Si el Covid-19 lo permite, claro. No obstante, como decía al principio, salimos tanto como podemos, aunque sea un fin de semana. Así que antes de acabar el año tuvimos tiempo para un par de escapadas más.

Creixell (Tarragona) – Camping Gavina Yellow Village

La primera fue a finales de octubre. Fuimos a pasar el puente de Todos los Santos al Camping Gavina, en Creixell (Tarragona). Al ser temporada baja, no había muchos campistas, aunque suficientes para que mi hijo hiciese algunos amigos y yo de vez en cuando pudiese relajarme sin preocupaciones. Fue una auténtica maravilla. Nuestra parcela estaba en primera línea de playa. Saliendo de la caravana pisábamos la arena. Unos metros más allá, el inmenso mar nos acompañaba las 24 horas del día con su relajante sonido. No era tiempo de bañarse, pero eso conllevó algunas ventajas sustanciales: La playa era para nosotros solos y los paseos al atardecer fueron memorables.

Por primera vez, planeamos una salida sin nada previsto. Ni visitas ni turismo por los alrededores, tan solo relax y tranquilidad. El lugar lo merecía. Un rato de lectura bajo el toldo de la caravana, cómodamente instalados en nuestra tumbona con el mar como telón de fondo… son momentos inolvidables. El camping es realmente bonito, sobretodo la zona de bungalows, con zonas ajardinadas al estilo tropical muy conseguidas y cuidadas. Pasamos por allí cada vez que necesitamos ir a la recepción, al bar o al pequeño supermercado, que estaban en el otro extremo del camping junto a la entrada. Durante aquel fin de semana hubo animación y miniclub para los más pequeños en sesiones de mañana y tarde, y una fiesta de Halloween infantil a la que no asistimos, porque nos equivocamos de hora y cuando llegamos ya no había nadie.

Vistas desde la caravana en el Camping Gavina.

A tener en cuenta sobre las parcelas en primera línea de playa: Es de suponer que en temporada alta el camping está a rebosar y las plazas en primera línea de playa no serán lo mismo. Primero, porque estarán muy solicitadas y ocupadas. En cambio, nosotros prácticamente estábamos solos. En segundo lugar, porque la playa estará llena de bañistas. Y en tercero porque esas parcelas apenas disponen de sombra, y en verano deben ser un auténtico horno. También es importante observar que tuvimos alguna pequeña dificultad para instalarnos. Al estar en plena arena de playa, las ruedas del coche patinaban y se hundían. Afortunadamente, el camping estaba medio vacío, y pudimos colocar la caravana en una parcela a pocos metros, donde el suelo era algo más duro. Esto en temporada alta probablemente sería imposible y hubiésemos necesitado ayuda.

Olot (Girona) – Camping La Fageda

En mi tierra hay un dicho popular que reza: «Qui dia passa, any empeny«, que traducido literalmente es «Quien día pasa, año empuja». Lo que quiero decir es que sin prisa pero sin pausa, llegamos a las últimas semanas del año. En el puente de la Constitución cogimos la caravana y nos fuimos hasta Olot. A parte de su tradicional mercado de navidad (Fira del Pessebre) que se celebra anualmente en esas fechas, teníamos ganas de visitar el Camping La Fageda. Habíamos escuchado y leído muchas cosas buenas sobre él, y además se encuentra en una zona perfecta como punto de partida de excursiones o rutas en bici.

Hicimos las dos cosas. Una mañana cogimos la bici hasta la fábrica de yogures y productos lácteos La Fageda, cuyos trabajadores son personas discapacitadas. Tienen su propia granja de vacas, y ofrecen visitas guiadas con reserva previa. Al final de la misma, probamos varios de los productos que allí se elaboran. La visita tuvo el aliciente que para llegar hasta la fábrica, ubicada en plena naturaleza, pasamos por la preciosa Fageda d’en Jordà, un hayedo de cuento de hadas. Otro día realizamos una excursión a pie y visitamos varios de los volcanes extintos de la zona, entre ellos el de Santa Margarida con una pequeña ermita en medio del cráter.

Camping la Fageda, Olot.

El Camping La Fageda está a unos 4 km de Olot, ubicado en pleno bosque y muy cerca de la Fageda d’en Jordà y del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. En diciembre sus grandes árboles ya habían dejado caer sus hojas, formando una agradable alfombra en el suelo de las parcelas. Dispone de bar-restaurante, zona de barbacoa y comprobamos la buena calefacción del módulo de duchas. Los peques disfrutan de un gran parque infantil con pasarelas de madera, tirolina y una pequeña granja de animales. Cuando estuvimos, el personal del camping, siempre de buen humor y dispuesto a ayudar, organizó excursiones por los alrededores con los niños y actividades familiares.

Mini resumen de un año en caravana

El siguiente mini resumen debería incluir información comprendida entre mayo de 2019 (fecha de la primera salida con la caravana) y mayo de 2020. En realidad solamente la contiene entre mayo y diciembre de 2019, ya que en 2020 aun no hemos estrenado la caravana gracias al maldito virus Covid-19.

Kilómetros con la caravana: 5.330 km

Noches en campings: 53

Campings: 15

  • Montblanc (Tarragona) – Camping Montblanc Park – Mayo
  • Benidorm (Alicante) – Camping & Resort Villasol – Mayo
  • L’Ampolla (Tarragona) – Camping Ampolla Platja – Junio
  • Sitges (Barcelona) – Camping El Garrofer – Julio
  • Andorra la Vella – Camping Valira – Julio
  • Castries (Francia) – Camping Fondespierre – Agosto
  • Lausanne (Suiza) – Camping de Vidy – Agosto
  • Ettenheim (Alemania)- Campingpark Oase – Agosto
  • París (Francia) – Camping París Maisons-Laffitte – Agosto
  • Les Epesses (Francia) – Camping La Bretèche – Septiembre
  • Cognac-la-Foret (Francia) – Camping des Alouettes – Septiembre
  • Saint-Cirq-Lapopie (Françia) – Camping de la Plage – Septiembre
  • Sant Pere Pescador (Girona) – Camping Àmfora – Septiembre
  • Creixell (Tarragona) – Camping Gavina – Octubre
  • Olot (Girona) – Camping La Fageda – Diciembre

En cualquier caso, lo importante es viajar, sea como sea y al lugar que sea. Al fin y al cabo, el destino es tan importante como las vivencias y recuerdos que se crean en el camino. Viajar no solamente es bueno, es muy necesario. Porque como dijo Gustave Flaubert «Viajar te hace modesto. Te hace ver el pequeño lugar que ocupas en el mundo».

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